jueves, diciembre 28, 2006

Finalizando

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Tengo la cara llena de granos y fiebre, pues resulta que más de cien picaduras de mosquito, todas a la vez, a veces dan fiebre. Al menos ahora sé lo que se siente de adolescente, con el acné (nunca antes tuve tal problema).

Sé que no tengo cabeza para tomar decisiones, que la vida sigue y que no todos se preocupan por su entorno. Esto de procurar que los amigos estén siempre bien, no se sientan solos, participen de las reuniones y tal, es bueno, siempre y cuando los receptores de nuestra amabilidad sean eso: amigos.

Es un poco triste haber pasado la tarde en convalecencia y que los vecinos de las habitaciones de al lado no se hayan enterado. Más triste que quienes sí se hubieran quedado conmigo para hacerme compañía, no tengan manera de saber que les necesito, pues no viven en mi entorno.

Me he dado cuenta de este desequilibrio hace dos días, el día de los piquetes de mosquito. Fue mi culpa, lo sé, pero aún así he notado que, para algunos, mi compañía sólo resulta agradable cuando estoy “sana y feliz”. Al menos he de agradecer a quien me invitó a comer esta tarde, pese a haberle advertido que con estas ronchas no luzco nada guapa...

Tal vez lo de hoy es una niñería y no debería molestarme, pues nadie tiene la obligación de dejar de ir a una fiesta por un colega enfermo (un momento, yo conozco a una imbécil que sí suele hacer ese tipo de cosas... ¡Ah, soy yo! No vale, entonces). Pero sí me fastidia recordar cómo fue que todos estos bichos de mierda se apoderaron de mi cara y mis extremidades, dejándome echa una lástima... Y eso ha pasado a formar parte de mi archivo de advertencias, sé a lo que me atengo con quienes estaban cerca de mí, ese día. Aunque claro, a fin y al cabo he de admitir que es una retribución justa a mi serie de excesos personales, que ya no deben repetirse más.

¿Dramatismo de días previos a la menstruación? Digan que sí, para no tomárselo tan en serio. Para mí es real, vívido y medianamente doloroso. Pero siempre es mejor saber cómo son las cosas, en vez de seguir andando por nubes de ideas mágicas, que nunca son de verdad.

Hoy he decidido no pasar mi fiesta de año nuevo con ninguno de ellos. Mejor dejarles hacer su vida y ser felices, lejos. Y yo, a cumplir responsabilidades con tranquilidad. Pese a todo, siempre me divierte recibir la lección de cómo las cosas agrupadas sin ningún sentido encuentran, por sí solas, el modo más natural de romper tales vínculos ridículos, sin daños colaterales.
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No volveré a escribir desde esta computadora.

viernes, diciembre 22, 2006

Aquellos días góticos

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Ten cuidado con lo que piensas, mi niña, porque sin quererlo, puedes acabar creyendo tus palabras tristes y tus deseos mortales. Y no eres así, aunque te guste por ahora, aunque te guste el resto de tu vida porque, ¿sabes?, te va bien el color negro y ese misterio que arrastras con tu olor a vainilla y sudor indio.

Nunca llegarás a ser tan pálida como esperas, menos si te gusta tanto el sol, la playa y la montaña. Nunca llegarás a despreciar tanto la vida, si sonríes al oír pajarillos y juegas con las niñas que escapan de la escuela, para que les cuentes un cuento y les hagas bailar.

Ese hoyo negro que hay en tu corazón, relleno por temporadas con ansiolíticos y terapias conductuales, no es una reminiscencia de tus días de uñas negras y ojos ocultos tras tu cabello. Es consecuencia, según el médico, de muchos pequeños detalles juntos y algo de hipertensión hereditaria. Pero nadie tiene la culpa, pequeña mía, porque a unos les toca el cáncer y a otros, esto. Da gracias a Dios por eso y levanta la carita.

Sé que no prefieres estar muerta, aunque lo dices varias veces a la semana. O lo sientes y lo callas, pero esas lagrimitas furtivas te delatan, y yo te estoy mirando todo el tiempo, todo el tiempo, todo el tiempo, aunque no me puedas ver a mí, aunque ignores que existo y trates de ocultarme en lo más profundo de tu inconsciencia, cada que sobreviene una crisis de esas, que te ponen tan mal.

Es verdad que no recuerdas qué escribiste en tu brazo cuando te hiciste esa última de tantas cicatrices en el mismo lugar y el resto de tu cuerpo. Si hubieras querido morir, habrías cortado más profundamente. No volverás a pensar que sería lindo irte a los 26 años, aunque morirás en breve, morirá tu yo de hoy y renacerá, aún no sabes en qué y como, pero sí sabes para qué y eso te tiene tranquila.

Me gusta verte así, mi niña, casi sin rastro de aquellos momentos difíciles que intentaste ocultar con un inútil escudo de excentricidad y demonismo. Me gusta que seas amiga aún de tus mejores amigos de entonces, que compartieron sueños suicidas o intentaron hacerte reaccionar con insultos y a la mierda. Me gusta que tengas un mantra para repetir cuando sientes que la culpa te arrastra a tu hoyo rojo y que reces, confiando en que algún buen dios te ayudará. Y esperes que algún amigo no te deje ir.

Siempre ha llegado alguno de ellos.

¿Pensabas que era fácil? No. No es sencillo ser noble, consciente y depresivo a la vez. Pero ayuda a no decaer.

¿Cuántas veces has decaído, bonita? ¿Una, dos, tres? Creo que tres, ¿verdad? ¿Repetirás? Mejor que no, ¿verdad? Pero si ocurre, no me olvides. Con que yo entienda lo que te ocurra, es suficiente. Sin embargo, no te avergüences de pedir ayuda a tu mamá o amigos. Ellos te quieren, pueden ayudarte, pueden apoyarte, pueden acompañarte o, como siempre dices, “pueden quedarse quietecitos, ser adorables y dejar de joder”.

Pero no atraigas tus miedos, ni culpas pasadas que no fueron tales, o que ya no tienen caso. No envidio tu capacidad de rebuscar en recuerdos borrosos un motivo para sentirte miserable. No la envidio, sino que duele. No culpes a tus pasados tristes de tu tristeza actual, pues sabemos que no es tal, que ese huequito en tu pecho, otrora relleno de ansiolíticos, no se cerrará con lamentos, ni resolviendo historias que ya llegaron a su fin.

No tiene caso que retrocedas, mi niña. No retrocedas, porque ninguno te lo agradecerá y sólo te hará daño. No retrocedas, porque no es necesario. Tú lo has dicho, lo has cantado, lo has escrito, lo has suspirado con el corazón en los labios: lineal y hacia delante.

No sonrías porque yo te lo pido, ni porque algún buen muchacho te dice que tu sonrisa es bonita. Sonríe cuando te nazca del ombligo. Y mírame con esos ojos de gato cada vez que quieras, coquetea, juega, grita de alegría y llora de emoción. No te pido descontrol, te pido vida. Tú lo sabes mejor que yo, bonita mía, lo sabes, lo sabes.

Es un asco. Sí, lo sé, es un asco. Pero no es crónico y tal vez sea parte de todo lo que te hace especial. No tengas miedo de no dejarte querer, o de que no te quieran por esto. Sabes bien que arrancas corazones sólo con conocerte un poquito más allá de tu color chocolate. Y sabes lo que vales y lo mucho que te queda por ayudar a conseguir, mi niña oscura. Ve.

lunes, diciembre 18, 2006

Más guapa que cualquiera

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Mi querida Carla,

Sé que no soy la chica más bonita del barrio, pero sí de mi casa. Eso, porque mi madre no quiere entrar al ruedo y mis hermanos son hombres. De otro modo, seguramente los tres luciríamos igual de bonitas y nunca entraríamos a discutir este tipo de cosas, porque sería totalmente inútil.

Sin embargo, el barrio está lleno de chicas guapas, todas igual de guapas… Igual de guapas, pero diferentes. Helen, por ejemplo, tiene unos ojos negros preciosos y un gesto sombrío que la hace misteriosa y atractiva. Maritza, pese al pito de su voz, tiene unos pechos muy bien lucidos, unos ojos “chino-cholos” vivarachos y el cabello lacio, lacio, como ya me gustaría tenerlo yo.

La tez de Rocío y su expresión inocente, remarcado con la eterna interrogante de sus cejitas pobladas, trae locos a todos los muchachos. María Sofía, alta y esbelta, tiene dos gotitas celestes de cariño en la mirada, y una sonrisa que rara vez desaparece. Nora comparte su sentido del humor en voz muy bajita, pero sabe reír hasta no poder hablar, además, es la que mejor lleva el maquillaje y es capaz de hacerte oír una frase entera, con puntos y comas, al sólo mirarte.

Mya, la deportista del grupo, habla con la suavidad de una flor y Eli, mi niña preferida, consuela con toda su dulzura el dolor más profundo. Viel tiene un cabello precioso, todo rulitos castaños, pequitas y carita “underground”, de niña “mala” que en el fondo es buena. Krys es suave como un postrecito tibio, o como la brisa del mar.

Y tú, mi querida Carla, ojos grandes, eres la más bonita de todas en este corazón de mujer joven, sin mucha expectativa clara, pero lleno de esperanzas locas. Sin embargo, ninguna es menos bonita que tú, ni que yo.

Pocas de estas chicas de mi barrio aparecerán alguna vez en algún afiche publicitario de academias pre-universitarias. Ninguna lo hará en un cartel de cerveza. Pero es que no pertenecemos a ese rubro, no somos modelos. Me entristece pensar que hay exámenes de belleza, que existe un estándar de hermosura universal, porque le hemos dejado existir.

He de confesarte, Carla, que durante mucho tiempo me sentí fea. Ahora mismo, tengo algunos problemas para controlar antiguos vicios dañinos que alguna vez me hicieron ver “delgada y regia”. Es más, actualmente forman el complemento de mis crisis depresivas, pese a algunos síntomas de gastritis que nunca me he hecho tratar, por falta de tiempo y ganas.

Ahora me doy cuenta que esto último que he dicho (y lo que hice por mucho tiempo) es realmente lo feo. Dañarse. Quedar tan dolido y golpeado por lo que dicen de ti los demás. Compararte y competir, cuando no puedes competir en asuntos donde no existe nivel de comparación, porque sería forzada, estúpida e inhumana. Así es, amiga mía, llamar “fea” a una carita, o a una nariz, o una pancita, es inhumano, aunque, claro está, tal tendencia es descarnadamente humana, y por invención antropológica, ni más, ni menos.

Nunca dejes que otra persona condicione tu belleza. No permitas que un piadoso enamorado te compare, que te vea bonita entre las que considera feas y “adorable” entre las que ve bellas. No te fastidies la columna con ejercicios especializados, si no quieres, ni te desgarres el estómago y la garganta vomitando, si lo que te gusta es comer.

Y bueno… ¿Ya acabaste exámenes? ¿Hacemos algo el viernes?

Te quiero.

A.

sábado, diciembre 16, 2006

Disfrutando...


A veces, cuando te das cuenta de cuántas cosas han debido suceder, para encontrarte con una mirada, una palabra o un buen amigo, ¿no se te da por creer en Dios?

La vida, el río. Su cauce, a veces aparentemente desordenado, tiene una razón de ser, como si no fuera la primera vez que pasa por allí.

Hoy me escribió un hombre de Argentina. Resulta que uno de mis blogs le ha dado una pista para saber más sobre su familia. Conversamos por msn y sí, le sirvo, le soy útil para lo que quiere encontrar. Pensar que es la bitácora que menos actualizo.

Casualidades, coincidencias, todo tiene un motivo. Quién sabe. Aprovecha el protagonismo que tienes en tu propia vida porque, créeme, no lo tendrás nunca en la vida de nadie más. Pero no seas el único personaje principal, porque aburrirías. Sin embargo, sé el guionista final y has las cosas bien.

Me alegra poder disfrutar de cada uno de mis amigos, amigos con o sin derecho, da igual, pero amigos a fin de cuentas, hermanos de circunstancias y decisión, cómplices de noches alegres, hermanos en días tristes. Los amigos… la otra familia… Ahora que lo pienso, tengo muchos y todos buenos. Tengo diferentes entre sí, totalmente incompatibles, sólo el quererme tienen en común... ¿Qué sería de mi vida sin ellos+mamá+hermanos?

Los que van, los que vienen, los que usé malamente y me perdonaron, los que, finalmente, nunca se dejaron usar, pero sí querer. Los que conozco poquito, pero son los mejores, aunque fastidien de vez en cuando, o los que conozco de toda la vida y no tienen igual en mi corazón. Hasta los que están lejos. O los que intentaron amarme, sin mucho ruido, ni mucho daño, y no pudieron, pero que, aún así, me siguen queriendo, sin saber cómo, ni porqué.

A todos, gracias por dejarme “vivirlos” un rato, e introducirlos, de vez en cuando o por temporadas, en mi libreto.

jueves, diciembre 07, 2006

¡Me bajo en la esquina! (y no quiero saber más)

Odio la Navidad. Aún no es un odio que me nazca de las entrañas y me provoque retortijones al encontrarme algún objeto luminoso, musical, totalmente descontextualizado y hasta grotesco por la calle (entiéndase por “papanoeles”, duendes, renos, muñecos de nieve, etc.). Pero ya casi, ya casi me da suficiente asco. Tal vez en un par de temporadas navideñas más…

Lo que pasa es que noto todo tan… falso. Y la falsedad no me gusta, mucho menos si se convierte en una excusa social para vender, vender más, más, más, más.

Afortunadamente no uso televisor. Sin embargo, a veces veo las tandas publicitarias en la casa donde almuerzo. No sé si será por el estrés laboral de fin de año, pero mi útero se contrae cada vez que escucho (o veo) comparar la “gloria” de Vivaldi con un delicioso y engordante panetón, nuevo producto de una vieja marca peruana.

O peor, esa publicidad de teléfonos celulares -muy ingeniosa, por cierto- en la que aparece un instructor ensayando a un grupo de sufridos “clasemedialta”, para reaccionar bonito cuando en Noche Buena algún bienintencionado pariente –o amigo- les regale “cualquier bodrio” y no el producto anunciado. Horrible.

Todo mundo celebra distintas cosas en Navidad. Algunos, el nacimiento de Jesús. Yo me considero y propago como “cristiana, pero sin credo”, aunque religiosa e históricamente eso no sea posible. En todo caso, soy seguidora ideológica de Jesucristo y asumo importante recordar el aniversario de su nacimiento y muerte, pero ya hay cosas de espiritualidad dogmática que no practico, ni busco, ni creo.

Imagino que muchos amigos y amigas se decepcionarán al leerme decir esto. Se decepcionarán, porque son buenos y me quieren mucho, de ver que no hay manera de salvar mi alma. Comprendo que confiar en que algo así realmente ocurrirá y que, además, le ocurrirá a un ser querido, es muy duro.

A mí me interesa procurar ser buena, pese a la bruja que llevo dentro.
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Y así con las navidades que celebran el nacimiento de Jesús, muy pocas ya de esas quedan y son las que menos ruido hacen en la televisión.

Expliqué lo anterior pues es justamente por respetar esta creencia que me ofende ver tanto materialismo al caminar por la calle, al encender el televisor, al escuchar hablar a personas de buena voluntad sobre el amor, la paz, las chocolatadas para niños pobres a quienes no volverán a ver el resto del año, mucho menos a sus padres, ¿a quién le importan sus padres? Seguramente son unos delincuentes, unas sinvergüenzas, por eso sus niños están como están…


No todos piensan así, lo admito, lo sé, lo resalto en negritas. No todos piensan así, muchos lo hacen con la mejor voluntad del mundo, pero el asistencialismo emotivo de la época, por compasión más que diversión, ya no me conmueve. Los niños necesitan entender las cosas a su modo y divertirse, no aprender que son dignos de compasión gratuitamente, pese a que la compasión no es mala, pero muy repetida puede desvirtuar el concepto personal de quien la recibe así, tan sin explicación, tan porque es pobre y ya. Y además, recibe lo que venga y sé grato.

La humildad es una virtud tan bonita y tan valiosa, que no se vale jugar con ella, o engañarla y usarla para hacerse el bueno.

Por otro lado, están quienes no creen en nada más allá de lo que pueden ver, pero les encanta la fecha, porque toda la familia se reúne, hay regalos, ven a la abuelita, hay regalos, se reencuentran con los primos, hay regalos, cenan un delicioso guiso de pavo (o cerdo, o venado, o pollo, o pescado, o mariscos), hay regalos. Y, en fin, que están todos reunidos, se lo pasan genial y, cabe resaltar el detalle, hay regalos.


Bueno, es que a todos nos gustan los regalos...

Llega el 24 de diciembre y ya imagino a un sinnúmero de madres gastando lo que no tienen para prepararnos algo riquísimo, que tendremos que desear hambrientos hasta las doce de la noche, después de la Misa del Gallo, a la que muchas familias tienen por tradición asistir. Son importantes las tradiciones, mantienen vivas la historia y las raíces de una sociedad. Y las Misas del Gallo son bonitas, a mí de niña me ha tocado hacer de Ángel Gabriel y de una pastorcita vestida de tafetán. Lo bueno es que ahora sé que muchas pastorcitas de verdad sí se visten de tafetán y con colores brillantísimos. Lindas.


No puedo evitar ponerme pesada en esta época, tengo demasiada sensibilidad en la piel (que no es susceptibilidad), mi cuerpo entero es pura mucosa bucal (o vaginal, o la que más absorba) y me resulta duro andar por ahí, sin enterarme, sin que me duela, sin repetirme que tampoco es justo aguarle la fiesta a mis hermanos menores, a los que todo esto aún les hace ilusión, aunque salga caro, pero son mis hermanos y, finalmente, soy parte del sistema y no voy a cambiar las cosas sola… ¡Si mis hermanos no tuvieran la cabeza tan dura!

Pero nada, pues, son tan mundanos como la humanidad normal (oda a mi “anormalidad”). Imagino que se les pasará al acabarse sus respectivas y notorias adolescencias. Ya experimentaré con mis hijos…

lunes, diciembre 04, 2006

Chiquitita

Mi mami me la cantaba de pequeña. De grande, alguna vez un angelito la hizo sonar en una radio perdida, de la sierra, cuando más la necesitaba. Por estos días, me ha hecho bien recordarla.
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Con cariño, para mi mamá (y un poquito también para mí).

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Chiquitita
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Chiquitita, dime por qué
tu dolor hoy te encadena
en tus ojos hay
una sombra de gran pena
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No quisiera verte así
aunque quieras disimularlo
si es que tan triste estás
para qué quieres callarlo
.
Chiquitita, dímelo tú
en mi hombro, aquí llorando
cuenta conmigo ya
para así seguir andando
.
Tan segura te conocí
y ahora tu ala quebrada
déjamela arreglar
yo la quiero ver curada
.
Chiquitita, sabes muy bien
que las penas vienen y van y desaparecen
otra vez vas a bailar y serás feliz,
como flores que florecen
Chiquitita, no hay que llorar
las estrellas brillan por ti allá en lo alto,
quiero verte sonreír para compartir
tu alegría, Chiquitita
.
Otra vez quiero compartir
tu alegría Chiquitita
.
Chiquitita, dime por qué
tu dolor hoy te encadena
en tus ojos hay
una sombra de gran pena
.
No quisiera verte así
aunque quieras disimularlo
si es que tan triste estás
para qué quieres callarlo
.
Chiquitita, sabes muy bien
que las penas vienen y van y desaparecen
otra vez vas a bailar y serás feliz,
como flores que florecen
Chiquitita, no hay que llorar
las estrellas brillan por ti allá en lo alto,
quiero verte sonreír para compartir
tu alegría, Chiquitita
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Otra vez quiero compartir
tu alegría Chiquitita
Otra vez quiero compartir
tu alegría Chiquitita
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jueves, noviembre 30, 2006

Fuego interno - musica en la ofi

Si no fuera por AFI no habría terminado mi trabajo ayer. Diez horas consecutivas escribiendo, que artículos para el diario, que propuesta para un nuevo proyecto, que justificación, que anexo…

Hice bien en llevarme los audífonos a la oficina, aunque se malograron pronto. Afortunadamente, tengo amigas previsoras. Hacía mucho que no trabajaba con música y ahora recuerdo por qué me molestaron tanto las prohibiciones lanzadas por nuestro jefe de área, hace un año, acerca de “no perturbar el ambiente de trabajo con música, pues en el centro laboral no hay espacio para esas cuestiones informales”.

Alguien debería dar un curso de gestión de personal por aquí y otro de diseño de interiores, que no es tan fácil pasarse ocho (o hasta doce) horas al día en un lugar tan impersonal (menos mal que hasta hoy no me dicen nada de los afiches que tengo pegados en el murito de cartón piedra, frente a mi nariz).

AFI, AFI, AFI. Estoy a punto de entrar en sordera potencial otra vez. Conviene tener música fuerte, había olvidado que energiza. Energiza y anima a trabajar con más ahínco (casi no recordaba que los mejores exámenes de la universidad los di habiendo estudiado con un disco ochentero de MetallicA). Lo mejor: no te distrae nadie, aunque quiera. No escuchas nada más que tu monotonía, no sientes nada más que tus dedos tecleando y, de vez en cuando, Havok, que su voz me encanta y, según me dicen, en mi época estudiantil lucía igualita a él en el vídeo de “Silver and Cold”. Pero es mentira, Havok es más alto y a mí nunca me quedó tan bien el maquillaje.

Pero hoy compartiré otro vídeo, uno de una canción que dice que el amor sabe a invierno. Sí pues, es verdad, sabe a todos los inviernos del mundo, pero qué gusto da caer en el agua y hundirse poco a poco, teniendo la sensación de que el ser amado también se hunde contigo. Ilusión.

Ave AFI.

martes, noviembre 28, 2006

Mejor así, impersonal.

Ojalá puedas volver en febrero, precioso mío, y verme distinta a como me viste la última vez, asustada, con ganas de besarte, aún sabiendo que no era lo apropiado. Ahora no te besaría, pero añoro dormir a tu lado, oler tu respiración suave y mirar tu rostro dulce, radiante de calor y cariño.

Tienes contigo un pedacito de mi corazón, compuesto de gratitud, sonrisas y deseo. ¿Amor? Ya no sé lo que es eso, pero me basta sentirme bonita al recordarte, y saber mis ojos agolpados de lágrimas que no dejaré salir.

Gracias al Cielo no soy tuya ahora, o esta distancia repentina sería más dolorosa aún…

Amigo mío, valiente, todo está bien. Ve, con esa canción que nos dimos y los pocos recuerdos que vivimos, aferrándonos con todo el corazón a cortos presentes. Es bueno haberte conocido.

Te quiero mucho. Bye.
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lunes, noviembre 27, 2006

Damas en fuga

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Esa salida se la debía al Mario y también a la Su, que ya se va mañana a Chiclayo y casi no hay tiempo de conversar, porque anda de un lado a otro, citada por amigos y conocidos, aquí en Piura. Lástima que se vuelva a Holanda, dos años más sin vernos, tal vez tres.

Y el pobre Mario, armado de paciencia, arrastrado contra toda voluntad al centro comercial, acompañando a la niña a comprarse unos bonitos pantalones pegaditos y “escaldantes”, pésimos para utilidades prácticas, pero lucen ideales en fiestas, más un par de blusitas decentes, por si acaso salimos esta noche con la gente.
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Regresión tardía: suena una vieja canción en todos los amplificadores de Saga. Demon Lover, canta Mariska Veres, de Shocking Blue. Meses sin escucharla. "Esto no es el paraíso para mí, sino el infierno... But after all, I can't let you go 'cos I love you so, Demon Lover". Era la canción y la descripción de un amor pasado, que no fue eterno, pero sí desgarradoramente real. Mentiría si niego la sensación momentánea de tristeza, que disimulé con frivolidad adquisitiva y bromas a mi acompañante. Vaya pequeña mierda.
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Antes de volver a casa, pasamos por un ron, hielo y una botella de Coca Cola de vidrio, pues el español se empeñó en que fuera “de cristal”, y no de plástico. Es que es más rica, la verdad.

Ya instalados y libres de todo mal, Ronald y Manu, que se quedó con nosotros anoche (¡lindo, Manu!). Mya apareció hacia las 22.30 y tomamos algunos tragos, entre que me daba una ducha y seguíamos todos viendo vídeos, fastidiando al dueño de la laptop, tomando fotos y tonteando, mientras decidíamos qué hacer.
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De pronto, se acabó la Coca Cola. Los muchachos, prestísimos, ofrecieron ir por más, a cambio de la llave del auto de Mya. Ni hablar, así nomás. Tomen taxi.

Quedamos esperando, cual decentes damiselas, a que “nuestros hombres” volvieran en breve. Pasaron 20 minutos, y llegó a mi celular el inverosímil sms: “No hay Coca Cola por aquí. Nos vamos al centro”.

Algunos minutos más de prórroga, que sumaron media hora. Igual se han quedado en el barcito bohemio que hay en la esquina, o se han metido a alguna fiesta. Media hora más. Fotos entre amigas, baile “dance” en habitación ajena (cortesía de Su), una serie de timbradas insistentes, hasta que nos cansamos de oír la vocecita metálica del buzón de voz de Manu.
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¡Qué carajo, estos se han ido de juerga! Vamos a hacer algo nosotras también.

Darle vueltas a mi cuarto, actividad femenina, le llaman. Maquillaje, espuma de pelo (del chico "regio" de cabello largo), ropita nueva, sandalias veraniegas, polvo, lápiz labial nacarado, ¿qué tal me veo?. Te ves lindísima.

Una última foto, de mensaje para los chicos. Hay que ser considerados, ¿no? Así no se preocupan por nosotras y al menos sabrán qué estamos haciendo:
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Bonita noche, noche de chicas solas, con un auto que va gritando con mucho estilo el “Dark Light”. Somos felices, regias y hoy nos comemos el mundo.

Bailamos hasta tener hambre. Comimos hasta sentir cargo de conciencia de tanta caloría. Volvimos. Manu y Ronald, dormidos. Mario, en esta misma laptop: “¿Dónde estuvisteis, muchachas? Pues por ahí.

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Por cierto, Su, te quiero mucho... ¡Y te extraño! Ha sido un honor tenerte en casa estos días. Y Mario: ¡Disfruta Cuzco, por Ronald y por mí! Hasta pronto, par.

viernes, noviembre 10, 2006

Violinista en el Tejado


Mis padres la vieron tantas veces que yo, aún pequeña, tarareaba las canciones y sabía cuál venía luego. Cuando me dejaron verla, a una edad en que mi aburrimiento no faltaría el respeto a tal obra de arte… para qué negarlo, me aburrí.

Hasta que, poco a poco, fui dejando mis prejuicios de niña mimada, empecé a leer los subtítulos y traté de entender esta historia de campesinos judíos, radicados en una aldea llamada Anatevka, en la Rusia del final de los Zares. Me conmovió.

Hasta hoy, “Violinista en el tejado” (Estados Unidos, 1971) es una de mis películas favoritas, no sólo por la cinta en sí, historia que inicialmente fuera representada en Broadway, sino que muchos de sus momentos dieron lugar a conversaciones familiares. Casi no consigo ver a Topol bailando en el establo, sin recordar a mi padre, o la danza en los rusos en la taberna, sin pensar en mi madre.

La película casi se convirtió en un referente entre amigos, ya en la Universidad, cuando poquísimas personas sabían de su existencia, y no entendían las bromas de mujeres aderezadas con el estribillo “matchmaker, matchmaker, make me a match”… Una elite agradable, de amores fraternos que perduran hasta hoy.

No sigo, pues no consigo analizar “Violinista en el tejado” sin hacer referencia a mi propia historia y afectos, así que muchos datos técnicos no saldrán de aquí. Pero sí que es bueno verla; la música es espectacular y ya clásica; la historia es dulce, cruda, real y conmovedora.

Hoy encontré este vídeo en YouTube y ha traído a mi corazón imágenes de las personas que más he querido –y quiero- en todo el mundo. Vean el simpático y brutalmente realista final de esta escena.

Traduzco la canción, a mi modo.

“Querido Dios, hiciste mucha, mucha gente pobre. Yo sé, por supuesto, que no es una vergüenza ser pobre… ¡Pero tampoco es un gran honor! Entonces, ¿qué tan terrible sería si yo tuviera una pequeña fortuna?”

Si yo fuera rico… cantaría todo el día.
Si yo fuera un hombre adinerado, no tendría que trabajar duro.

Construiría una casa grande con habitaciones por docenas, justo en el centro del pueblo, con un fino tejado y pisos de madera. Con una larga escalera sólo para subir y otra, para bajar. Y otra para nada especial, sólo para mostrar…

Llenaría mi granja de pollos y pavos y gansos y patos, para que el pueblo los vea y escuche, como una trompeta en el oído… Y la gente diría: “allí vive un hombre adinerado”.

Si yo fuera rico… cantaría todo el día.
Si yo fuera un hombre adinerado, no tendría que trabajar duro.

Vería a mi esposa, mi Golde, como lucen la mujeres de un hombre rico: gordita, supervisando la preparación de las comidas que le provoquen. La veo dando órdenes a los sirvientes noche y día, con aires de pavo real… Oh, qué feliz sería ella…

Los hombres más importantes del pueblo vendrían a pedirme consejo, pues sería tan sabio como Salomón. “Disculpe, Señor Tevye…”, “Si gusta, Señor Tevye…” ¡Planteando problemas que cruzarían los ojos de los rabinos!
Y no habría ni la más pequeña diferencia si respondo bien o mal, porque cuando eres rico, todos piensan que realmente lo sabes todo.

Si yo fuera rico tendría el tiempo del que ahora carezco, para ir a la sinagoga y rezar. Y tal vez me gane un sitio en la Pared del Este. Y discutiría los libros sagrados con los hombres instruidos, varias horas, cada día… Eso podría ser lo más dulce de todo.

Si yo fuera rico… cantaría todo el día.
Si yo fuera un hombre adinerado, no tendría que trabajar duro.

Tú, Señor, que creaste al león y al cordero. Tú que decretaste lo que soy, ¿arruinaría algún plan eterno que yo sea un hombre adinerado?
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martes, noviembre 07, 2006

Una película de "horror"

MAESTRA Susan Sarandon en memorable secuencia de infidelidad. El estribillo de su canción me cambió la vida. Y cito: "Touch-a, touch-a, touch-a, touch me... I wanna be dirty".
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Y bueno, pareciera que con los del piso nos hemos propuesto seguir con la misma temática en películas (mentira, entre lentejuelas y maquillajes, tuvimos tiempo de ver el precioso documental francés “El viaje del emperador”).

Digo, porque les animé a ver “The Rocky Horror Picture Show” (Estados Unidos, 1975), que descubrí hace algunos meses, en compañía de mi buen Angel. Recuerdo que moría por el personaje que interpreta Tim Curry y hasta quería vestir igualito a mi novio de entonces, por puro morbo (dulce) transexual… Lástima que no tuve tiempo de proponérselo, terminamos antes (jejeje), pero sé que le habría encantado la idea.

¿Quién se anima ahora? Le prometo que seré muy “sucia” si lo hace, así como la dulce Jannet (Susan Sarandon).

Todo un acontecimiento de película, la verdad, un absurdo tras otro, pero divertida y novedosa (aún para ser de los años 70). Ay, la lujuria.
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Les dejo una de mis secuencias favoritas, la aparición en escena del "malévolo" Dr. Frank (Tim Curry). Toda una reina (¿alguien lo duda?).
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¡Miles de besitos!
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sábado, octubre 28, 2006

¡Grande Gloria!

Regresó. Algunos años cautiva ya le valieron para dejar de ser incriminada por nada, ya todo lo ha pagado.

Ahora, sigue fuerte, más bella que nunca, más elegante, más mujer, más perra. Antes, una chiquilla escandalosa, ejemplo a seguir de cientos de adolescentes en todo Latinoamérica, que necesitábamos una alternativa a “Menudo” y demás postres calientes.

Fuiste grande entonces, Gloria, y lo eres ahora. Anoche fue noche de lentejuelas y filantropía. Anoche fue una buena noche y me dio gusto encontrarte luego de Hedwig, fue propicio y complementario. Fue bonito.

Hela aquí, con una típica canción disco para reafirmación de fuerzas femeninas y masculinas. He aquí una gran verdad, reina de reinas, reinas todas nosotras.

Noche tranquila y la pulgada furiosa


Anoche estuve en mi futura casa, viendo, junto a mis dos futuros compañeros de piso, la película Hedwig and the angry inch (Jhon Cameron Mitchell, 2001).

Tierna, dura y glamorosa. Nunca vi la versión teatral que presentaron en Lima, protagonizada por Giovanni Ciccia y Vanessa Saba, pero me hizo muy feliz ese amor descrito con tanta belleza, al igual que sensaciones y pasiones extremas y contrapuestas.

Además de mis usuales comentarios tipo: “¡Qué rico que está ese tío”, “¡Me gusta más sin peluca, pero qué bien le queda el maquillaje, al maldito!” y demás perlitas que van muy bien con el ambientillo “librepensador” (se aceptan "calabazas") del departamento, la película resultó un tesoro que no debemos pasar por alto, de ninguna manera.

Es que ni siquiera quienes desprecian a los homosexuales deberían perdérsela, pues, al ser inteligentes, tal vez se encuentren desnudados en algún recodito de la historia.

Les dejo el mito de cómo surgió el amor…

La última vez que te vi ya estábamos separados. Tú me miraste, yo te miré. Había algo familiar en ti, pero no podía reconocerte, porque tenías sangre en el rostro y yo tenía sangre en mis ojos.

Pero pude ver que el dolor que llevabas en el alma era el mismo que llevaba yo en la mía... Es ese dolor que corta la línea recta que separa nuestros corazones, lo que llamamos amor.

lunes, octubre 23, 2006

Lapidación

Me llegó este mensaje de Amnistía Internacional. No opinaré más allá de lo evidente...
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.Octubre, 2006

Querido amigo, Querida amiga,

Parisa, Iran, Khayrieh, Shamameh, Kobra, Soghra y Fatemeh son siete mujeres iraníes condenadas a morir lapidadas. Quizá no tengamos mucho tiempo para actuar.

La República Islámica de Irán trata el adulterio como un delito castigado con la pena de muerte por lapidación, violando el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que garantiza el derecho a la vida y prohíbe la tortura.

Parisa, Iran, Khayrieh, Shamameh, Kobra, Soghra y Fatemeh han sido injustamente condenadas a la pena más cruel, inhumana y degradante, la de la pena de muerte.

Pero aún estamos a tiempo de parar su ejecución. Sabemos que podemos contar contigo. No te quedes en silencio. Alza tu voz para intentar salvarlas. Gracias por tu apoyo,

Esteban Beltrán, Director - Amnistía Internacional

sábado, octubre 21, 2006

"Madrugada" de sábado

Para Angelito, con todo mi corazón. ¡FELICIDADES!
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Hoy me tocó salir por la mañana, temprano, a fotografiar Piura. No necesitaba “las” fotos artísticas, sino unas cuantas imágenes que me ayuden a armar el diseño de una página Web. Pedí a Angel que me acompañara y él, presto, accedió… Y llegó por mí a las 8 en punto, me despertó llamándome, pues ni supe a qué hora sonó el despertador (es que tuve salida de viernes por la noche).

Me vestí casi sin sacarme el pijama y salí a que me dé el sol…

Tomamos un mototaxi hasta el mercado. Allí dimos algunas vueltas, tratando de encontrar imágenes sugestivas, generales, tal vez que dejen montar títulos y sugerir colores para combinar diseños. Quise buscar las frutas, pero no fui muy lejos… Difícil animarse cuando la cámara es ajena, no vaya a ser que mi ángel de la guarda (otro de tantos ángeles que suelo tener en derredor) se descuide y se me acabe la racha de bendiciones… No, mejor cuando la cámara sea mía y no tenga que pasar por irresponsable.

La verdad es que a mí nunca me han asaltado en Piura, menos en el mercado y eso que a veces hago transacciones bancarias por ahí (no presumo, es dinero del trabajo), casi sin mucha preocupación, aunque sí con prudencia. Tal vez sea cuestión de actitud…
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Seguimos. Anduvimos un rato por la Avenida Sánchez Cerro, una de las arterias principales de la ciudad. Luego, tomamos la Loreto, una transversal con ganada fama de “zona roja”, a partir de las 11 de la noche. Debo indicar, con confianza, que justamente a esa hora suelo salir , a veces sola, del cine… Y tampoco ha pasado nada, aunque sí es verdad que hay todo tipo de “presas”, fáciles a cambio de dinero. Digamos que es nuestra pequeña “Avenida Larco”, en versión Frágil.

Pero de día y aún antes de las 9 de la mañana, el único peligro son las bocinas de taxis, taxi motos (que no son mototaxis, sino motos lineales que prestan este servicio) y combis. Pareciera que compiten por el que más ruido hace, no pueden ir por la vida sin gritar. Creo que la contaminación sonora es de las más graves en Piura.
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Dedicamos algunas fotos al Óvalo “Grau” y luego nos dirigimos por la calle del mismo nombre, rumbo a la Plaza de Armas. En el camino, nos detuvimos a tomar desayuno en la cafetería “Rosita”. Con los kilos que he ganado, no debería tener tanta hambre, pero pareciera que mi estómago no tiene fondo, pues siempre, siempre hay espacio para algún bocadillo de más.

En fin, dicen que sarna con gusto no pica… ¡Pero pesa y aprieta!

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“Rosita” es un sitio de mucha tradición en Piura. Siempre está llena de señores mayores, que hablan sobre los estratos sociales de su ciudad como si estuviese en sus manos administrarlos y tal cosa, mientras fuman magistralmente sus cigarrillos de tabaco negro y aroma a chocolate de taza quemándose al fondo de la olla. Delicioso.

He notado que la cajera, una señora tan viejita como la cafetería, siempre está dispuesta a bajarme el gusto de la comida agradable con su ánimo un poquitín agrio. Es increíble el modo en que su rostro pasa del odio infernal a la dulzura de la abuelita más indefensa, con sólo decirle, luego de juntar ripios entre varios, que sí, que tenemos lo justo para pagarle el consumo, que no necesita mandar a cambiar tu billete de 20 soles (es que si fueran 50, la entendería... ¡pero 20!).

Es lo que pasó esta mañana. En ese momento, recordé un cuento de mi amigo, a propósito del trato de la encantadora cajera…

Luego salimos a la Plaza de Armas, me encantaba la idea de ir por allí con Angel, luego de haber leído otro de sus cuentos, ganador de un concurso, aquí en Piura, que le valió como premio la publicación, en un libro, con 8 autores más. Es lindo ver a la gente que uno quiere haciendo lo que le gusta y, lo que es mejor, haciéndolo MUY BIEN.

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El cuento recrea aquella zona de manera innovadora y espeluznante…

Tomamos algunas fotos de rigor. Descubrimos que uno de los departamentos del edificio gris y azulejo de la Caja Municipal de Piura tiene una decoración simpática, con platos de colores (lo cual me recordó que debo pintar de una vez la pared de mi nueva habitación de alquiler).

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Después nos fuimos directo a la mal ponderada “Paloma de la Paz”, de Víctor Delfín, detrás de la Municipalidad Provincial. El pájaro aquél me gusta mucho, la verdad, aunque parece que a Piura en general no le agrada tanto, ni cuando la hizo nuestro querido y reputado artista nacional, hace 20 años, ni ahora.

Recuerdo que, de pequeña, mi mamá me traía desde Sullana, siempre a trámites, y veníamos por este parquecito. Una vez me enseñó la paloma aquella, del siguiente modo: “Mira la paloma de la paz que han hecho allí. No me gusta. Tiene cola de gallo”. No me animé a decirle que el ave a mí me parecía bonita, que aún me lo parece, porque tiene piquito pequeño y unos ojazos expresivos, pese a ser toda de piedra.

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Me he dado cuenta que esto de calificar algo muy personalmente, antes de presentárselo a quien no lo conocía, es una actitud humana muy común… Y el caldo de cultivo de los más irracionales prejuicios.

Dimos la vuelta, rumbo a la Plazuela Merino, centro de reunión de extremismos juveniles cada noche, donde solía encontrarme con trovadores alternativos a beber vino, hasta el amanecer (o hasta que SERENAZGO veía a echarnos). Aproveché la cercanía del Instituto Nacional de Cultura para preguntar por un libro, cuyo título no recuerdo, pero escrito por Eva Boyle. La señorita me preguntó si la presentación a la que asistí, de dicho libro, había sido organizada por Diaconía. Recordé haber visto curas en la ceremonia y, por la temática (evaluación de daños del terrorismo en Piura), pensé que tenía que ser así…

La amable librera me dijo que, en tal caso, el libro estaba en Diaconía, allí al lado. Que golpeara la puerta. Hice caso.

Me abrió una niña, quien no supo qué contestar. Mujeres mayores habían dentro, quienes tampoco dieron razón, y un viejecito salió vociferando desde el patio del fondo, un poco agresivo: “¡No hay nadie, no hay nadie!”.

Entre los casi empujones del señor, las mujeres alcanzaron a decirme el horario de atención del lugar, de lunes a viernes. Agradecí a ellas y al anciano, que no dejaba de repetir: “No hay nadie, no hay nadie”…

Comenté a Angel que la autoestima del señor aquél tenía que estar muy por debajo de sus pies, para decir con tanta insistencia que no había nadie en la oficina, estando él ahí. Reímos. Vimos llegar a una señora con su hija, también a Diaconía. Bromeamos en voz bajita: “¡Señora, no golpee allí! ¡Le va a ir mal!”

Ya encontraré el libro de Eva Boyle (debí comprarlo el día de la presentación).

Una vuelta más por la Sánchez Cerro, camino al cruce con la Avenida Sullana, donde están todos los paraderos de combis y buses, justamente para ir la ciudad de Sullana, donde vive Angel, mi mamá y mis hermanos. Donde crecí y me emancipé. Ya saldré a tomar unas cuantas fotos por allí.

Angel se fue y yo estoy aún por aquí. A ver si termino de hacer lo mío, para irme tranquila a casa, de una vez.


martes, octubre 17, 2006

Una de Sabina, para ti

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Puedo ponerme cursi y decir que tus labios
me saben igual que los labios que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir que me basta
con ser tu enemiga, tu todo, tu esclava, tu fiebre, tu dueña
y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu Dios, tu asesina,
o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
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Puedo ponerme humilde y decir que no soy la mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digna y decir “toma mi dirección
cuando te hartes de amores baratos, de un rato me llamas”
y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío.
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O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazado a una duda, en mitad de la calle y desnudo.
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar...
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Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu Dios, tu asesina,
o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
Y si quieres también puedo ser tu abogada y tu juez
tu miedo y tu fe, tu noche y tu día
tu rencor, tu porqué, tu agonía.
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O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazado a una duda, en mitad de la calle y desnudo.
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar...

viernes, octubre 13, 2006

A propósito de un congreso

Pobladores de Balsas (Suyo) trasladando las llaves para instalación domiciliaria de agua potable. Cuesta conseguir el aporte y compromiso comunal, pero no es imposible y resulta más efectivo que cualquier peonaje remunerado, porque es para que ellos y sus familias estén MEJOR.
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Piura, 10 de octubre de 2006. Día mundial de la lucha contra la desnutrición infantil. No te sientas tan orgulloso de llevar en alto la bandera de la alfabetización. Es importante, no lo niego. Es fundamental. Es tan, pero tan vital que tu población, electora o no, sepa leer y escribir, que ya no debería ser un acto de grandeza de tu gobierno, ni una justificación de tu bajo presupuesto al Ministerio de Educación, sino un derecho humano, inherente al nacimiento, como el mismo nombre, como la vida, como tener acceso a los bienes básicos para dejar de sobrevivir.

¿Por qué me malentiendes? Eres adulto, eres doctor, eres el jefe de una comisión generada por el gobierno central, para tomar decisiones importantes, que pueden mejorar la vida de todos los peruanos y peruanas. No tienes derecho a malentender, ni a malinterpretar, ni a desfigurar mis palabras para manifestarte sabio ante la población que te ha estado escuchando toda la mañana y que sabe muy bien de lo que hablo.

Tampoco tienes derecho a criticarnos porque no pedimos tu interesante presentación en Power Point. Eso vendría luego, ¿o querías que interrumpamos las “buenas maneras políticas” para asaltar con nuestras “USB Memory” a la pobre y salvadora Laptop? ¿O acaso tu soberbia te ciega al punto de no poder admitir que muchos y muchas no teníamos nada qué preguntar, ni a ti, ni a tus colegas autoridades?
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No necesitas esperar a que toda tu gente sepa leer y escribir para educarla, para recuperar sus valores personales y su sentido de nación. Cualquier ser humano puede hacer patria, aunque no tenga firma. Necesitamos capacidades que nos ayuden a vivir con dignidad y para eso está la educación, la recuperación de la autoestima, el conocimiento completo de nuestras realidades, valores y tradiciones variadas, dispersas y totalmente respetables. Necesitamos saber cuáles son nuestros deberes y derechos, cuál es el sentido de ser peruanos y peruanas, cuál es nuestro aporte social, cuánto vale nuestra cultura. Necesitamos aprender que dinero no es sinónimo de desarrollo, aunque así lo parezca, aunque quienes tienen mayor poder adquisitivo estén física y materialmente en ventaja, siempre. Necesitamos entender que merecemos, para nuestras familias y nuestros estómagos, la misma calidad de los productos que cultivamos para exportación.

¿Has aterrizado tus propuestas? Hazlo. Las acciones públicas son importantes, las ceremonias convocando prensa ayudan a difundir, pero difusión no es formación (y que me perdonen mis semi-colegas, los periodistas, pero así son las cosas, en Perú, la China y la Cochinchina). ¿Quieres que la gente de los pueblos pequeños te quiera y te aprenda? Pues tómate el trabajo de conocerlos primero, que el foráneo eres tú, por más capitalino que tengas el acento, el foráneo, aquí en mi departamento y en cada pueblecito, eres tú.

La alfabetización es un derecho humano, no una excusa de elección y reelección. Vergüenza me daría tener que recurrir a asociaciones docentes de último minuto, sin reparar en metodologías adecuadas, para sumar cifras estadísticas aceptables a la escena mundial. Más vergüenza aún de continuar con políticas asistencialistas, que nos han convertido en cojos y mancos, en convenidos y sinvergüenzas, sin querer queriendo. Somos parte del “vicio”, ¿para qué negarlo? Todos y todas. Si no sabemos cuáles son nuestros deberes y valores ciudadanos, ¿podremos entender que la calidad de vida cuesta esfuerzo, orden y trabajo?

¿Y qué me dices de estas marcadas diferencias sociales que han condicionado la voluntad de bastantes? ¿Qué me cuentas de la desigualdad de oportunidades que nos ha llevado, muchas veces, a tirar la toalla?

Apostemos, pues, porque cada quién sea artífice de su propio desarrollo, del progreso, de la obtención de un nivel de vida digno. Pero no nos ampares misericordiosamente a quienes optamos por ti porque eres la única opción. Tu deber (nuestro deber) es otorgar esas capacidades, hacernos útiles, que no lanzar buenamente soluciones insostenibles, que nos hagan parecer “buena gente” sin fundamento.

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¿Quieres saber algo interesante? En el distrito fronterizo de Suyo, Comunidad de Pampa Larga, la mayoría de habitantes son apasionadamente fujimoristas. ¿Sabes por qué? No será porque el controvertido ex presidente les dio educación, alternativas económicas, luz y agua. Nada de eso, esas son estupideces. Lo que hizo fue colocar, en el caserío Encuentros de Quiroz, una antena retransmisora, para que todos los que tuvieran televisor a batería puedan ver los canales peruanos de señal abierta, no los ecuatorianos, que los llenaban de jergas y desinformación patriótica.

Además, construyó un par de sus colegios anaranjados e incentivó a las personas a mantener la bandera peruana izada hasta las 6 de la tarde. Cosa importantísima que estaba olvidando mencionar, por lo cual hasta ahora le recuerdan con respeto y cariño: ha sido el único presidente peruano que no ha tenido asco de llegar hasta sus pueblitos alejados, que ha andado por sus caminos tostados de sol y tierra arcillosa, acariciado a sus niños y niñas y, en fin…

Que ya lo saben, que así de fácil se compran favores y votos, que no es justo, que no abuses tú también, doctor. Que hagas bien las cosas, nada te cuesta. Dale una miradita a los lugares que he mencionado hoy, entérate que en esos caseríos fujimoristas la extracción ornamental de minerales (oro y cobre) está cobrando cada vez más adeptos, con la consecuente venta (ilegal) de terrenos comunales a mineras de norte, centro, sur, contrabando, etc.

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Sólo no nos confundas más, señor doctor inteligente. Sólo descentraliza tus buenas decisiones y procura hacer bien las cosas, tú que tienes la oportunidad, los recursos y la obligación de.

Ya me gustaría haberte explicado mejor todo esto, pero me puse nerviosa y el tiempo era corto. Además, soy “demasiado joven”, ¿no? Pero bueno, se les agradece el chance de poder decirles algo de mucho, ministra, doctor de doctores, catedrático, consejera, especialista, analista, economista, congresista, diplomático, embajador, bienintencionados todos. Sólo… procuren hacer las cosas bien.

Muchas gracias.

lunes, octubre 09, 2006

Camino a la escuela

Cuando lo vi, hace una semana, no llamó tanto mi "atención emotiva", pues es algo con lo cual, la gente de por esta oficina, convive constantemente. Por supuesto, desde nuestra muchas veces cómoda posición "externa". Sin embargo, hemos aprendido a compartir esas sonrisas inexplicables y esos saltitos por las quebradas, ya sin sentirnos tristes, ni avergonzados, ni preguntarnos "por qué", sino, simplemente, agradeciendo a Dios por darnos lo que somos, y trabajando, pues.
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Pero vale la pena difundirlo y votar a favor, como dice Fredy, hay que apoyar a nuestro compatriota Humberto.
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Recomiendo el vídeo, es muy ilustrativo. Y la canción del final es un clásico de las escuelas rurales andinas, por lo visto. Transcribo, más abajo, el comentario que dejé en la página donde está colgado.
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¡Saludos!
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La difusión de este tipo de material audiovisual, estos testimonios de todo lo que somos y todo lo que debemos hacer, para convertirnos, de verdad, en una nación, es importante. También es importante optar por políticas que verdaderamente beneficien a todos y todas, en cada espacio social, en cada cosmovisión. Si la regionalización ayuda, más valdría apoyarla, conocer, buscar información, responsabilizarnos por lo que es, ya que nacimos en esta tierra, nuestra responsabilidad.
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Cuando me toca salir al campo, créanme que me duele en el alma, un poco por indignación, un poco por ser conciente de la incoherencia e ingratitud latente, cada vez que estos niños y niñas desfilan marcialmente con el pabellón peruano, y cantan el Himno Nacional, con sus manitos en el pecho... Es así como nos enseñaron a tantos de nosotros y nosotras lo que es patria: una de esas “cosas” incomprensibles que forman parte de nuestros afectos infantiles, en vez de ser una forma de vivir, una serie de deberes y derechos por cumplir y hacer respetar.

viernes, octubre 06, 2006

Chalaco, en YouTube

Les presento el lugar donde he trabajado los últimos tres años:

jueves, octubre 05, 2006

Plantón contra le pena de muerte

La represión y la crueldad generan miedo. El miedo ayuda a mantener las cosas "bajo control" por algún tiempo, pero la pus siempre encuentra manera de salir, o acaba engangrenando el sistema.

Nuestro país presenta como verdadero y más triste problema social el que su población, generalizando, no cree merecer algo mejor de lo que tiene. Así es fácil cruzarse de brazos, inventar nuevos modos de "viveza criolla", siempre en miras a sobrevivir (que no es lo mismo que vivir), a costa de otros… Es fácil generar injusticia.

Sin embargo, el tratar al pueblo como manada, como animal que tiene miedo al látigo del amo, no es de gobernantes justos e inteligentes. Tal vez sea la norma más urgente, la acción de contención más rápida a aplicar. Pero, ¿y la esencia? ¿Y la educación? ¿Y la formación de valores y conciencia ciudadana? ¿Y la participación democrática?

Entiendo que en algunos casos la expansión de la plaga haga necesario implantar un modelo preventivo radical (como la masificación del uso del preservativo en la lucha contra el SIDA, sin tener la más peregrina idea del control y derecho sexual de nadie). Pero la pena de muerte es otra cosa. Es un atentado contra los Derecho Humanos, que cualquier persona tiene la obligación de respetar y pedir que se le respeten.

Por otro lado, ¿cuántas personas inocentes han sido llevadas al paredón, por un error de la justicia? ¿Cómo se condenará a quienes hacen daño sin saberlo?

Sólo por ellos, me manifiesto en contra. Mis sentimientos se cruzan un poco al pensar en quienes realmente merecerían un castigo ejemplar, por violadores y asesinos, a conciencia plena. Pero hasta escarbando en la cabeza de estas personas, se los aseguro, podemos encontrar graves signos de una enfermedad social que, a fin de cuentas, nos afecta a todos. Se me ocurre pensar en aquél tipo que no tenía cargo de conciencia de haber ultrajado a una niña de ocho años, porque ella andaba por ahí provocándolo, “en calzón”… ¿De dónde salen esas ideas?

¿Opinable? Admito que no me lo parece tanto, pero respeto lo que otros tengan que decir. Yo me manifiesto en contra.
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¡Un abrazo!

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A ver si mi gentita de Lima participa. Yo, desde Piura, apoyo de este modo.

miércoles, octubre 04, 2006

Juegos...

Una vez agradeciste a la música por existir y yo cerraba los ojos, intentando contener tu calor en mi corazón, disimular la sonrisa y la alegría de saber que esa canción que te significa tanto, era importante para mí también, por diferentes razones.

Y ahora, mi olfato aún no olvida tu olor acogedor, los ojos que abres enormemente al sentir placer y tus dientes torcidos, perfectos, que te hacen más único de lo que ya eres.

No hubo tiempo para sentir amor, pero sí el suficiente para saber de cuánto estoy perdiéndome hoy, vacía de nuevo, vacía de ti, que es peor. Pero tuve y tienes razón, más adelante el dolor sería peor (¿y hablabas de bolas de cristal?), si tú continuabas indiferente y poblado de dudas y yo, en la incertidumbre.

En algún momento fallé, amorcito mío. Fallé cuando supe que no podías quererme, cuando descubrí que las ilusiones eran sólo eso y yo, recién golpeada, no estaba preparada para tal ventarrón de desvarío amoroso y vacuidad.

Te extraño. Y da igual la insensatez de extrañarte, habiéndote “tenido” tan poco tiempo, pues tan raro y loco como resulta hoy sentir que te quiero del modo que conozco, fue el empezar, condenados al fracaso, salvo fuerzas sobrehumanas, voluntad divina o qué sé yo.

No somos ángeles, nuestra fuerza se limita a lo que somos, con miedo y más miedo.

Nadie hizo por mí lo que tú en los momentos más dulces, por eso pensé haberte encontrado. Por eso, sin estar preparada, me arriesgué a dedicar a ti el último suspiro de este corazón, que ya moría cuando llegaste, y quiso vivir un poco más, sólo para conocerte.
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Pero dijiste demasiado...
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Ahora, estoy sola y las defensas bajas ya me costaron un nuevo resfriado (las defensas bajas, llorar y el cigarrillo, para ser exactos). Pero espero que pase pronto, más pronto que nunca. No para tenerte de otro modo, no para tenerte distinto, pues eres irremplazable y lo serás, incluso contigo mismo.

Así es la vida. De ahora en adelante, quiero ser diferente.

Procura ser feliz.
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martes, septiembre 26, 2006

Mil colores

Me gustaría hablar sólo de política, de pobreza y desarrollo, o al menos seguir quejándome del trabajo y nada más, no cambiar de temas tan estrepitosamente, no ir de acá para allá, casi sin dirección lógica universal, aunque, a mi ver, mis sentimientos vayan todos juntos, firmes y bien orientados… No delatar mi sexo con letras, ¡por Dios!

Hace mucho perdí el rumbo de quién debería ser a mi edad, cómo lucir, qué necesitar y qué olvidar. Hace mucho que muchos y muchas quisieran verme verdaderamente adulta, mujer completa, “señora”, dama. Tal vez ayudaría tener la voz más gruesa, pero ese nivel sólo llegaría luego de cientos de cigarrillos en una semana, y mi complejo autodestructivo no da para tanto, ni está activo por estos días.

Hace mucho que muchos y muchas se han olvidado de mí, pero no saben si estoy muerta o sigo viva. Seguir viva tal vez sea una molestia para alguien o algunos, pero es mejor que estar muerta y ser molestia para mí misma y mi infierno de frustraciones.

No estoy triste, sólo cansada. Pero no cansada poéticamente, ni harta de respirar, sino cansada de querer dormir, de querer tirarme en la cama, por hoy sin compañía, y dormir hasta mañana, que he de madrugar para salir al campo, pues ya me toca despabilar el culo y levantarme de esta silla y esta PC.

Hay una muela del juicio que no acaba de crecer y, lo noté ayer, otra que al parecer nunca crecerá. Así estoy, con tres muelas de inteligencia y preparación para la vida. Perra vida, que hasta en esta cuestión tan sin gracia te pones graciosa conmigo. A reír de tu ingenio, pues, y disfrutar de esta medianamente convencional “cojera dental”.

He soñado con ingratitudes. Ayer mi madre me contó que lo bonito y saludable de querer, de aquí en adelante, va a ser querer con todo el corazón, sintiendo orgullo y satisfacción del amor que se es capaz de dar, pero, y es tal vez uno de los PEROS más importantes de la historia, “sin esperar algo a cambio”. Así, total desinterés, total entrega, total falta del afecto correspondiente. Va de la mano con aquella frase negativa de mi amigo Tefo: “bienaventurados los que nada esperan, porque nunca serán defraudados”.

Bueno, hombre, que ya no sé qué es querer, sólo que cuando estoy a su lado, siento que soy la mariposa más bonita del prado que se extiende bajo mis alas. Un prado de mil flores y fragancias, por el que puedo revolotear sin reparo, ni miedo.

Él me toma entre sus manos de vez en cuando, pero le he pedido que procure no apropiarse de mí, por dos motivos: porque siempre, me toque como me toque, mi brillo quedará impregnado entre sus dedos, haciéndome inútil; y porque puede que, a fin de cuentas, prefiera dejarme seguir volando, y alejarse de mí… En todo caso, es bueno que no se vea tentado a romperme las alas antes de irse, como es tan normal hacer (la melancólica historia del perro del hortelano y de la humanidad).

De todos modos, la fragancia de su cuerpo y sus flores, sus manos suaves y firmes, sus ojos infinitos y confusos, me dejan volar y ello me satisface. Ni siquiera pienso que mi metáfora animal tiene belleza efímera y muerte pronta. No, no importa, me place esta dulce embriaguez, quiero que siga derramando su néctar en mi ombligo y disfrutarlo distante, esquivo, ingrato, cronométrico y atemporal.

Y dormir un poco, que ya hace falta a esta edad…

miércoles, septiembre 20, 2006

Asunto: Acción Urgente

A veces se me olvida que, entre otras cosas, debo agradecer a Dios por saber dónde están todos mis muertos...
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Asunto: Re: Acción Urgente
AI: Temor por la seguridad - PERÚ
Fecha: Tue, 19 Sep 2006 11:59:27 -0500
ACCIÓN URGENTE
AU 248/06 Temor por la seguridad
PERÚ
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María Magdalena Sullca Ávila
Narciso Quispe Landeo, esposo de la anterior
Teresa Ávila Rivera, familiar de María Magdalena Sullca Ávila
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Sus familiares, María Magdalena Sullca Ávila y Teresa Ávila Rivera han sido amenazadas e intimidadas, según los informes, en un aparente intento de obligarlas a abandonar su acción judicial contra militares y ex militares presuntamente responsables de la tortura y "desaparición" de sus familiares en 1992. Amnistía Internacional cree que las dos mujeres y Narciso Quispe Landeo, esposo de María Magdalena Sullca Ávila, corren peligro.
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El 23 de agosto, María Sullca Ávila y su esposo, Narciso Quispe Landeo, recibieron en su casa, según los informes, la visita de un hombre a quien su familia conocía. Los informes indican que el hombre ofreció a María Magdalena 10.000 dólares estadounidenses si retiraba la denuncia penal presentada ante la Fiscalía de la Nación por la tortura y "desaparición" de sus padres, Natividad Ávila Rivera y Benigno Sullca Castro, vistos por última vez bajo custodia en la Base Militar Madre Mía, en el departamento de San Martín, en junio de 1992. María Sullca Ávila dijo al hombre que su dinero no pagaba todo el dolor causado por la "desaparición" de sus padres, y el hombre le respondió que sus padres estaban muertos y que con su denuncia no conseguiría nada.
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María Sullca Ávila se quedó horrorizada de que el hombre hubiera podido averiguar su dirección. Ella y su esposo se habían mudado de casa dos meses antes, y habían pedido a la Fiscalía que no desvelara su dirección ni sus datos personales a nadie. Cuando María Sullca preguntó al hombre cómo la había encontrado, él le respondió amenazador: "Yo llego a cualquier parte".
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Según los informes, el día antes de su visita al domicilio de María Sullca se había visto a ese mismo hombre ante la casa de Teresa Ávila Rivera. Al parecer, este hombre guarda una estrecha relación con Ollanta Humala Tasso*, dirigente del Partido Nacionalista Peruano, que estaba al mando de la Base Militar Madre Mía en la época de la presunta tortura y "desaparición" de los padres de María Magdalena Sullca Ávila. El 9 de febrero de 2006, según los informes, María Magdalena Sullca Ávila y Teresa Ávila Rivera presentaron una denuncia contra Ollanta Humala Tasso y otros militares por la tortura y "desaparición" de Natividad Ávila Rivera y Benigno Sullca Castro. El 1 de septiembre de 2006, un juez abrió una investigación penal sobre la desaparición forzada, el homicidio y las lesiones graves a Natividad Ávila Rivera y Benigno Sullca Castro, y en ella se implicaba a Ollanta Humala Tasso.
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María Magdalena Sullca Ávila y Teresa Ávila Rivera denunciaron ante la Fiscalía el 25 de agosto las actividades del hombre que se había presentado en su casa, y pidieron protección policial. Desde el 13 de septiembre, María Magdalena Sullca Ávila y Teresa Ávila Rivera reciben, según los informes, dicha protección, pero sólo durante el día, lo que las hace temer por su seguridad durante la noche. Amnistía Internacional no conoce el resultado de las investigaciones realizadas en torno a cualquiera de estas amenazas.
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Estos últimos sucesos son los más recientes de una serie de actos de intimidación contra María Magdalena Sullca Ávila, Teresa Ávila Rivera y sus familiares. En febrero de 2006, poco después de presentar su denuncia judicial, parece ser que unos desconocidos se presentaron en el antiguo domicilio de María Magdalena Sullca Ávila diciendo que eran agentes de policía y que estaban allí para proporcionar la protección requerida. Sin embargo, ni María Magdalena Sullca Ávila ni Teresa Ávila Rivera habían pedido protección policial por aquel entonces. Más recientemente, en junio de 2006, unos desconocidos se acercaron a familiares de ambas mujeres y preguntaron por el paradero de las dos.
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INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA
El gobierno peruano estableció en el año 2000 una Comisión de la Verdad y Reconciliación para investigar las violaciones de derechos humanos cometidas durante el conflicto armado interno (1980-2000). La Comisión presentó en 2003 su informe final, en el que documentaba casi 24.000 casos de personas muertas o "desaparecidas" durante el conflicto armado interno y miles de casos más de graves abusos y violaciones de derechos humanos, tales como tortura, violencia sexual, juicios injustos, secuestros, tomas de rehenes y violaciones de los derechos de los menores y los pueblos indígenas. Desde la publicación del informe de la Comisión, las víctimas, sus familiares, los testigos y las personas que trabajan para ayudar a todos ellos durante las investigaciones y los juicios han sufrido amenazas e intimidación.
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La ausencia de protección de estas personas es de tal magnitud que la Defensoría del Pueblo, en su informe de septiembre de 2005 titulado "A dos años de la Comisión de la Verdad y Reconciliación", expresó honda preocupación e instó a las autoridades a garantizar que se protegería de forma efectiva a todas las personas en situación de riesgo. La agrupación de organizaciones de derechos humanos Coordinadora Nacional de Derechos Humanos presentó en octubre de 2005 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos un informe en el que se detallaban 46 casos de personas en riesgo que durante 2005 habían sufrido acoso, intimidación y amenazas. En marzo de 2006 la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos envió un informe de seguimiento a la Comisión Interamericana documentando 21 nuevos casos de amenazas, tanto de muerte como de otro tipo, en el contexto de los procesos judiciales por violaciones de derechos humanos.
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ACCIONES RECOMENDADAS:
Envíen llamamientos para que lleguen lo más rápidamente posible, en español o en su propio idioma:
  • expresando honda preocupación por la seguridad de María Magdalena Sullca Ávila, Narciso Quispe Landeo, Teresa Ávila Rivera y sus familiares, tras los nformes que indican que han sido amenazados e intimidados en un aparente intento de hacerles retirar su acción judicial contra los acusados de participar en la tortura y "desaparición" de Natividad Ávila Rivera y Benigno Sullca Castro en 1992;
  • señalando que estas amenazas e intimidaciones son las más recientes de una serie de actos de intimidación contra ellos;
  • pidiendo que se lleve a cabo una investigación inmediata, imparcial e independiente sobre esta intimidación, que se hagan públicos sus resultados y que los responsables comparezcan ante la justicia;
  • pidiendo información sobre el resultado de esta investigación;
  • instando a las autoridades a hacer cuanto esté en su mano para garantizar la seguridad de María Magdalena Sullca Ávila, Narciso Quispe Landeo, Teresa Ávila Rivera y sus familiares, conforme a los deseos de los propios afectados, y que les proporcionen protección policial completa.
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LLAMAMIENTOS A:
Dra. Adelaida Bolívar Arteaga
Fiscal de la Nación
Fiscalía de la Nación
Av. Abancay, cuadra 5 s/n
Lima 1, PERÚ
Fax: +51 1 427 1792 / 426 2800>
Tratamiento: Sra. Fiscal de la Nación
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COPIA A:
Coordinadora Nacional de Derechos Humanos
CNDDHH
Calle Pezet y Monel (ex Túpac Amaru) 2467
Lince, Lima 14, Perú
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ENVÍEN SUS LLAMAMIENTOS INMEDIATAMENTE.
Consulten con el Secretariado Internacional o con la oficina de la Sección Peruana de Amnistía Internacional (01> 2415625 / 01 2412114 / postmast@amnistiaperu.org.pe) si van a enviarlos después del 27 de octubre de 2006.
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* "Al parecer" no es una correcta manera de expresar una acusación de este tipo, para tal hay que tener pruebas, de otro modo, el documento podría perder valor y credibilidad, aunque en general la intención es motivadora y positiva. Sería bueno hacer una investigación más honda respecto a este tema, sobre todo en la relación con Ollanta Humala, pero investigación a la buena, por servicio a la comunidad y no para "bajarse" (más) al ex candidato presidencial. He dicho.
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jueves, septiembre 14, 2006

Reminiscencia

¿Qué pasaría si el tiempo de tu vida empezara a retroceder? Aunque suene demasiado “new age” (y yo no soy new age), te dejo algo bonito, que conocí a los 15 años. ¡Y que viva El Principito!
Enigma

Este no es el principio del final
Esto es el retorno a ti mismo
El retorno a la inocencia

Amor – devoción
Sentimiento – emoción

No temas ser débil
No te envanezcas tanto por ser fuerte
Sólo mira a tu corazón, amigo mío
Y retornarás a ti mismo
Retornarás a la inocencia

Si quieres, empezarán a reír
Si quieres, empezarán a llorar
Sé tú mismo, no te ocultes
Sólo cree en el destino
Que no te importe lo que dicen los demás
Sólo sigue tu propio camino
No decaigas y aprovecha la oportunidad
De volver a la inocencia

Que no te importa lo que la gente diga
Sigue sólo tu propio camino, sigue sólo tu propio camino
No decaigas, no decaigas
Retorna, retorna a la inocencia

miércoles, septiembre 13, 2006

Te extraño


Hoy recordé que hace algunos años me enamoré de un hombre negro, Ka, de El Congo. Se acercó a nosotras (porque éramos dos chicas, en la banca de una plaza central) con un amigo rasta. Tenía una sonrisa tierna, blanquísima, y un par de ojos dulces, como pocos he visto después.

Me invitó a una discoteca africana, la mirada desconfiada de mi buena amiga detuvieron mis ímpetus. Es que ella es linda, pero pertenece a esa especie socio-cultural que desconfía instintivamente de la melanina “fuerte” y las dudosas condiciones migratorias de las personas. Yo, que siempre caigo de pie en las circunstancias bizarras (son mi especialidad), contuve la indignación y las hormonas, apoyé moralmente a mi compatriota derechista y colega becaria, y rechacé con mucha pena la invitación de Ka.

El otro muchacho se quejaba de aquella falta de atención, nos acusó de “pijas” y pseudo racistas, pero Ka nunca dejó de sonreír… ni de mirarme. Al despedirse, todo un caballero altísimo, atlético, fragante y descendiente de príncipes, hizo una reverencia sincera, hacia cierta peruanita guapa que no dejó de mirarlo, encantada.

Lo que mi amiga no supo, después, es que encontré a Ka algunas veces más, sobre todo cerca de aquél locutorio para inmigrantes, y me gustaban las mariposas y los gusanos en la panza.

Otra cosa que mi amiga no llegó a saber, es que salí un par de veces más con chicos africanos, sólo que estos estudiaban en la misma universidad que yo: Jean, también de El Congo, y Armando, de Angola. Y conocí aquel bar, pero nunca volví a ver a Ka. Y que los prejuicios socio-culturales me importan un carajo, pues, gracias a todos los dioses, ningún amable desconocido me ha fallado (son más bien mis conocidos, queridos, amados, cercanos, los que llevan batiendo el triste récord de reventarme el corazón, cada uno con más salvajismo que el otro).

Hoy, además de recordar mi frustrada historia con un amante negro que no fue tal, he deseado más que nunca tener un hijito, y llevarlo conmigo a todas partes, criarlo en mi vida como sé hacer las cosas del amor: bien, con dulzura y experiencia. No me interesa aquí entrar en discusiones acerca de núcleos familiares necesarios para que los niños no sean “infelices” (papá, mamá, nene, nena). A la mierda con la sociedad y sus esquemas predeterminados, castradores de capacidades, creadores de prejuicios y conflictos, destructores de armonía y paz. Lo único que me impide ser mamá, ahora, es que mi “inmoralidad” me costaría el trabajo… Y sin trabajo, ¿cómo mantendría a mi bebé?

Digan lo que digan, no estoy loca. Sólo quiero un hijito… Y mi muñeco de cartón piedra.


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Para continuar caminando al sol por estos desiertos, para recalcar que estoy vivo en medio de tantos muertos. Para decidir, para continuar, para recalcar y considerar sólo me hace falta que estés aquí, con tus ojos claros.

Razón de Vivir (Víctor Heredia)

miércoles, septiembre 06, 2006

Opinión y desarrollo

Y… ¿qué sé yo? Algunas veces, en mi bonito entorno, siento los ímpetus frustrados ante la imposibilidad de hacer un efectivo trabajo de comunicación humana con mis compañeros y compañeras, pues son gente que trae sus propias experiencias, propios valores y propias pasiones. Además, jefes son y como tales, hay que obedecer.

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A lo que iba, que me encontré este artículo en el diario “El Comercio”, edición de hoy. Ya sé que no tengo autoridad profesional, ni moral, para criticar nada que venga de dicho medio de comunicación, por su prestigio, edad, etc. Pero afortunadamente vivimos en un país democrático y tengo un blog.

Reproduzco íntegro el texto, porque si sólo pongo el link, en unos días más ya no existirá esto de lo que hablo:

La maldición de Paco Yunque

Por Fernando Berckemeyer, analista

Contrariamente a lo que tendemos a creer, es posible violar los derechos de los grandes. Es posible atropellarlos. Y es posible que, en caso de conflicto entre los chiquitos y los grandes, los chiquitos sean los malos.

Lo que sucede es que a los peruanos, machacados con Paco Yunque desde el colegio, adoctrinados en la Teología de la Liberación desde los púlpitos y atacados con propaganda socialista --de esa que habla de "estructuras" que acaban determinando a "los de arriba" a ser malos y a "los de debajo" buenos-- desde el Estado, nos cuesta mucho creerlo. Después de todo, la codicia, las ansias de poder, el resentimiento, la envidia y demás son monopolio de los ricos, como ese niñito sádico que se recreaba torturando al pobre Paco Yunque.

No pretendo implicar, desde luego, que toda esta mentalidad no haya sido una reacción en buena parte justificada (en la parte en que no estuvo inspirada por el rencor o el extendido deseo de reemplazar al "explotador"). Lo que digo es que, como toda visión que pretenda predeterminar moralmente a los hombres por su situación externa, estas concepciones yerran, y muy injustamente.

Y digo también que los tiempos han cambiado y que la conciencia democrática que impera hoy hace bastante relativo lo que los poderes económicos pueden lograr. Si no, pregúntenles a esos inversores belgas del Arequipazo. O a la misma Yanacocha, con Quillish. El Misti de hacienda que antes trataba a sus trabajadores como esclavos, hoy sería objeto de un amplio escándalo mediático, perseguido por las correspondientes investigaciones fiscales (y ONG) y, muy realistamente, amenazado con una segunda y más contundente expropiación.

Los absolutos débiles de ayer tienen, pues, hoy poder, y como humanos que son pueden muy bien abusar de él. Y eso es, precisamente, lo que han hecho los comuneros de Combayo frente a Yanacocha, a la que sitiaron con una agenda que cambiaba a diario --fueron diciendo, sucesivamente, que era para que la mina genere más trabajo (¡!) , que era por el muerto, que era por el peligro del agua y que era por el medio ambiente-- y que, finalmente, dijeron no que habían revelado en realidad para que la mina no la "distorsione". Es decir, una desfachatada falta de agenda real que denota una intención de aprovecharse del Paco que pesa sobre nuestras cabezas (gobierno incluido) para obtener, por la fuerza, una tajada más de la torta yanacochina. Como si la mina no tributara S/.2 millones diarios, como si Cajamarca no hubiera estado recibiendo por canon lo que en las mejores días del estatismo "solidario" jamás recibió, y como si no hubiera 10.000 empleos más en la zona --y extraordinariamente bien pagados-- gracias a Yanacocha.

Así de nociva es la maldición de Paco Yunque, que carga de antemano uno de los lados de la balanza de la justicia, arruinándola. Así de nociva, y así de cruel: porque, desde luego, los ricos siempre pueden irse a otros destinos en los que no se les presuma culpables, que para eso también el mundo es ancho y ajeno, y los que no pueden irse son invariablemente los comuneros, que deben quedarse ahí, sin poder quejarse ya más que frente a un Estado que no sabe generar riqueza y pobres, pobrísimos, sobre sus camiseas tapadas y sus Quilish enterrados.

Los peruanos debiéramos saberlo ya: o hay justicia para todos (y los ricos también pueden merecerla) o no habrá progreso para nadie.

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Estoy de acuerdo con el articulista respecto a que las diferencias sociales a estas alturas han marcado un fuerte sentimiento de represión y rencor en las personas cuyos ingresos económicos mensuales les hacen libres de elegir entre comer, tener una atención médica promedio, vestir dignamente, trabajar a gusto o educarse (ojo, no hay plata para más de dos alternativas juntas). Resentimiento de por sí injusto, que a fin de cuentas no debería existir, pues cada quién tiene la plena potestad de llevar su vida de la mejor manera posible, posibilidad determinada, claro, por el poder adquisitivo.

Pero bueno, sólo me pregunto si el analista que escribe el artículo alguna vez ha salido un ratito de sí y su entorno, para conocer al menos de pasadita la realidad socio cultural de la que habla con tanta maestría y a la cual condena por no querer progresar. ¿Alguna vez habrá explicado a un poblador del ande, muy pobre de bienes materiales, por qué no debe sentirse menos en una sociedad en la que no puede participar por limitaciones culturales? ¿Se ha ensuciado en trasero sentado en una roca, comiendo trigo alrededor de tulpas y leña, conversando sobre revaloración y autoestima con alguna familia tipo “Paco Yunque”?

Pues yo creo que no, porque no le corresponde, no ha estudiado para eso (ni para saber que un pobre urbano, es diferente de un pobre urbano-marginal, rural de costa, rural de sierra, rural de selva y un largo etcétera). Ya habemos otros “locos” dedicados a labores con tan poca elegancia, pues, afortunadamente, algún inteligente dios nos hizo diferentes y con vocaciones variadas.

No entiendo cómo los sectores “cultivados” en general (al cual pertenezco, desde mi clasemedia posición social, aunque aquí se trata de no hacer distinciones de ese tipo) no concertan y al menos consiguen ponerse de acuerdo sobre CÓMO ES EL PERÚ. Que no es necesario ser de izquierdas o católicos jesuitas para que algunas cosas nos golpeen la dignidad colectiva, como seres humanos que somos.

Y bueno, poco se puede hacer mientras se siga pensando que dinero es sinónimo de desarrollo. Lo digo y escribo yo, "doña nadie", bicharraca anarquista y pacifista acérrima, desde alguna bonita oficina, en una prestigiosa institución orgullosamente derechista. Para que luego no se diga que entre (algunos) adultos no nos podemos llegar a entender.