martes, septiembre 05, 2006

Desaparecer

Anduve sola por esa calle que tanto miedo me da, a horas en que una mujer no debe andar sola, aunque a mis amigas las putas parece no importarles consejo alguno sobre prudencia e integridad, pese a ser mujeres y estar, al saludarme, tan solas de alma y cuerpo, como yo, que pasaba por ahí en tiempos indecentes, luego de una divertida y mala película, con Uma, la bella, dos latas de cerveza helada y una nueva gripe.

Sola porque he tocado fondo y mi conciencia (o demonios, o ángeles) hace demasiado ruido masoquista, dejándome sin ganas de escuchar alguna otra voz. Sola porque me dio la gana y sigue dándomela, pues he pervertido mi corazón hasta el límite, pero aún no consigo dejar de querer, por tanto, la pregunta de seguir y conseguir ser de hielo podrido, o limpiar un poco mi cabeza de drogas figuradas, me daba patadas en el ombligo.

He llorado otra vez, pero no sé si por las neuronas quemadas de la semana pasada o por el jodido síndrome pre menstrual, que seguramente ya le toca llegar, pero para no variar, he perdido la cuenta. Cuando la novia de mi mejor amiga se enteró que la tristeza mata neuronas, le importó un rábano seguir fumando marihuana…

Yo, además de no saber mucho de mí por varias veinticuatro horas seguidas, he conseguido reabrir heridas, dudas e inseguridades, disfrazadas siempre con mi alpinchista modo de vivir la vida. Que el diablo se lo lleve, mi cinismo no da para tanto y no me gusta fallar, ni herir, aunque luego me fallen y me hieran. Sí pues, ya no puedo, ya no debo, ya no quiero.

No sé si es demasiado pronto, el tiempo es relativo. No sé si dejar pasar el tiempo, pues el tiempo pasa solo y a veces se escapa. Los días llegan uno tras otro y me he negado a permanecer anclada, sin embargo, tal vez sea a veces necesario, porque el dolor generado por una implosión demora en curar y se manifiesta en actitudes estúpidas de autocompasión y autoboicot. No quiero boicotear mi vida, no quiero boicotear mi querer, pero tampoco quiero estar sola en el proceso. Necesito ayuda.

Las dudas no me ayudan. Las certezas son presentes y duraderas, pues el presente es constante. Las certezas son certezas hasta confirmarse su veracidad o falsedad, orgullo tragado y rectificación, creo yo. Aprovecha lo que tienes ahora, que no es poco, o habla con claridad y no pierdas más el tiempo, ni lo hagas perder. Hombre que dice no querer dañar, acaba siempre haciendo más daño. Frases célebres de decálogos femeninos. Pura mierda y gran sabiduría, todo en uno. Simplismo filosófico, inmadurez emocional. No sería el primer desprecio, ni el último. Vale más lo que más cuesta conseguir… ¿Soy fácil de conseguir?

El corazón quiere querer y tiene momentos de alegría infinita, aunque corre el riesgo de inventarse un nuevo dios (tal vez mi culo) y desmontar prioridades, reacomodarlas, darles vuelta y colocarlas en el orden más difícil de sostener. Y el cerebro, que controla y sabe, no consigue hacer sinapsis de tanto humo. Sólo hay sueño, deseos de armaduras inexistentes y silencio total. Desaparecer.

Me duele mucho la cabeza. He vuelto al tabaco, aunque menos que ayer. ¿Sentir necesidad de una cerveza diaria, es alcoholismo? Mis problemas existenciales no sirven, que el mundo está fregado y la gente se muere de hambre. Hemingway se suicidó pese a un cabo blanco tan bonito. Los defensores de la democracia veranean en Miami y se revientan los sesos con cocaína. Tengo sed. Que vivan las canciones de amor, las fiestas patronales y el Grupo 5.


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