sábado, octubre 21, 2006

"Madrugada" de sábado

Para Angelito, con todo mi corazón. ¡FELICIDADES!
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Hoy me tocó salir por la mañana, temprano, a fotografiar Piura. No necesitaba “las” fotos artísticas, sino unas cuantas imágenes que me ayuden a armar el diseño de una página Web. Pedí a Angel que me acompañara y él, presto, accedió… Y llegó por mí a las 8 en punto, me despertó llamándome, pues ni supe a qué hora sonó el despertador (es que tuve salida de viernes por la noche).

Me vestí casi sin sacarme el pijama y salí a que me dé el sol…

Tomamos un mototaxi hasta el mercado. Allí dimos algunas vueltas, tratando de encontrar imágenes sugestivas, generales, tal vez que dejen montar títulos y sugerir colores para combinar diseños. Quise buscar las frutas, pero no fui muy lejos… Difícil animarse cuando la cámara es ajena, no vaya a ser que mi ángel de la guarda (otro de tantos ángeles que suelo tener en derredor) se descuide y se me acabe la racha de bendiciones… No, mejor cuando la cámara sea mía y no tenga que pasar por irresponsable.

La verdad es que a mí nunca me han asaltado en Piura, menos en el mercado y eso que a veces hago transacciones bancarias por ahí (no presumo, es dinero del trabajo), casi sin mucha preocupación, aunque sí con prudencia. Tal vez sea cuestión de actitud…
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Seguimos. Anduvimos un rato por la Avenida Sánchez Cerro, una de las arterias principales de la ciudad. Luego, tomamos la Loreto, una transversal con ganada fama de “zona roja”, a partir de las 11 de la noche. Debo indicar, con confianza, que justamente a esa hora suelo salir , a veces sola, del cine… Y tampoco ha pasado nada, aunque sí es verdad que hay todo tipo de “presas”, fáciles a cambio de dinero. Digamos que es nuestra pequeña “Avenida Larco”, en versión Frágil.

Pero de día y aún antes de las 9 de la mañana, el único peligro son las bocinas de taxis, taxi motos (que no son mototaxis, sino motos lineales que prestan este servicio) y combis. Pareciera que compiten por el que más ruido hace, no pueden ir por la vida sin gritar. Creo que la contaminación sonora es de las más graves en Piura.
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Dedicamos algunas fotos al Óvalo “Grau” y luego nos dirigimos por la calle del mismo nombre, rumbo a la Plaza de Armas. En el camino, nos detuvimos a tomar desayuno en la cafetería “Rosita”. Con los kilos que he ganado, no debería tener tanta hambre, pero pareciera que mi estómago no tiene fondo, pues siempre, siempre hay espacio para algún bocadillo de más.

En fin, dicen que sarna con gusto no pica… ¡Pero pesa y aprieta!

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“Rosita” es un sitio de mucha tradición en Piura. Siempre está llena de señores mayores, que hablan sobre los estratos sociales de su ciudad como si estuviese en sus manos administrarlos y tal cosa, mientras fuman magistralmente sus cigarrillos de tabaco negro y aroma a chocolate de taza quemándose al fondo de la olla. Delicioso.

He notado que la cajera, una señora tan viejita como la cafetería, siempre está dispuesta a bajarme el gusto de la comida agradable con su ánimo un poquitín agrio. Es increíble el modo en que su rostro pasa del odio infernal a la dulzura de la abuelita más indefensa, con sólo decirle, luego de juntar ripios entre varios, que sí, que tenemos lo justo para pagarle el consumo, que no necesita mandar a cambiar tu billete de 20 soles (es que si fueran 50, la entendería... ¡pero 20!).

Es lo que pasó esta mañana. En ese momento, recordé un cuento de mi amigo, a propósito del trato de la encantadora cajera…

Luego salimos a la Plaza de Armas, me encantaba la idea de ir por allí con Angel, luego de haber leído otro de sus cuentos, ganador de un concurso, aquí en Piura, que le valió como premio la publicación, en un libro, con 8 autores más. Es lindo ver a la gente que uno quiere haciendo lo que le gusta y, lo que es mejor, haciéndolo MUY BIEN.

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El cuento recrea aquella zona de manera innovadora y espeluznante…

Tomamos algunas fotos de rigor. Descubrimos que uno de los departamentos del edificio gris y azulejo de la Caja Municipal de Piura tiene una decoración simpática, con platos de colores (lo cual me recordó que debo pintar de una vez la pared de mi nueva habitación de alquiler).

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Después nos fuimos directo a la mal ponderada “Paloma de la Paz”, de Víctor Delfín, detrás de la Municipalidad Provincial. El pájaro aquél me gusta mucho, la verdad, aunque parece que a Piura en general no le agrada tanto, ni cuando la hizo nuestro querido y reputado artista nacional, hace 20 años, ni ahora.

Recuerdo que, de pequeña, mi mamá me traía desde Sullana, siempre a trámites, y veníamos por este parquecito. Una vez me enseñó la paloma aquella, del siguiente modo: “Mira la paloma de la paz que han hecho allí. No me gusta. Tiene cola de gallo”. No me animé a decirle que el ave a mí me parecía bonita, que aún me lo parece, porque tiene piquito pequeño y unos ojazos expresivos, pese a ser toda de piedra.

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Me he dado cuenta que esto de calificar algo muy personalmente, antes de presentárselo a quien no lo conocía, es una actitud humana muy común… Y el caldo de cultivo de los más irracionales prejuicios.

Dimos la vuelta, rumbo a la Plazuela Merino, centro de reunión de extremismos juveniles cada noche, donde solía encontrarme con trovadores alternativos a beber vino, hasta el amanecer (o hasta que SERENAZGO veía a echarnos). Aproveché la cercanía del Instituto Nacional de Cultura para preguntar por un libro, cuyo título no recuerdo, pero escrito por Eva Boyle. La señorita me preguntó si la presentación a la que asistí, de dicho libro, había sido organizada por Diaconía. Recordé haber visto curas en la ceremonia y, por la temática (evaluación de daños del terrorismo en Piura), pensé que tenía que ser así…

La amable librera me dijo que, en tal caso, el libro estaba en Diaconía, allí al lado. Que golpeara la puerta. Hice caso.

Me abrió una niña, quien no supo qué contestar. Mujeres mayores habían dentro, quienes tampoco dieron razón, y un viejecito salió vociferando desde el patio del fondo, un poco agresivo: “¡No hay nadie, no hay nadie!”.

Entre los casi empujones del señor, las mujeres alcanzaron a decirme el horario de atención del lugar, de lunes a viernes. Agradecí a ellas y al anciano, que no dejaba de repetir: “No hay nadie, no hay nadie”…

Comenté a Angel que la autoestima del señor aquél tenía que estar muy por debajo de sus pies, para decir con tanta insistencia que no había nadie en la oficina, estando él ahí. Reímos. Vimos llegar a una señora con su hija, también a Diaconía. Bromeamos en voz bajita: “¡Señora, no golpee allí! ¡Le va a ir mal!”

Ya encontraré el libro de Eva Boyle (debí comprarlo el día de la presentación).

Una vuelta más por la Sánchez Cerro, camino al cruce con la Avenida Sullana, donde están todos los paraderos de combis y buses, justamente para ir la ciudad de Sullana, donde vive Angel, mi mamá y mis hermanos. Donde crecí y me emancipé. Ya saldré a tomar unas cuantas fotos por allí.

Angel se fue y yo estoy aún por aquí. A ver si termino de hacer lo mío, para irme tranquila a casa, de una vez.


8 comentarios:

Ernesto dijo...

Siempre se aprende algo nuevo... eso de los taxi motos que no son mototaxis.. no la sabia, plop!!!! Aunque tambien debo confesar que solo una vez y en Pacasmayo llegue a tomar una mototaxi.

Y hablando de desastres arquitectonicos, la proxima vez pasate por mi Jesus Maria y en la Av. Salaverry frente la casa donde se alojaba el Papa veras lo que mi mama llama el "pato de la paz" pues de paloma no tiene nada y diria que se parece al de la foto que muestras

Angela dijo...

No pues, mototaxi son esas motos que jalan un carretita para llevar gente (o algo así). Taxi moto vendría a ser una moto lineal que hace taxi, tal como lo explico en el post :D

Y bueno, a mí sí me gusta la paloma aquella y el estilo duro de Delfín. Tal vez soy más romántica de lo que pienso, vaya...

¡Saludos!

D for disaster dijo...

la cuarta foto me recuerda barranco cuando era crío, o sea sin bares. debo admitir que era más lindo así.

qué diablos es un trovador alternativo? me lo imagino como un imposible cruce entre silvio rodríguez y thom yorke... ugh, voy a tener pesadillas hoy.

en cuanto a esa interesante avenida larco tuya... exactamente a qué te refieres?... digo, son cosas que nunca están de más saber, jeje >=P

suerte!

Angela dijo...

¡Hola, D!
Pues sí, algo así es un "trovador alternativo", jijiji... A mí me gustaba, la verdad.
Y la Av. Larco, pues... Pues eso, juerga, drogas y sexo barato... Es que las mejores putas están en otras zonas... y hasta estudian en universidades privadas. Lógico, para poder costearse la carrera.
Así, en todas partes.
Besitos.

Anónimo dijo...

La paloma de Victor Delfin no es de piedra, es cemento vaciado en un molde. Por eso hay otra igual frente al local de la Conferencia Episcopal del distrito de Jesus María en la provincia de Lima(¿ O es la Nuciatura Apostólica?).

Esa paloma de la paz trajo muchos pleitos en Piura porque el artista la volvió a desmoldar en otro pueblo y nos quitó la exclusividad a los piuranos.

Enzo dijo...

¡Hola Chica linda!

¿Quién es Angelito?... De todas maneras quién sea que fuese, tiene la buena estrella de ser iluminado por Ud. (demasiada melasa ¿no?)

Algún día he de visitar su ciudad, y creo es importante empezar a tomar buenas referencias de ella, y no he encontrado nada mejor que las que Ud. anota... Y claro, es muy interesante el comentario anónimo... Todo ésto sí que sólo puede suceder en éste país de Alicia...

Angela dijo...

Hola. Gracias a todos por sus amables comentarios y aportes. La ciudad donde vivo es muy bonita, sólo hay que saber mirarla...

Enzo, si quieres pasar por aquí y necesitas guía, avisas con confianza. Si por esos días estoy de viaje, ya nos arreglaremos.

Abrazos

margee dijo...

Angela...la magia de internet me trajo a tu espacio....muy bonitas fotos...me encanta la naturaleza...desde USA...un abrazo y te visitare mas seguido...tambien aprendi algo nuevo en tu blog...si miras el mio descubriras que aprendi!!!
un abrazo y sigue adelante!!!