miércoles, septiembre 06, 2006

Opinión y desarrollo

Y… ¿qué sé yo? Algunas veces, en mi bonito entorno, siento los ímpetus frustrados ante la imposibilidad de hacer un efectivo trabajo de comunicación humana con mis compañeros y compañeras, pues son gente que trae sus propias experiencias, propios valores y propias pasiones. Además, jefes son y como tales, hay que obedecer.

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A lo que iba, que me encontré este artículo en el diario “El Comercio”, edición de hoy. Ya sé que no tengo autoridad profesional, ni moral, para criticar nada que venga de dicho medio de comunicación, por su prestigio, edad, etc. Pero afortunadamente vivimos en un país democrático y tengo un blog.

Reproduzco íntegro el texto, porque si sólo pongo el link, en unos días más ya no existirá esto de lo que hablo:

La maldición de Paco Yunque

Por Fernando Berckemeyer, analista

Contrariamente a lo que tendemos a creer, es posible violar los derechos de los grandes. Es posible atropellarlos. Y es posible que, en caso de conflicto entre los chiquitos y los grandes, los chiquitos sean los malos.

Lo que sucede es que a los peruanos, machacados con Paco Yunque desde el colegio, adoctrinados en la Teología de la Liberación desde los púlpitos y atacados con propaganda socialista --de esa que habla de "estructuras" que acaban determinando a "los de arriba" a ser malos y a "los de debajo" buenos-- desde el Estado, nos cuesta mucho creerlo. Después de todo, la codicia, las ansias de poder, el resentimiento, la envidia y demás son monopolio de los ricos, como ese niñito sádico que se recreaba torturando al pobre Paco Yunque.

No pretendo implicar, desde luego, que toda esta mentalidad no haya sido una reacción en buena parte justificada (en la parte en que no estuvo inspirada por el rencor o el extendido deseo de reemplazar al "explotador"). Lo que digo es que, como toda visión que pretenda predeterminar moralmente a los hombres por su situación externa, estas concepciones yerran, y muy injustamente.

Y digo también que los tiempos han cambiado y que la conciencia democrática que impera hoy hace bastante relativo lo que los poderes económicos pueden lograr. Si no, pregúntenles a esos inversores belgas del Arequipazo. O a la misma Yanacocha, con Quillish. El Misti de hacienda que antes trataba a sus trabajadores como esclavos, hoy sería objeto de un amplio escándalo mediático, perseguido por las correspondientes investigaciones fiscales (y ONG) y, muy realistamente, amenazado con una segunda y más contundente expropiación.

Los absolutos débiles de ayer tienen, pues, hoy poder, y como humanos que son pueden muy bien abusar de él. Y eso es, precisamente, lo que han hecho los comuneros de Combayo frente a Yanacocha, a la que sitiaron con una agenda que cambiaba a diario --fueron diciendo, sucesivamente, que era para que la mina genere más trabajo (¡!) , que era por el muerto, que era por el peligro del agua y que era por el medio ambiente-- y que, finalmente, dijeron no que habían revelado en realidad para que la mina no la "distorsione". Es decir, una desfachatada falta de agenda real que denota una intención de aprovecharse del Paco que pesa sobre nuestras cabezas (gobierno incluido) para obtener, por la fuerza, una tajada más de la torta yanacochina. Como si la mina no tributara S/.2 millones diarios, como si Cajamarca no hubiera estado recibiendo por canon lo que en las mejores días del estatismo "solidario" jamás recibió, y como si no hubiera 10.000 empleos más en la zona --y extraordinariamente bien pagados-- gracias a Yanacocha.

Así de nociva es la maldición de Paco Yunque, que carga de antemano uno de los lados de la balanza de la justicia, arruinándola. Así de nociva, y así de cruel: porque, desde luego, los ricos siempre pueden irse a otros destinos en los que no se les presuma culpables, que para eso también el mundo es ancho y ajeno, y los que no pueden irse son invariablemente los comuneros, que deben quedarse ahí, sin poder quejarse ya más que frente a un Estado que no sabe generar riqueza y pobres, pobrísimos, sobre sus camiseas tapadas y sus Quilish enterrados.

Los peruanos debiéramos saberlo ya: o hay justicia para todos (y los ricos también pueden merecerla) o no habrá progreso para nadie.

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Estoy de acuerdo con el articulista respecto a que las diferencias sociales a estas alturas han marcado un fuerte sentimiento de represión y rencor en las personas cuyos ingresos económicos mensuales les hacen libres de elegir entre comer, tener una atención médica promedio, vestir dignamente, trabajar a gusto o educarse (ojo, no hay plata para más de dos alternativas juntas). Resentimiento de por sí injusto, que a fin de cuentas no debería existir, pues cada quién tiene la plena potestad de llevar su vida de la mejor manera posible, posibilidad determinada, claro, por el poder adquisitivo.

Pero bueno, sólo me pregunto si el analista que escribe el artículo alguna vez ha salido un ratito de sí y su entorno, para conocer al menos de pasadita la realidad socio cultural de la que habla con tanta maestría y a la cual condena por no querer progresar. ¿Alguna vez habrá explicado a un poblador del ande, muy pobre de bienes materiales, por qué no debe sentirse menos en una sociedad en la que no puede participar por limitaciones culturales? ¿Se ha ensuciado en trasero sentado en una roca, comiendo trigo alrededor de tulpas y leña, conversando sobre revaloración y autoestima con alguna familia tipo “Paco Yunque”?

Pues yo creo que no, porque no le corresponde, no ha estudiado para eso (ni para saber que un pobre urbano, es diferente de un pobre urbano-marginal, rural de costa, rural de sierra, rural de selva y un largo etcétera). Ya habemos otros “locos” dedicados a labores con tan poca elegancia, pues, afortunadamente, algún inteligente dios nos hizo diferentes y con vocaciones variadas.

No entiendo cómo los sectores “cultivados” en general (al cual pertenezco, desde mi clasemedia posición social, aunque aquí se trata de no hacer distinciones de ese tipo) no concertan y al menos consiguen ponerse de acuerdo sobre CÓMO ES EL PERÚ. Que no es necesario ser de izquierdas o católicos jesuitas para que algunas cosas nos golpeen la dignidad colectiva, como seres humanos que somos.

Y bueno, poco se puede hacer mientras se siga pensando que dinero es sinónimo de desarrollo. Lo digo y escribo yo, "doña nadie", bicharraca anarquista y pacifista acérrima, desde alguna bonita oficina, en una prestigiosa institución orgullosamente derechista. Para que luego no se diga que entre (algunos) adultos no nos podemos llegar a entender.

10 comentarios:

Ernesto dijo...

Pues, es facil decirle "no protestes, no te quejes, que suerte que tienes la mina", y en el fondo siguen pensando (pero AUN no se atreven a decirlo abiertamente) "si es que estos son pobres porque quieren".... muy facil... muy facil.

D for disaster dijo...

ja. la derecha peruana, genuinamente representada por mr. berkenosecuántos, hace gala de la más absoluta falta de autocrítica. parece que hace tres meses no hubieron unas elecciones de las que sacar lecturas muy claras. semejante despliegue de soberbia y desprecio y autocomplacencia no hace más que profundizar los odios. ignorancia pura y dura. lo peor de todo es que estos señores son quienes dirigen el país, que para efectos prácticos no existe fuera de lima. después tienen la concha de hablar de resentidos.

Anónimo dijo...

Sobre desarrollo, bienestar, riqueza, prosperidad y demás palabras afines, serviría leer Teología de la liberación de Gustavo Gutierrez. No recuerdo exactamente si es en la introduccion o en e primer capítulo donde contrasta y analiza esto.

Hace unas semanas se celebraron en Lima varias conferencias y actos relacionados al informe de la Comision de la Verdad. Poca participación, muy poca covertura, a pesar que la gran migracion a Lima se generó por el terrorismo.

Anónimo dijo...

desde mi particular punto de vista, considero que el analista se parcializa en su apreciación, en contraste a lo descrito una simple pastilla: Pobreza y riqueza.- el conflicto entre Yanacocha y los pobladores de Combayo puso de relieve las demanadas sociales y económicas de esta zona del país (sus cinco mil habitantes pertenecen al 74.2% de pobres de Cajamarca, mientras que la mina es una de las mas ricas del mundo); parte de un artículo publicado en La República el 06/09/06 por Milagros Salazar (Donde no brilla el Oro), pero al final se concluirá sin lugar a dudas que cada quien defiende lo q le conviene (no simpre es así).

Angel Castillo Fernández dijo...

Le faltó: firmado por Humberto Grieve. Huevonazo.

Anónimo dijo...

Disculpa, no sabia que te afectaba, hacer una crítica al artículo de tu marido.... este digo de Berckemeyer, y gracias por lo de huev... no creo que sea así, lo que pasa es que eres estrecho. (sin amino de ofender pero deberias saber que respetos guardan respetos).

Angel Castillo Fernández dijo...

Mi estimado anónimo. Lo de huevonazo no iba para ti, sino para el articulista. Estoy de acuerdo contigo y en contra de lo que señala Berckemeyer. Si hubieras leido Paco Yunque, entenderías la ironía sobre Humberto Grieve y habrías caido en la cuenta que no eras el destinatario de mi bilis. El libro está barato creo que no pasa de diez soles.

Saludos.

el-aguafiestas dijo...

también pudo firmar como "las viejas pitucas" de Alfredo.


Como siempre, Angela, genial.

Angela dijo...

Estimados Ernesto, D, Angel y anónimos (incluyendo al Sr. Aguafiestas, que al parecer conozco, pero no sé bien quién...):

Muchas gracias por detenerse por aquí y dejar sus huellas.

Espero que, en poco tiempo, la opinión pública se vuelva activa y efectiva.

¡Un abrazo!

Anónimo dijo...

Los invito a visitar

http://www.lacebolla.blogspot.com

hay una simpática alusión al tema