jueves, octubre 05, 2006

Plantón contra le pena de muerte

La represión y la crueldad generan miedo. El miedo ayuda a mantener las cosas "bajo control" por algún tiempo, pero la pus siempre encuentra manera de salir, o acaba engangrenando el sistema.

Nuestro país presenta como verdadero y más triste problema social el que su población, generalizando, no cree merecer algo mejor de lo que tiene. Así es fácil cruzarse de brazos, inventar nuevos modos de "viveza criolla", siempre en miras a sobrevivir (que no es lo mismo que vivir), a costa de otros… Es fácil generar injusticia.

Sin embargo, el tratar al pueblo como manada, como animal que tiene miedo al látigo del amo, no es de gobernantes justos e inteligentes. Tal vez sea la norma más urgente, la acción de contención más rápida a aplicar. Pero, ¿y la esencia? ¿Y la educación? ¿Y la formación de valores y conciencia ciudadana? ¿Y la participación democrática?

Entiendo que en algunos casos la expansión de la plaga haga necesario implantar un modelo preventivo radical (como la masificación del uso del preservativo en la lucha contra el SIDA, sin tener la más peregrina idea del control y derecho sexual de nadie). Pero la pena de muerte es otra cosa. Es un atentado contra los Derecho Humanos, que cualquier persona tiene la obligación de respetar y pedir que se le respeten.

Por otro lado, ¿cuántas personas inocentes han sido llevadas al paredón, por un error de la justicia? ¿Cómo se condenará a quienes hacen daño sin saberlo?

Sólo por ellos, me manifiesto en contra. Mis sentimientos se cruzan un poco al pensar en quienes realmente merecerían un castigo ejemplar, por violadores y asesinos, a conciencia plena. Pero hasta escarbando en la cabeza de estas personas, se los aseguro, podemos encontrar graves signos de una enfermedad social que, a fin de cuentas, nos afecta a todos. Se me ocurre pensar en aquél tipo que no tenía cargo de conciencia de haber ultrajado a una niña de ocho años, porque ella andaba por ahí provocándolo, “en calzón”… ¿De dónde salen esas ideas?

¿Opinable? Admito que no me lo parece tanto, pero respeto lo que otros tengan que decir. Yo me manifiesto en contra.
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¡Un abrazo!

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A ver si mi gentita de Lima participa. Yo, desde Piura, apoyo de este modo.

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