lunes, septiembre 15, 2008

Para ti

Luego de dejar a Lucía (y fue como separarme de una hermana gemela, siamesa, así de doloroso), caminé hacia la avenida, subí, confiada, a una combi colorida y me dejé llevar por recovecos extraños, hasta que no supe, oh, dios mío, dónde estaba.

Él en la ciudad. Yo quería verle. Moría por verle. Sabía cuán cansado debía estar y yo, celular en mano, mejor ve a dormir, cariño, aún no sé bien cuánto tardaré. “Te espero”. Sin más. Me espera.

He andado torpe con esto del transporte público en Lima. Tal vez sea la luna, la falta de costumbre, la distracción de premuras y cuentas regresivas. Quiero ver a mi mamá, mis hermanos, mis amigas. Viajes largos, dinero, aquí, allá, libros, picazón, alergias, tonteos de bar, gente que no entiende las señales, mochilas pesadas, salida a campo, asedio, expectativa, admiradores confundidos, un taxista triste (su mujer acaba de irse a Francia, trabaja allá), mucha, muchísima suerte (¿qué hace aquí, sola, señorita? ¿No sabe lo peligroso que es?). Lucía, mi buena Lucía, mis dos Lucías. Yo misma. Por fin el lugar (maldito semáforo). Por fin él.

Sentadito frente a una taza vacía de café y el último trozo de un pastel. Un libro. Sus ojeras remarcadas, sus arruguitas cada vez más notorias (o tal vez, notorias esa noche, de tanto viaje y tanta espera), sus ojitos dulces y sus canas furtivas. Él, mi amigo sin motivos, mi ángel de la guarda, una de tantas lecciones de madurez, uno de tantos dolores pasados, un afecto tan grande, tan grande, que no puedo sino darle las gracias por dejarme quererle sin huir asustado, ni atarme, ni hacerme doler.

Duerme ahora. Es tan grato mirarlo dormir y cuidar su sueño. Abrigarlo bien, que esta ciudad es fría. Acariciar sus llagas. Está herido. Está herido y estoy herida. Sabemos de nuestras historias, nuestras cicatrices. Tal vez por eso este afecto tan puro, tan diferente y tan, a fin de cuentas, amor.

No vale la pena dar explicaciones.

Espero, pronto, aquí o allá, volverte a ver. Y que nos enamoremos de personas buenas. Y que tu ella y mi él nos regalen esta triste y bonita canción, cariño mío:

1 comentario:

acne dijo...

muy lindo el video