jueves, septiembre 18, 2008

Huelgas y combis

Ayer los médicos huelguistas detuvieron el tráfico de la Av. Pardo y los pasajeros de combis y buses bajaron sin llegar al paradero. Es gracioso esto de los paraderos, cada día resulta inevitable escuchar a algún chofer o cobrador/a discutiendo el tema de los paraderos y las multas.

Cosa nueva para los “profesionales del transporte público” esto de detenerse y dejar bajar a pasajeros sólo en lugares indicados por la municipalidad. Más nuevo aún verse en la obligación de detener su marcha completamente para permitir a la gente pisar tierra con seguridad. Muy pocos lo hacen.

Por lo general, se trata de carreras por conseguir clientes, aunque claro, olvidando descuidadamente el concepto de “clientes” que tanto bien nos haría, para mejorar el trato, pues con el servicio difícilmente se podrá hacer algo (salvo que se reordene el parque automotor, lo cual ocasionaría fortalecimiento de mafias, huelgas, protestas y mayor impopularidad para nuestro presidente –el de turno- y allegados).

Pareciera que los choferes de combis y buses nos hacen siempre “el favor” de dejarnos entrar en el vehículo y transportarnos por una bicoca. Con algo de suerte, encontraremos un cobrador o una cobradora que muestre cierto respeto por nosotros, que no nos suene las monedas cobrando el pasaje o nos hable a gritos.

Y claro, todo debe seguir así porque a nadie, ni a transportistas ni a usuarios, se nos ocurre demandar algo mejor.

Por cierto, eso de detenerse sólo en paraderos sucede en las avenidas grandes, donde corren el riesgo de ser vistos por la policía y acabar multados. Y repiten constantemente que lo hacen por eso, por evitar la multa. La seguridad les importa un carajo y esa forma de pensar cobra niveles caricaturescos con el tema del cinturón de seguridad: los chóferes sólo se lo colocan –mal, por cierto- cuando ven cerca a algún “tombo” o “tomba” controlando el tráfico. El cinturón del copiloto, donde a veces se sientan pasajeros, suele estar malogrado, pero te piden u ordenan, dependiendo de tu suerte, que te lo pongas así, por encima, para que el poli lo vea*.

Digo sin miedo que todo este sistema me parece un asco, más que por estar acostumbrada a andar en metro europeo (que tiene su modo de ser una mierda, pero es un “self service” bien estructurado y ordenado), por ser de Piura, donde los taxis cuestan razonablemente poco y las distancias no son largas de andar, la vida en buses y combis transcurre más tranquila y segura y la orquesta de bocinas y palabrotas no llega ni a los talones de la sonoridad que alcanza en Lima.

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Por otro lado, la huelga de médicos del mes, pidiendo aumentos salariales y la renuncia del nada ponderable ministro de salud, Hernán Garrido Lecca. ¿Qué creía el gobierno? ¿Qué con declararla “ilegal” iba a evitarla? A veces me conmueve la ingenuidad de autoridades que hace rato perdieron el respeto de la ciudadanía.

En todo caso, el gremio de médicos es uno de los mejores pagados en Perú: alrededor de tres mil nuevos soles (cerca de mil dólares). ¿Poco? En Estados Unidos, puede ser. En España, puede ser. En Chile, puede ser (entonces, ¿por qué no emigras a Chile y recibes allí los seis mil dólares que como médico te corresponden, y empiezas a pagar lo que cuesta la vida allá?)… En Perú, no. En Perú, ese monto es seis veces un sueldo mínimo vital, y éste sí que es indigno, irrisorio y, aún así, mucha gente vive de él (o con menos), manteniendo casa y familia.

Además, un médico al servicio del Estado (o sea, pagado por el gobierno para atender a las personas más pobres del país y a asalariados en peores condiciones) sólo está obligado a trabajar 6 horas. Luego, puede hacer turnos en una clínica privada o abrir consultorio.
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De ahí, como en todo, empezarán a resaltar los mejores en su trabajo (lo cual es justo) o los de mayor ambición de poder (pienso en un viejo conocido que se sostiene con garras y colmillos a la dirección del Hospital de Apoyo III de Sullana, pese a resoluciones judiciales y demás vainas).

Pero, es verdad, los hospitales peruanos carecen de equipos, medicamentos, personal calificado, buenas condiciones de aseo, espacio. Muchas salas acaban repletas de pacientes y eso, en caso de enfermedades contagiosas o con riesgo de epidemia, es realmente peligroso, tanto para pacientes como para los médicos mismos (así es, muchachos y muchachas, se reconoce públicamente que tienen un trabajo de alto riesgo y merecen mejor trato, pero… me parece que ustedes lo quisieron así, ¿verdad?... ¿No fueron ustedes los que escogieron la carrera, siendo conscientes del país que habitan? ¿O esperaban un cambio acelerado de normas sólo en su honor?).

En general, hay desidia de ambos bandos: gubernamental y administrativo. Desidia y mala fe, por cierto, pues son muchos los casos de enriquecimiento ilícito, a costa de los fondos del hospital, sin contar con el nepotismo, abuso de poder y acoso al que suelen estar expuestas, sobre todo, señoritas de rangos “inferiores” (entiéndase: enfermeras –o enfermeros, quién sabe- y técnicas en salud).

En todo caso, observo hipocresía de la pura en las declaraciones indignadas del ministro, al acusar a los huelguistas de irresponsables por abandonar a los pacientes. ¡Por favor! Como si nuestros gobernantes se caracterizaran por cuidar de nosotros, que a fin de cuentas es su obligación (para eso se les paga, ¿no?).

Si se les ha ofrecido lo que luego no se cumple, hay derecho a reclamar. Sin embargo, el abandono de los enfermos, ¿no resulta claramente antihipocrático? ¿No contradice los principios éticos de la medicina? No lo digo en apoyo a Garrido Lecca y Cía., sino por motivar un modo diferente de protestar y generar verdaderos cambios sociales. Pensar cuesta, lo sé, pero no hace daño intentarlo. Ya hemos visto, en todo caso, que el talón de Aquiles del gobierno peruano no son las manifestaciones callejeras, las cuales, en muchos casos, resultan perfectamente filtradas como cortinas de humo para tapar asuntos aún más turbios.

¿Qué se podría hacer?

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Las profesiones fueron “inventadas”, creo yo, para llegar a un nivel de especialización que nos permita servir mejor a nuestros semejantes. Muy aparte, ese vicio tan humano, tan humano, de querer escalar constantemente, en un afán de éxito profesional (y económico) que a algunas idealistas no nos acaba de cuadrar. Y no nos cuadra, pese a que diariamente nos vemos obligadas a trabajar y ganarnos el pan (no, no hablo de Lucía, ni de mí, sino de la hermosa mujer que viene dos veces por semana a limpiar la casa y cocinar, trabajo complementado con talleres de alfabetización y fisioterapia en distintos puntos de Lima y en su zona, San Juan de Miraflores).

Un problema sustancial del dinero es que si se le deja tomar decisiones por sí solo luego acaba convenciéndonos de que en tanto mayor cantidad tenemos, más le necesitamos. Y esa no es una ley de vida, por favor. Es verdad: cada quién tiene derecho a vivir como mejor le parece, pero una cosa es la necesidad real y otra bien diferente lo que el mercado, los medios y la sociedad nos presenta como “lo mejor”, “lo más apropiado” o, aún peor, “lo más saludable”.

La máscara del capitalismo, un bienestar sostenido por posesiones. Luego crece la inflación pero las autoridades, en vez de hablar claro e iniciar políticas de ajuste económico que impliquen reducir nuestros gastos a lo indispensable, hasta que las cosas mejoren, prefiere asegurar sus pocos puntos de popularidad y seguir manteniendo la pantalla de bonanza que genera el consumo masivo, exacerbado por una colectividad cegada gracias a telenovelas poco realistas, programas de televisión rendidos al rating y muchísima publicidad.

Los seres humanos solemos ser tan estúpidamente inhumanos…

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* Es justo reconocer que no todos los conductores y cobradores de combi con quienes me he topado en Lima obedecen a esta descripción (desafortunadamente son minoría). Sin embargo, sus ganas de hacer las cosas bien se ven frustradas constantemente por el pésimo funcionamiento de la estructura de transporte en general. Como en todo.

3 comentarios:

Ernesto dijo...

Bueno, una cosa es verlo y otra padecerlo, pues seguramente cuando te quemas 4 años las pestañas para entrar a San Marcos, no piensas en las peleas que tendras a la hora de ejercer, y claro... ya a la hora de la verdad quieras que no es un golpe para tu ego sentir en carne propia los problemas del sector.

Yo te lo pongo de otra manera, si, probablemente sean de los mejor pagados del sector publico, pero es que se lo merecen y mas que muchos funcionarios de mando medio los organismos reguladores.

El camino a establecer una cultura de la meritocracia es taaaan largo, pero a la vez tan necesario.

Y ojo, recuerda q el reconocimiento y evolucion profesional no solo se manifiesta con dinero....

Angela dijo...

Bueno, si vamos a referirnos al "ego", ya no sería una cuestión política o institucional, sino puramente personal.

Por otro lado, les he oído comparar sus sueldos con los de otros países... Y claro, lo que cuesta la misma carrera en otros países va también acorde con las remuneraciones posteriores, eso no lo podemos negar.

Nadie afirma que el reconocimiento y la evolución profesional se manifiesten sólo con el dinero, porque el dinero se puede obtener de muchas formas más, sea en otros empleos, sea de manera limpia o sucia, en fin. Sin embargo, no podemos negar -y esto se ve a todo nivel- que mayores ingresos tienden a generar más gastos. Y eso es algo que debemos aprender a controlar. No podemos achacar al gobierno todas nuestras penas.

Me parece justo que los médicos sean de los mejores pagados en el sector público, por lo que su carrera implica. Sin embargo, es un poco jodido escucharles hablar por radio, contando que sus sueldos miserables no les alcanzan para nada, cuando, por favor, vivimos en un país en constante subsistencia. Que reclamen por la falta de equipos o por el riesgo que corren constantemente en hospitales inseguros, vale. Que pidan aumentos, si quieren, pero sin exagerar.

Si deseo ganar como en el extranjero, pues levanto mis chivas y me voy al extranjero, como hacemos muchas personas. ¿Por qué no? Nada es color de rosa entero, en ninguna parte, después de todo.

Otra cosa: podemos quemarnos las pestañas para ingresar a la universidad, pero eso no nos quita la responsabilidad de conocer previamente el mercado laboral y ser sinceros con nosotros mismos a la hora de elegir una carrera. Si quiero ser médico para ganar mucho dinero, pues lo siento, pero a estas alturas del partido para eso ya no te sirve este país, tendrías que mirar otra oferta. Si lo quieres para obtener prestigio y poder, vas mejor encaminado. Si lo quieres para investigar, tienes campo, aunque pocos materiales y seguramente te costará sangre obtener una beca (eso, o te consigues buenas relaciones). Si lo que estabas pensando era curar personas e intentar salvar vidas, pues sí que podrás, aquí hay mucha necesidad de ello, además con sobrecarga de trabajo... ¡Te vas a estresar! Pero si te gusta, seguramente estarás contento.

Hay que estar atentos, pues. No podemos darnos el lujo de ser estúpidos a los 17, 18, 20, 21 años, menos si estamos guiados por personas mayores, a la hora de escoger carrera. ¿Recuerdas cuando se "puso de moda" ser abogado?... ¿No podemos aprender del pasado, acaso?

No viene mal asumir nuestros errores de vez en cuando.

Eso.

Imagínate si alguien que tú y yo conocemos se pusiera en plan: ¡Yo no hice una licenciatura universitaria en el quinto superior y un diplomado internacional para cuidar niños y asear ancianos!

¿Insoportable? Sí. Comprensible a ratos, también, pero el mundo no se acaba en una pataleta. Además, perfectamente extrapolable al caso en cuestión, me parece...

Ernesto dijo...

Una frase que curiosamente viene dando vueltas por ahi en los ultimos dos años dice "no es mas rico el que mas tiene sino el que menos necesita" que viene justo a relacion con lo que tu dices.

Cierto.... hay algo de escandalo si nos ponemos a hacer comparaciones con el extranjero (pero como tu y yo sabemos no todo se reduce a la linda cifra esgrimida), prefiero mas bien la clase de comparaciones que habia cuando se descubrio hace tiempo los sueldazos que se pagaban en Petroperu, por ahi si que podrian haber ido los tiros, no?

Cierto, tambien uno podria irse como hacemos algunos, pero.. no por quedarse tampoco hay que ser conformista, digo yo.

Y lo de que ser abogado haya estado de moda... pues por lo que parece aun sigue siendo la carrera con mas alumnos, pero es que no aprendemos...

Es necesaria una dosis de bajada a tierra de los medicos, pero tambien el reconocer (pero es que a veces ni siquiera pensamos en ello) ciertos problemas estructurales.