jueves, julio 10, 2008

Extranjera

Estoy sintiendo por fin esta falta de pertenencia que me hacía falta para empezar a ser realmente feliz. Me explico: soy feliz, aún deprimida, aún angustiada, aún rota, soy feliz. Porque estoy completa. Porque sana. Porque mi familia (convulsionada familia). Porque mis amigos y amigas. Porque nada sobra.

Y voy cargada de recuerdos hermosos. Pequeñitos, pequeñitos, bonitos y hermosos. Voy cargada de recuerdos nuevos y antiguos, chiquitos, dulces, dolorosos, gratos, hermosos, rotundamente hermosos.

Este ir entre flores venenosas y ortigas medicinales. Este enriquecimiento, este poder escoger aunque cueste trabajo, este “ser privilegiada” sin soberbia, este (por fin) llegar a ser aquella que no pertenece a nada y es capaz de pertenecer a todo y ser parte de, tan solo callando.

Este acordeón de película agridulce, una noche junto al mar.

Ay…
..
Esta vida.
.

2 comentarios:

Ernesto dijo...

Lo importante es que haya equilibrio en donde estes y que el balance sea positivo como parece que lo es ahora... siendo asi, cada paso sera para bien.

Angela dijo...

¿Equilibrio? ¿Qué es eso?