martes, enero 01, 2008

Noches nuevas...


Él trata de entender cómo podría generalizarse en el mundo la propuesta de Amartya Sen, sobre el desarrollo de las capacidades humanas como base de un cambio internacional. Yo recordaba aquél triste texto sobre África y la ayuda europea que hará posible su salvación. Repetía por dentro: anular la deuda externa y dejar de joder. Y trataba de olvidar que el mundo es un sistema podrido en bases y aires, que la diplomacia es una excusa para alargar los procesos burocráticos (y elevar los presupuestos de viáticos) y nada, pues, no vamos a negar que muchas personas trabajan en diversas partes, para que todo esto se vea menos malo.

Entonces, no sé. No sé por qué este parámetro del desarrollo tan habitual, tan arraigado en el colectivo, que hasta en la escuela me lo enseñaron. Y algunos, muy bien intencionados, pretenden hacerme sentir afortunada por haber dejado el Tercer Mundo. Yo no he dejado el Tercer Mundo, sino un continente llamado América y un paisito bonito llamado Perú. Y es momentáneo. Y es riquísimo. Y me cuesta trabajo seguir disfrazando de intelectualidad el hecho de sentir culpa por nuestros excesos de medianoche, cuando ni siquiera puedo tragar un sorbo de agua.
.
Él continúa pensando en altruista, me pide el número del celular, fingiendo desinterés, y yo… yo no quiero desear más.

7 comentarios:

Ernesto dijo...

Darselas de profundos... cuando en realidad son superficiales..... en realidad no entienden.

nicky dijo...

hola tia, me cortaron el correo en la oficina......aprovecho pa escribirte por aca.......

descubro que más alla de algunas divagaciones, pronto seras una leal súbdita del reino de españa.....

espero vasco, gallego, catalan, andaluz o lo que sea.......espero se cumplan al fin tus sueños más húmedos..

feliz año...que los dioses te sean propicios....y ojala, alguna vez, cuando regreses a Perú (si vienes) tengas un cachito de tiempo pa tomarnos un chilcano

Angela dijo...

¡NICKY! Esta mañana desperté pensando en ti y la noche del bar subte, en Miraflores... ¡Qué casualidad!

Luego... ¡No me quedo aquí! ¡No jorobes con eso! Mira nomás los conflictos intelectuales y emocionales que me estoy llevando sólo por tratar de ser educada y comprensiva con la gente, vaya.

Lo dicho, Ernesto... Lo dicho. Pero son seres humanos, pues. La intensidad de la empatía depende de la experiencia y el desprendimiento... y eso sólo puede aprenderse con el tiempo.

Lo bueno es intentar, ¿no?

¡Fuertes abrazos y muchos besos, muchachos!

Joze Luiz dijo...

El mundo es un sistema... también lo afirmo. No he estudiado con profundidad las tesis de Amartya Sen. Pero algo de él conozco.

Lo del desarrollo de las capacidades es algo que en sistemas (mi campo es la ingeniería de sistemas) conocemos como la dualidad crecimiento-desarrollo, como hasta cierto punto se co-construyen mutuamente hasta llegar a una relación de dependencia... es un principio básico que lo que determina a un sistema son no sólo sus componentes sino sus relaciones (cantidad e intensidad (pervasividad)) y por supuesto su finalidad (teleológicamente hablando).

Muchas de lass relaciones entre los componentes de los sistemas no son lineales...(no linealidad, multicausalidad, bucles de retroalimentación, efectos retrasados) y determinan efectos diversos. Toda acción sobre un sistema tarde o temprano generará una respuesta ... por eso las cuentas nunca cierran, a pesar de lo que se planifica tarde o temprano el sistema se autorregula y nos envía de nuevo a lo de siempre ... o peor aún a consecuencias impredecibles (si seguimos pensando linealmemnte).

Pensar las cosas como un todo (sistémicamente)... mínimo esfuerzo, entender que el sistema es un ente vivo, y nosotros formamos parte de él, como individuos y como parte de "conglomerados" , todo está relacionado con todo...

Venga la vida

Salutz

Ciencia e Ingeniería de Sistemas

Angela dijo...

Mi querido Joze Luiz: el dilema y el desequilibrio empieza cuando se resta la importancia de ciertos componentes dentro del sistema, a saber: se consideran superioridades raciales y/o culturales, superioridades económicas...

Entonces, la visión más "democrática", diplomática y, por qué no decirlo, paternalista, plantea la necesidad de que el "fuerte" ayude al "débil", con el descaro de llegar a niveles publicitarios.

Y luego, en Perú, preocupándonos porque alguna amiga pudiente nos invite a Asia en verano, para ver si ligamos un niño bien.

¡Ay, la diversidad!

Joze Luiz dijo...

Angela mía... son las relaciones, y el ver separados los componentes lo que permite todo esto. Somos uno sólo... ese paternalismo responde una estructura que se co-construye comportamiento y nuevas formas de esa estructura... tan difícil salir del círculo vicioso ese... pasa en Ibiza, pasa en Máncora, pasa en Asia ...

Y sí , la farsa corrompe ... entendemos intelectualmente los problemas, pero todos los días nos enfrentamos a los mismos en sus más diversas formas... y no sabemos qué hacer...

Me duele mi Piura (como la semana que pasó, voy sólo por navidad desde hace varios años) y se repite el círculo, se hace más doloroso...se globalizan los patrones estúpidos.. y el individualismo brutal...

Crece como la distancia emocional entre Surco y San Juan de Miraflores...justo pasando las Avenidas Salvador Allende y José Carlos Mariátegui (qué ironía!)

Como diría el Manú como entre "Ceuta y Gibraltar" ...

Parece que diversidad es justo lo que necesitamos... para que lo mismo no se repita en todos lados.

Abrazo tus abrazos.

JL

Angela dijo...

Aquí, en el País Vasco, veo paternalismo por todos lados. Sin embargo, es el intento más noble de responder al fenómeno de la inmigración.

Va a tomar un poco de tiempo empezar a tratar como iguales a quienes lucen diferentes. Iguales en capacidad intelectual, humanidad y dignidad, pero no así en interioridad.

Yo pienso: el mundo siempre se mueve, siempre. España se expandió alguna vez, ocupando territorios lejanos, plagados de indígenas "ignorantes y paganos". Ahora, Europa del Este ahoga los barrios marginales de Madrid y cientos de hermosas africanas contornean las caderas, enfundadas en jeans y trajes de vestir, buscando trabajo y aceptación.

Por lo menos, concluyo, esta vez la ocupación es pacífica. Por lo menos, repito, esta vez nadie subestima al país receptor. El girar del mundo siempre pone orden, aunque nos duela.

Sigue la parte difícil: que los ciudadanos de a pie (no la élite romántica, filántrópica y marihuanera que me rodea) asuman que las cosas son así y sólo nos quedan la paciencia y el buen humor. A algunos, además, la fe y la buena voluntad.

Me duele Piura cuando los chiquillos pseudo pitucos de algún colegio de aplicación hablan con acento limeño e ignoran por completo que nuestra región es más que "Catacaos, Colán y Mancorita". Me duelen las familias de Miraflores y Santa Isabel, que crían a sus niñas para mirar el apellido del novio, antes que el corazón. Me duele Piura porque la amo, pero siempre tengo necesidad de no estar ahí.

Aquí, ya he encontrado un cerrito con olor a vaca y personas sencillas del campo, que responden el saludo del andante, sin complejo y con una sonrisa. No son morropanos, ni ayavaquinos, ni de Pacaipampa, sino vascos. Pero las miradas son tan parecidas...

Es lo que me queda, por hoy.