lunes, abril 09, 2007

Zapatillas rosas


Ella es mi mejor amiga. Cuando la conocí, ambas queríamos ser diferentes. Lo ordinario nos daba náuseas y pretendíamos, a gritos mudos, reducir las injusticias que veíamos alrededor. Sueños de jóvenes saliendo de la adolescencia.
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No podría contar su historia en una página, ni quiero hacerlo. No es necesario. Sólo que estoy lejos de ella y la recordaba con cariño, con ganas locas de echarnos un pogo de a dos, en su cuarto, escuchando metal, o conversar toda la noche sobre nuestras alegrías y penas.
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Carlita, gracias a Dios no hice caso a la gente "normal", o me habría perdido de ti y no podría sentirme tan orgullosa de conocerte. Te quiero.

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