jueves, abril 12, 2007

Dando vueltas por ahí

Hoy decidí colaborar con mi amiga y “alter ego” negativo, Malu. Aquí, una pequeña parte del larguísimo testamento, y el enlace correspondiente:
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Algunas reflexiones de insomnio, sobre mis desventuradas elecciones masculinas y el “ideal” que no existe, pero que, tercamente, todos nos hemos puesto a buscar.
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Por: Angela V.
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"Cruditos"
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Un viejo amigo, al enterarse de mi última relación, me dijo, sin pensarlo mucho: “O sea, después de este extranjero, tú no volverás a estar con un peruano, ¿verdad?” Yo contesté, casi también sin pensar y, por supuesto, exagerando: “No, querido. Después del último piurano con el que estuve es que no volveré a relacionarme con un peruano”.

Muchas veces me han recitado la vela verde porque no me consigo un “peruanito lindo que me quiera mucho”. Yo, ante eso, no sé qué responder. Hablando de una sencilla atracción física, me gusta la gente de piel más clara que la mía, no lo voy a negar. Hormonalmente, en cambio, he sentido atracción loca por el vampiro Louis (la primera vez que vi a Brad Pitt en una película, pálido como un muerto) y Densel Washington.

Los rasgos rudos de la mezcla “indígena sudamericana” (a la que pertenezco), también me parecen preciosos, tanto en hombres como en mujeres. De hecho, creo ser de las pocas defensoras de la belleza propia de cada grupo mestizo, en este país mayoritariamente racista y despectivo por ignorancia.

En un plano más íntimo, pero aún físico, me gustan los hombres delgados, con masculinidad disimulada, que quedarían bien dentro de un vestido. Culpa de la música ochentera que escuchaba mi padre, y portadas de discos con el hermoso David Bowie, el rebelde Billy Idol, el tiernísimo John Bon Jovi y otras estrellitas estilizadas que estaban de moda por entonces. La imagen del “hombre limpio con cabello corto” estuvo siempre muy lejos de mi ideal de belleza masculina, y sigue estándolo, aunque ya no me causa mayor problema.

Ahora mismo, el “hombre más guapo del mundo”, para mí, es el delgadísimo y blanquísimo Ville Valo, de HIM, entre otras cosas, porque se parece a mí. Pero todo esto no es más que fotos en la pared.


Hasta aquí, lo superficial, y todos de acuerdo, porque nadie es quién para discutir los gustos de las demás personas.

En cuanto a formas de ser, pues…

Continúa...

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