jueves, marzo 23, 2006

Mochuelo


No le he puesto nombre, porque no es mía. Esperaba que pudiera aprender pronto a comer sola, y que le crezcan las plumas de las alas, para que se vaya lejos, encuentre otras lechuzas y siga las leyes de su especie.
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No nos llevamos bien: yo la alimento, pero a la vez la retengo en una jaula. Ella come y se quiere ir.

Me la regaló hace poco un amigo, recién rescatada del apetito voraz de un grupo de avecillas cantoras. Imagino que, con lo inquieta que es, se habrá aventurado a revolotear fuera de su nido, y casi le cuesta la vida la travesura.

Es un “mochuelo peruano”, no crecerá más de 15 cm. (ahora tiene 9 cm. de estatura). En estos días tiene la penosa misión de hacerme compañía, aguantando con eso mis días de largo en la oficina, mis atenciones de 20 minutos y mi habitual tristeza.

Lo cierto es que le he tomado cariño, pese a los picotazos y a su poca receptividad. Entiendo y apoyo esa actitud rebelde, es un ave silvestre, permanecer en esa jaula es por completo antinatural. Me duele verla allí, pero me dolería más soltarla ahora, con las alas mochas (no se las corté yo… ¡jamás lo haría!) y sin poder destrozar por sí misma sus bocados de carne. Se la cenaría algún gato, o incluso alguna de sus parientes más grandes, que anidan cerca de mi casa.

Me duele saber que el único ser que está cerca de mí ahora, que espera por mí y que no se va, permanece a mi lado porque está enjaulada. Habla claramente de lo que entendí por mi realidad, hace algún tiempo.

Anoche, mientras lloraba por sentirme sola y sin mayor explicación, ella detuvo sus ímpetus de fuga y me miró por largo rato. No sé si habrá entendido los ruidos raros que hace esa criatura enorme que la tiene cautiva, no sé si habrá entendido que repetía, una y otra vez, quiero a mi mamá, quiero a mi mamá, quiero a mi mamá, quiero a mi mamá…

No sé cuánto tiempo lloré, ni a qué hora me quedé dormida. Pero la pequeña lechuza se mantuvo quieta en la jaula, hasta esta mañana, que no aguantó el hambre y otra vez a protestar y revolotear lo más que le dejan los barrotes.

A veces la suelto en mi sala, para que no pierda la costumbre de estirar las alas y querer salir de allí. Tiene que irse, no debe quererme. No soy la mejor compañía del mundo, eso lo saben bien los ausentes. ¿De qué me quejo? Soy yo la que escogió estar sola, ¡qué diablos! Yo soy la que escogió vivir separada de mi familia, de mi mamá… de la única persona que no me va a dejar, hasta que me muera.

Los seres humanos somos criaturas muy estúpidas…

Que tus alas crezcan pronto, pequeña, para que seas libre. No aprendas nada de mí.

3 comentarios:

Silveretta dijo...

Y ahora yo me voy a estudiar periodsimo! Ya estamos parches. Ayer se fueron bien tarde los tres mosqueteros (Angelillo, Nandinho y Edu) Salúdame al David. Dale un beso y pellízcale una nalga de mi parte. Cuidate, pequeña. No te pierdas.

Negho dijo...

Hola! me da mucha pena tu soledad,pero espero que no sea eterna.
Esta mañana estaba caminando en el parque y me encontré un mochuelo, que al igual que al tuyo lo perseguían otras aves y lo atacaron. Lo recogí del suelo cuando cayó. Es marrón pero sus plumas son menos esponjosas, aunque del mismo color de las del tuyo.

Lo voy a donar al acuario, porque tengo una perrita que cree que es un nuevo juguete. Está muy pequeño para soltarlo y yo no sé cuidarlo. Espero que el tuyo se recupere pronto y puedas soltarlo, es muy triste tenes un ave en cautiverio.
Saludos y arriba ese ánimo, imagínate cómo se sienten esas pequeñas aves que tenemos. Están lejos de su hábitat y de su familia. El destino a veces nos juega con trampas.

valentin dijo...

Hola! soy hondureño....y me encontre 4 polluelos de mochuelo centro americano. estaban en un coco muerto y hueco que fue derribado sin el conocimiento que era el hogar de una familia de mochuelos.. Perdieron su hogar.su mama, estaba cerca y emitia unos sonidos. Les di agua y carne molida y luego los puse en una casita (con paste de pino) que mi mama tenía para los nacimientos navideños. Y coloqué la casita en lo alto en la azotea,donde un gato no puede llegar. Su nuevo hogar. La mama ha estado rondando la casita. y en la madrugada ingreso en la casita, y os polluelos cantaban con emoción.
Yo pense que la mama se los llevaría a otro nido. pero parece ser que decidio dejarlos donde estan. ya tienen plumas. Creo que tienen de 10 a 15 dias de nacidos. Los vigilo constantemente, y siempre su mama esta a unos 10 o 15 metros del nido sobre el alumbrado publico, inmovil y alerta. Espero que su mama no los abandonde. Pues creo que tenerlos en cautiverio y despues soltarlos no es buena idea.Pues su madre les enseña a cazar y a volar, supongo!!!. Estoy investigando aunque no hay mucha información sobre los mochuelos. tengo Fotos de ellos. Si quieren verlas mi correo es valentinmauri@hotmail.com.
y con gusto les enviare un par de fotografias con esas cositas hermosas. A la madre la llamo Atenea. A los polluelos: vivaz,morfeo,sagaz y fenix.(tiene un golpe en el parpado y parece un poco enfermito).