viernes, marzo 10, 2006

La bendita doble moral

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La hija mayor de una conocida mía, y su enamorado, han decidido desde hace un mes vivir juntos, en casa de él (sus padres viven en el extranjero y no han dado problemas al respecto).

El otro día estuve conversando con una tía de la chica, le contaba que había conocido su casa y a su…

¡Enamorado!, completó ella presurosa, pero sigo opinando que esa no es la palabra correcta que define a un conviviente, con quien además se tiene vida marital.

No quise contradecir a la señora, pero hay una serie de nombres apropiados para definir al “enamorado” de marras:

  • Marido, aunque en realidad la palabra se refiere a “esposo”, en este caso, por uso, podría entenderse como compañero de hogar, con quien se tiene vida conyugal.
  • Pareja, término que, personalmente, detesto usar por lo impersonal e indefinido que suena. Sin embargo, llega a precisar exactamente la situación amorosa-sexual que mantienen dos personas.
  • Conviviente, que semánticamente no llega a ser un término exacto, pues define a “quien vive con alguien”. El término, en sí mismo, no se refiere a alguien con quien se comparte la misma cama, pero sirve según el uso y el contexto.
  • Concubino, que sería una forzada masculinización de la palabra “concubina”, según la RAE: “mujer que vive en concubinato”, lo cual, a su vez, significa: “relación marital de un hombre con una mujer sin estar casados”.

Por supuesto, la “sagrada” institución que es el matrimonio religioso, que no sé por qué tiene que ser dictatorialmente sagrada, antepondría a estas apreciaciones mías, toda la doctrina eclesiástica acerca de la moral, la bendición de Dios, la familia como núcleo irrompible, etc., etc., etc.

Debo dejar en claro un par de cosas:

  1. Según la legislación peruana, a 2 años de convivencia, los implicados, pese a no estar “desposados”, tienen todos los derechos y deberes de esposos que han firmado su correspondiente acta en el registro civil. Los hijos nacidos dentro de la convivencia, sin importar cuánto tiempo lleven en ella, tienen condición de “naturales” y son beneficiarios de todo lo que a los padres les es deber para con ellos.
  2. Para mí, la importancia del matrimonio religioso radica básicamente en prometer ante el ser en el que más crees y al que más amas (Dios, Alá, Buda…) y con la venia de un anciano sabio (el sacerdote, el rabino, el shamán, el pastor…), que amarás y serás fiel por siempre a un ser humano, con quien tendrás y criarás hijos, y compartirás alegrías y tristezas.

Pienso que es muy valioso que dos personas puedan llegar a este nivel de compromiso. Realmente, de manejarse con total franqueza, esto de matrimoniarse ante toda la comunidad tiene que ser una muestra muy grande de amor.

Con esto estoy tratando de remontarme al matrimonio en el sentido más tribal, creado por sabiduría humana, quizás inspirado por la divinidad, pero, a fin de cuentas, un modo de organizar la sociedad y asegurar la supervivencia de los nuevos seres.

Claro, es cuando el humano empieza a pensar, que las cosas se complican. Pero la estructura familiar sigue siendo animalmente instintiva, gracias a Dios: las aves y los mamíferos marinos viven en pareja, hasta que la muerte los separa, y crían juntos a sus hijos. Algunos mamíferos terrestres viven en manadas, para proteger su especie y equilibrar el número de machos y hembras necesarios, que aseguran la supervivencia.

Las madres mamíferos crían a sus hijos, hasta que éstos pueden vérselas solos. Luego, los echan de su lado a dentelladas o coletazos, a que busquen su propio grupo y formen su propia familia. Ese chip valiosísimo, el instinto, es el que, de tanto pensar, hemos acabado despreciando, desobedeciendo y, quizás por eso, enredándonos la vida y buscando felicidades cada vez más intrincadas.

Las exigencias sociales, por supuesto, nos obligan a adoptar conductas y pareceres. “Al César lo que es del César”, dijo Jesucristo, en una memorable lección de convivencia (literalmente hablando) pública. Ante el lugar en que hemos venido a parar, no podemos hacer nada más que adaptarnos, sin perder nuestra individualidad (Dios, credo, metas, ideales, personalidad).

El conflicto sexo-género también procede de esta convención social: en la Francia de los Luises era perfectamente masculino usar maya, pelucas elegantes y maquillaje. Los habitantes del Tahuantinsuyo no usaban pantalón, y se forraban las piernas cuando hacía frío. Este es un tema que pienso tratar más adelante, pero sirve para ilustrar la idea.

Durante muchos años, la virginidad de la mujer antes del matrimonio ha sido símbolo de pureza, decencia y dignidad. Los reyes antiguos que impusieron esta exigencia en sus futuras esposas, realmente querían asegurar que ellas no vinieran embarazadas de otros. Ya en sus casas, sería fácil vigilarlas… ¿Alguien dudaba del machismo del himen intacto?

Sigo: luego de inquisiciones, cismas, cristiandades y otros (porque hablar de los abusos cometidos por todas las religiones del mundo, nos llevaría la capacidad entera del blog), quedó claro en las sociedades más conservadoras que la virginidad de una soltera la hacía noble y buena.

No se trataba de elección, de higiene, de salud, sino de calidad de persona. Y claro, la niña virgen tenía que llegar así al matrimonio, o podía ser repudiada por el santo varón con quien contraía nupcias. Sólo esta idea cruel de la virginidad me sirve para comprender el ruido que, durante los últimos años, han hecho los partidarios de la revolución sexual… ¡Claro, es que era una verdadera represión!

A estas alturas, ya me encuentro ante una sociedad que se hace de la vista gorda ante el “pecado”, pero no admite el “escándalo”. Y el escándalo consiste en hacer el amor a libre elección, tomando todas las precauciones del caso y con quien se te dé la gana, sin morirte de vergüenza. Muchas personas (entre ellos, cantidades de padres y madres de la generación de los míos), no se hacen problemas si imaginan que sus hijos tienen relaciones sexuales, ¡pero que no lo lleguen a confirmar!

Por supuesto, es difícil tener las cosas claras. Los jóvenes lobeznos no se reproducen hasta después de haber pasado un buen tiempo solos, a la de Dios, luego de que la madre los expulsara de su seno y su cuidado. Tendría que ser similar con los humanos, desde mi punto de vista. Pero como todo, la idea del sexo libre se ha enviciado, llenándose de permisivismos, ansias de placer y poca claridad para tomar decisiones.

Definitivamente no puedo decir que antes fue mejor, pues gracias a este tan rememorado “antes”, muchas enamoradas perdonan a sus novios el ir de putas, porque “esas mujeres son para eso”, y muchos novios fieles y formales van de putas, porque “esas cosas no puedo pedirle a mi enamorada… ¡A ella la respeto!”.

Entonces, ¿cuál es el pecado de la chica citada a inicios de este post? ¿Vivir con un hombre sin estar casada? ¿Que todo el mundo se imagine que tienen relaciones sexuales, sin estar casados? Yo veo a la convivencia como una complicación más bien legal, pues debido a la informalidad, puede generar una serie de infidelidades y abandonos que no sólo perjudicarían a la pareja emocionalmente, sino en repartición de bienes, hijos (si los hubo), seguro social en el trabajo, entre otros (porque, antes de 2 años, la ley no los ampara como familia).

Aclaro: el matrimonio no frena la infidelidad, ni el maltrato, ni el abandono, sino que ofrece garantías materiales más inmediatas al cónyuge afectado, ante la agresión.

Pero bueno, tal parece que la exigencia generalizada es no dar qué hablar. Entonces, valdría que estos dos sigan manteniendo relaciones sexuales a escondidas, poniendo carita de ángel ante papá y mamá, no sólo para que no se lo imaginen, sino para que descarten del todo la idea, ¡porque no, qué horror!

En fin, sin prejuzgar a la familia, entiendo que esto no sea fácil de asimilar de buenas a primeras. Poco a poco…

Por lo visto es difícil ser auténtico sin un toque de sinvergüencería. Personalmente, me caen bien los que no manejan un doble discurso, aunque, debo reconocerlo, a veces es socialmente justo y necesario.

Al César, lo que es del César…

8 comentarios:

digler dijo...

el hombre y su afan de catalogarlo todo solo consigue destruit los sentimientos puros

Angela dijo...

Sí pues... Dios bendiga a las avecillas y los lirios del campo!

Kithara dijo...

El amor no puede institucionalizarse como una sociedad, como un contrato... pero sí, tienes razón el "amparo legal" es una buena medida para evitar algunos daños... emocionales, materiales y demás... (sobre todo materiales).
en fin! al César lo q es del César!
y yo a vivir con mi flor egoísta en la mitad de algun planeta :)

Ernesto dijo...

Aca tambien aplican los eufemismos, por mucho de que presumen de liberales al ir a convivir (por si sale mal) antes de casarse.... siguen diciendo "mi novi@"....
Ya te contare en otra ocasion como se las gastan en lo de las bodas y los regalos....

Anónimo dijo...

me has hecho recordar algo que, visto despues de la tensión del momento, me ha arrancado una carcajada. en alguna de mis escapadas con el que fue la mayor indefinición de mi vida sentimental (¿marido, novio, agarre, amigo cariñoso?) en casa terminaron descubriendo que no existian salidas de campo por el trabajo, pues mi jefa, queriendo o sin querer, me echo de cabeza una noche.
despues de desesperados s.o.s a mis amigas, tan lindas ellas, cedieron a prestarse de alcachofas (con la promesa de que dejara al sujeto que me metia en tantas complicaciones sin que valiera la pena) y armamos la excusa perfecta: 'bombas' q me habían dejado tan desconectada que no podía llegar a casa en tal estado, así que habia tenido que dormir en casa de alguna de ellas. fue curioso comprender que la familia puede disculpar a una hija cuasialcoholica pero no asumir la idea de que pueda haber pasado la noche "con un hombre".

claudia

Anónimo dijo...

una más. hace un tiempo, conversando con el buen chico que hace un mes se convirtió en mi enamorado oficial (y que está encontrando la manera de curar las heridas dejadas por esa indefinicion que encaja en el tipo del "chico malo" del que hablas en tu anterior blog) le dije, "ah, pero mi amiga viene con su pareja" y termine dandole pie a un comentario con olor a sermoncillo. decia él que en su universidad la palabra "pareja" se asociaba con relación pecaminosa. un hombre serio, y formado bajo los preceptos de la iglesia católica, tenia enamorada, novia y esposa. "si tenias pareja, era porque ya pues, habias... hacías vida de casado sin estarlo".

Angela dijo...

Mi querido Erenesto, si las bodas fuesen un cuento más sencillo de lograr, créeme que habría más gente casada en el mundo. Si no, ¿cómo te explicas el fenómeno de los matrimonios masivos?

Claudia. Gracias por tus comentarios. Me ha hecho mucha gracia tu conclusión, que además es verdad. Yo descubrí que es más fácil que tu mamá sepa que de vez en cuando fumas algo de yerba, a que puedas hacer cosas con un hombre.

Afortunadamente, a estas alguras mi madre ya está bastante acostumbrada a respetarme y confiar en que no voy a fastidiarme la vida. Mi padre murió, así que no puedo saber con qué me habría salido él, pero me tenía prohibido tener enamorado durante la secundaria, así que...

El comentario de tu católico novio me sabe un poco a "juicio moral", pero es bueno ser valiente y defender las ideas. La felicidad es personal y tiene -que tener- bases buenas (no se vale dañar para conseguirla). Por lo menos te aseguras que no te complicará la vida con temas "de casados" :) Y si lo quieres y te quiere, ni hablar. Bien por ti, que todo te salga muy bien.

Anónimo dijo...

jajajaja. si pues, a mi el comentario, ademàs de hacerme reir me complico un poquitín. pero, después se encargò de demostrarme que el comentario fue sólo eso, un comentario, y que si bien es católico (al igual que yo) tampoco cae en el 'fundamentalismo' :D

y disculpa por la intromisión en tu blog. llegue a él a travès de un buscador, en un tiempo en que me entrò la curiosidad por saber algo de "ese pueblito q se llama chalaco", y nada pues, me enganchè. al leerte encontrè algunas similitudes con experiencias propias. es bueno saber que una no es un bicho raro, y que hay màs personas de las que supongo, liàndose por las mismas cosas, compartiendo las mismas confusiones, disfrutando cosas similares tambièn. ciao, y suerte.