miércoles, diciembre 30, 2009

La gente piensa

Algo está pasando en el Sur: aquellos que nunca tuvieron acceso a las páginas impresas -salvo como "modelos" en libros de antropología- han empezado a llenar centrales, arrebatar titulares, desacreditar ministros y ocupar sillones presidenciales. ¿Es eso bueno? ¿Es eso malo? Ni uno, ni otro. Se trata de un proceso histórico-evolutivo normal, una fase más del andar humano en el mundo. Pero cómo duele, oh, sí, señor, cómo duele a quienes ven reducida su influencia y su poder. Es que, por supuesto, cualquier proceso de empoderamiento, en un mundo de ideas que valen por su concreción física, implica el "desempoderamiento" de los que ostentaban aquella rancia y aristocrática capacidad absoluta de (y aquí puede ser: gobernar, administrar, juzgar, matar).

El principal problema, y ésta es sólo una humilde opinión, es que la historia ha venido siendo escrita desde una perspectiva occidental, de raíces greco-romanas. Se cree, por tanto, que todo proceso de desarrollo debe tener como base el "buen vivir", entendido como el establecimiento de familias nucleares (y sólo nucleares) en cómodas casas urbanas, fortalecido por una educación sin perspectiva local (E, de elefante, J, de jirafa), basada en conocimientos acumulados tras siglos de investigación y exterminio de especies "inferiores". No olvidemos, claro, construir el centro de salud más cercano, salvoconducto de todo gobierno que busca ganarse el favor popular sin complicarse la vida. ¿Para qué instaurar la semilla del saber? ¿Por qué implementar costosos proyectos de desarrollo, si las personas quieren ver resultados inmediatos para las elecciones del próximo año?

Durante mucho tiempo, tal vez desde que dejamos de ser colonias, hemos sido "atendidos" por nuestros gobernantes con una actitud ambigua de "buena voluntad", sumada a una suerte de "decencia cristiana". Mientras tanto, importantes familias han seguido enriqueciéndose y, aún hoy, debemos soportar a cultísimas figuras públicas que, por televisión, piden respeto a su color de piel, apellido y nivel académico. Ellos llevan la "razón histórica". Los que pensamos diferente, a jodernos.

Ese punto de vista discriminatorio y malicioso, esa tendencia a diferenciar entre "artistas" y "artesanos", entre "cultura" y "folclor", a no medir y medirnos con la misma vara, pese a la procedencia nacional o racial (gran excepción el Inca Garcilazo de la Vega, aunque por decenios fuera presentado a la intelectualidad española con rasgos acriollados). Ese peso máximo aplicado a lo occidental, esa admiración ciega por lo "blanco", eso, eso es lo que ahora nos hace recelar de los levantamientos campesinos contra alternativas de desarrollo neoliberales, nos induce a llamarles "ignorantes", a acusarles de "terrorismo", de "narcotráfico", de todo lo malo (o feo) que se nos ocurra, porque estamos enfermos de prejuicios, porque tenemos miedo a nuestro propio pueblo, porque siempre es más fácil mantener el status quo, la sensación de crecimiento económico indiscriminado, en lugar de guardar silencio un momento y escuchar...



La Vieja Europa es famosa por sus excentricidades, por sus abusos y supersticiones, aunque ha presentado estos elementos al mundo envueltos en pan de oro, protegidos por la intangibilidad de la tradición. ¿Por qué no brindar el mismo reconocimiento a otras culturas?

...

Discutí hace un par de semanas con un colega de Piura, periodista él, acerca del último incidente relacionado con la resistencia popular a la explotación minera de la empresa Monterrico Metals. Me comentó, un tanto escandalizado, que los miembros de la Ronda Campesina habían instalado retenes de control de tráfico en diferentes áreas de la zona en conflicto, lo cual le resultaba ilegal, y que habían disparado a la policía con fusiles AKM (al parecer, el único tipo de armas militares al que suele tener acceso la población civil, por su repetida mención en los periódicos). "Eso es terrorismo", me dijo sin dudar y yo, tratando de mantener la compostura retórica (en honor a la amistad), respondí: "No, querido, eso no es terrorismo y ten mucho cuidado con escribir esas impresiones en tus reportajes. El terrorismo implica un uso sistemático del terror: asesinatos, secuestros, explosivos... Además, no estamos hablando de una organización ideológica, ni de un adoctrinamiento. ¿Somos tan soberbios como para no admitir que incluso las personas a quienes siempre hemos mirado por sobre el hombro y creído incapaces de 'razonar', pueden de pronto formular un argumento irrefutable y luchar? Dime..."

Sí, la verdad es que, muchas veces, somos así de soberbios (y ruidosos, y prepotentes, etcétera). Le pedí a mi colega una investigación semántica y otra jurídica, qué menos. Todas esas muertes y agresiones (y he dicho todas), merecen respeto y justicia. Lo que aún no consigo entender es la falta de sensibilidad y empatía de tantos compatriotas y autoridades: el sólo hecho de que comunidades enteras, acalladas durante décadas por la pobreza y el constante riesgo de discriminación, se organicen y levanten, ¿no debería llenarnos de alegría? ¿No es un paso importante en el desarrollo de nuestra democracia y una verdadera identidad nacional pluricultural?

Ay, los seres humanos son criaturas muy extrañas...

3 comentarios:

Susana dijo...

El tema es bastante delicado, el de Monterrico Metals. Creo que los pobladores hacen bien en organizarse y que tu amigo periodista tiene la visión sesgada si a eso no se le llama ignorancia.
saludos,
susana

Angela dijo...

Yo también creo que los trabajadores hacen bien en organizarse.

Respecto a mi colega, sí, tiene la visión sesgada. Sin embargo, creo comprender que este punto de vista nace de un rechazo inconsciente que todos o casi todos los peruanos guardamos hacia la violencia civil. Ya sabes, por los traumas que nos quedan de décadas pasadas, Sendero Luminoso, Rondas armadas, etcétera.

Es una total falta de información, por supuesto, y una negligencia mayúscula no tener clara la terminología al redactar un reportaje que CIENTOS de personas van a leer (y creer).

Disidente dijo...

Hola lo mismo pasa aqui en México con las minas Union fenosa,iberdrola,Mitsubishi ya estan aqui trayendonos recursos economicos y acabando nuestros bienes comunes:formas de vida,agua,aire.En fin y si hablamos un poco( que no mucho) ya me ven como el raro ( que de por si lo soy jaja).uN buuuu para los que no ven más allá de sus prejuicios,su nariz o su color.Un abrazo desde la sierra de Oaxaca,México.Gustavo