miércoles, julio 04, 2007

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Una vez me propuse sacar siempre lo bueno de todo. A partir de ese día, mi vida se complicó más de lo que ya estaba, porque para ver “lo bueno, pese a todo”, es necesario ser fuerte y yo no lo soy tanto. También es necesario saber perdonar y yo aún estoy en proceso de aprendizaje. Me ayudó poseer confianza y optimismo, gracias a cierto idealismo heredado, que se sostiene, quién sabe cómo, de mis entrañas dañadas, pero jóvenes aún.

En fin, que sigo respirando y hay para rato…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Angela, una pregunta, como es ser creyente sin religion?. Sonó raro y sacrílego al comienzo pero después tomó sentido... me lo puedes explicar tu.

Un abrazo

Miguelix

Angela dijo...

Hola, Miguelix.
Buena pregunta...
Resulta que creo en Dios y tengo fe en los milagros y la bondad de las personas. Además, reconozco muchas manifestaciones "alternas" de la naturaleza. Digamos que no soy una cientifisista radical, en absoluto, aunque prefiero un médico antes que un chamán.
Nací en un ambiente católico por costumbre, más no por práctica. Mis padres eran comunistas, sin embargo, mi madre es una de las personas con más fe en Dios que conozco, aunque nunca va a misa.
Yo hice hasta la primera comunión. A partir de allí, me negué a continuar sumando sacramentos a mi historia personal, porque no creía completamente en ellos.
A veces, manifiesto mi espiritualidad a través de ritos católicos, pues son los que conozco desde niña. Sin embargo, no me considero una buena católica en absoluto, ni siquiera católica a secas, aunque sea una afirmación que provoque dolores de estómago a mi abuelita y a mi amigo el cura.
Casi llego a ser apóstata de mi religión de nacimiento, entonces ni siquiera pretendo acercarme a ninguna otra. Lo que sí procuro es tratar a los demás con mucho respeto, así como a sus símbolos y panteones divinos.
En fin, que así voy por el mundo.
Un abrazo
AV