sábado, mayo 19, 2007

Esto de llamarse "Angela"

Mis padres decidieron llamarme “Angela”. Tal vez les gustó la idea de recordar a los ángeles con su primogénita, o era el nombre de alguna persona (seguramente viejecita) que les hizo bien…

Nunca me lo han explicado con claridad, pero la “leyenda” que siempre preferí, respecto a mi nombre, fue que me nombraron de este modo porque a ambos les gustaban los Rolling Stones y claro, por el año 1973 (7 años antes de mi nacimiento, en plena adolescencia de mis progenitores), Mick Jagger cantaba: “Angie, I still love you, babe”…

En cualquier caso, me gusta mucho la idea de llamarme “Angela” por aquella canción. Tan, pero tan orgullosa, que puedo soportar, con alegría, el comentario idiota aquél de “¿Por qué te pusieron Angela, si realmente eres una diablilla’”. Visto del lado bueno, no me llamaron “Blanca”, como mi abuela. A una prima mía sí, y de tez cobriza como es, ya se imaginarán lo seca que la tenían de niña los amiguitos del barrio.

Bueno… Aquí les dejo a “Angie” (Angelita), debidamente traducida. Tal parece que mis padres, hada y mago, predijeron de algún modo cómo me iría en el futuro. ¡Disfruten del dolor ajeno, que así todos acabaremos riendo!

Angie
Rolling Stones


Angie, Angie, ¿cuándo desaparecerán estas nubes?
Angie, Angie, ¿hasta dónde vamos a llegar desde aquí?
Sin amor en nuestras almas y sin dinero en nuestros abrigos, no puedes decir que estemos satisfechos.

Pero Angie, Angie, no puedes decir que no lo intentamos.
Angie, eres preciosa, pero… ¿no será el momento de decir adiós?
Angie, aún te amo, ¿recuerdas todas esas noches en que lloramos?

Todos los sueños que guardamos se esfuman, déjame susurrarte al oído: Angie, Angie, ¿a dónde vamos a llegar desde aquí?

Angie, no llores, tus besos aún son dulces. Odio esa tristeza en tu mirada, pero Angie, Angie, ¿no será el momento de decir adiós?

Sin amor en nuestras almas, ni dinero en nustros abrigos, no puedes decir que estemos satisfechos…

Pero Angie, yo aún te amo, cariño. A donde sea que miro, veo tus ojos. No existe mujer que se compare a ti. Vamos, mi niña, seca tus ojos.

Angie, Angie, ¿no es bueno estar vivo?
Angie, Angie, nadie podrá decir que nunca lo intentamos.
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Ay... ¡Hombres!

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