lunes, abril 20, 2009

Forsaken

Decido subir por la rampa. Es más fácil si las escaleras de al lado, pero subo por la rampa porque me recuerda la ladera de una montaña, caminito cuesta arriba derechito, derechito nomás, mamita.

Me asfixio, bufanda, por lo menos doscientos metros, pendiente suave, pendiente aguda, faltaría el olor a tierra, la arcilla resbaladiza y caca de vaca.

Caca de perro, qué gente de mierda…

Descuelgo la mochila de un brazo para tantear el discman, ha empezado a fallar, da saltos, repasa pedazos de cada canción. Recuerdo a uno que haría ascos a mi selección musical. Aumento el volumen.

Pista número seis (teclado).

¿Por qué me miras si subo por la rampa y no por las escaleras? ¿Acaso te interesa saber quién soy o a dónde voy? Voy a la oficina, me toca abrir, como todas las mañanas desde que me comprometí en negro, casi a cambio de un favor. Nunca trabajes a cambio de un favor, Lucía, aún si tus papeles. Los favores se agradecen y el trabajo se paga según preparación, dedicación y mérito, dicen. Deberían agregar: nacionalidad.

Esta es mi hora de olvidar dónde y el frío y hacerme daño. Mi daño diario, cuando absorbo lágrimas por la nariz. Es el momento justo en que despierto y decido recordar la ladera de una montaña, caminito cuesta arriba, derechito, derechito. Y no quiero llegar al final, porque no encontraré mi casa, ni viejecitas sin peluquería, ni sonrisas picadas, ni.



Quince minutos para llegar antes del momento impuntual de mi cultura, señora, sí, señora, lo que usted diga, señora, sí, vale, bueno, venga, eso mismo, totalmente de acuerdo, señoras y señores, sin lugar a dudas, así es, sí, sí, sí, sí, sí, sí, he dicho que sí, ¿qué diablos hago aquí? (he softly wishpered in my ear)



¿Por qué sangro?

Porque te están naciendo alas, cariño.

Alas grandes, negras, blancas, amarillas, verdes, rojas, doradas de mangos maduros, juegos de niños, lápices de colores, abuelos y padres vivos, leche fresca.



(I’m waited faithfully) Pienso: debo correr por la rampa, porque es estrecha y no quiero que mis alas golpeen a la pituca adicta al pegamento o al joven marroquí que pasea un perrito con chaleco de marca fina por las escaleras.

Entonces…

Tranquila, ve despacio, mi niña, o llamarás la atención, mirarán tus alas y les sentará mal el café, les dará mal rollo. Tengo alas de colores y debería correr, pero no quiero llegar rápido al lugar donde no está mi casa. I have to know your name, where have I see your face before Ayúdame, por favor. My dear, why don’t you be afraid?

Vuela o escóndelas. No sé volar. Sabes volar. No, no, no, no sé. No aprendí porque nací sin alas, mi especie no las necesita, no debería tenerlas. Las tienes porque debes tenerlas. Pero han crecido tarde, cuando sólo estorban y me hacen daño. ¿No te gustan? Son hermosas… Son mías. Rompen mi piel y deforman mis huesos, pero quieren ayudarme a volar. Vuela entonces. No puedo. Pensé que nunca tendría alas y me acostumbré a andar rapidito, escondida, encorvada bajo mi mochila, corriendo, corriendo, Take me far away mirando al suelo para que nadie note que estoy ahí Close your eyes and hold your breath y no se molesten en echarme ‘Til the ends of the earth y no me hagan daño.



No me obligues a volar. Déjame aquí, tengo miedo.

Ya estás volando.



¡No, es mentira, es mentira! No te he visto, no me has dado la mano, no estás aquí, no me abrazas, no cuidas de mí. I have come for you tonight. ¡Cállate! Me cortaré las alas cuando llegue a la oficina, porque me hacen pensar en ti y creer que puedo volar. Look in my eyes and take my hand ¡No existes! ¡Déjame! ¿Por qué haces esto? ¿Te gusta hacerme llorar? Fly away whit me tonight ¡No quiero! Ya casi llego, ya casi llego, ya casi, ya casi, ya vete, ya vete Renew my life, now you are mine ¡Deja de decir mentiras! Give yourself up to me ¡Calla, déjame! ¡No soy como tú, no soy como tú, no soy como tú! No puedo volar, no puedo volar, no puedo volar, no debo volar, no debo volar, no debo volar, no debo volar, no debo, no debo, no debo, no debo, no, no, no, no, no, no, no, no…



Pista número siete. Vaya, es la canción de mi hermano...

¿Qué miras, carajo?

1 comentario:

George dijo...

¿quién se atreve a mirarte las alas?

¿¡qué se han creído!?