miércoles, agosto 20, 2008

Equidad

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La gente suele discutir para convencer. Pocas veces he oído un diálogo de esos socráticos, que buscan conocer, enseñar y aprender. Esto me ha sucedido con gente sencilla, y no necesariamente sencilla de pobre, sino aquellas personas liberadas de sus egos (y ojo, yo aún conservo el mío, pero suelo contenerlo cuando es necesario). Ahora bien, la sabiduría es algo que uno va absorbiendo conforme vive su vida, sea cultivando en la montaña, sea en una barca de pesca, sea en plena investigación universitaria.

A veces la fuerza se entiende como ruido. El otro día, en un foro sobre Periodismo y Violencia de Género, un airado joven manifestó su respetable y discutible opinión (como lo son todas las opiniones) respecto a porqué en las empresas no se favorecía la contratación y el ascenso de mujeres. “La mujer tiene hijos, señaló, y eso significa pérdida para las empresas: permisos por maternidad, instalación de guarderías, interrupción de las labores normales de trabajo por favorecer las obligaciones de la mujer en casa…”

Continuó elaborando un conmovedor alegato basado en los mismos prejuicios de siempre, tan arraigados en el cerebro de cada ser humano que habita nuestra sociedad, que ya han llegado a ser indiscutiblemente normales, pero eso no fue lo más triste.

Al rato, en un alarde de maestría, el joven remató: “Si dicen que las mujeres están pidiendo equidad de género, entonces ¿por qué hasta ahora no ha intervenido ninguna de las chicas de entre 20 y 30 años que se encuentran en la sala? ¿Así van a luchar por su equidad, no atreviéndose a decir lo que piensan?”.

Se oyó un murmullo. Lo único que pude pensar en ese momento fue: “Si no hablo es porque no se me da la gana, pues, papá”. Y supuse: el caso de las demás debe ser similar, tendrán sus motivos, estarán alucinando con las musarañas o no querrán sumarse a las intervenciones que a veces pretenden convertir el foro en un campo de batalla, sin razón aparente, sólo para contrariar…

Pensé también que estaba de acuerdo con muchas cosas dichas por los panelistas, pero no quería decírselos por micro, sino luego, en petit comité, donde suelo controlar mejor mi miedo a hablar en público y mi rebatible timidez (eso de dar clases de vez en cuando, es otro asunto).

Al escuchar la arenga del muchacho, se me ocurrió pensar en las madres conservadoras que pellizcan a sus niñas y niños en misa, para que se callen o se animen a comulgar, o para que saluden por la calle a personas que sus crías no recuerdan conocer. En la multa del gobierno para quienes no van a votar en las elecciones de turno. En la amenaza del castigo.

Podría suponerse que muchas de las mujeres jóvenes allí presentes tenían miedo de hacer el ridículo, un miedo muy válido entre personas que han (hemos) sufrido poco la discriminación por ser hembras, en comparación con las dos dirigentas campesinas que intervinieron con gran genialidad y el peso que da la experiencia de vida. Otras tantas seguramente estarían pensando en el novio que las esperaba afuera, en su futura boda, hijos y trabajo a part-time, para formar a su familia con los valores cristianos que les fueron inculcados.

Y eso… ¿Quién lo puede discutir?

No era el foro indicado para iniciar la guerra de los sexos. Se trataba de entender porqué la violencia de género es un detonante constante que atrasa a toda sociedad. Por qué la necesidad de un “jefe de familia” varón invisibiliza en los censos y proyectos de desarrollo a la cantidad de madres solteras o cabezas de familia que necesitan y tienen derecho a formación, acceso a recursos básicos y orientación de todo tipo. Tan simple como saber que no hay derecho a maltratar a otra persona, de ninguna manera, mucho menos para demostrar superioridad (sin olvidar, por cierto, que quien golpea suele percibirse a sí mismo más vulnerable).

Hay mucho que aprender sobre desigualdad de género, definitivamente esa reunión no dio tiempo y, temo, muchos mensajes fueron malinterpretados. De todos modos, siempre, siempre queda algo y espero, sinceramente, que este tipo de foros generen en el ideario colectivo nuevos temas a los cuales dar vuelta de vez en cuando, si no se es negado para entender por naturaleza, claro (que hay de todo en esta vida, empezando por mí).

Sólo habría que pensar… ¿Quién dijo que el celeste es para los niños y el rosa, para las niñas? ¿Quién se lo enseñó a nuestros padres, nuestras abuelas? Si es algo que se inventaron los seres humanos, ¿por qué, cual dogma sagrado, muchos y muchas no nos atrevemos a cambiar esa convención?

No puedo dejar escapar la respuesta que dio la panelista al muchacho de este post: “¿Las mujeres tienen hijos? ¿Acaso somos sólo las mujeres quienes tenemos a los hijos? ¿No se trata de hijos de un padre y una madre? ¿Por qué tendría que dejarse de lado la inversión en mujeres, si la procreación nos favorece a todos y todas? Se trata de poner suficientes medios para que toda mujer pueda llegar a desarrollar su potencial, aún con las características propias y emocionales que le corresponden por ser mujer, cosa que no parece concebible en un mundo público que, no lo vamos a negar, ha sido diseñado para los hombres”.

Amén.

A mis lectores, paciencia y buen humor. Innegablemente, dar “poder” a las mujeres implica quitar a los hombres algunos de sus privilegios. Sin embargo, no se trata de perjudicarnos unos a otras, sino, por el contrario, de convivir mejor.

A mis lectoras (alguna hay por ahí, lo sé): a ver qué me dicen.

Creo que ahora, por fin, me he metido a hablar de género… Esto continuará.

16 comentarios:

Ernesto dijo...

Complejo este el tema de las relaciones entre los sexos en la sociedad actual.

Curiosamente por poner lo ocurrido desde otro punto de vista, es curioso que en un foro de esas caracteristicas haya quien se haya atrevido a decir lo que piensa, se puede estar de acuerdo o no, pero con eso de lo politicamente correcto, salir a decirlo es arriesgarse en ciertas cosas a ser considerado como "cerdo machista", merito de el en superar el miedo al ridiculo al que comentas.

Lamento decir que en ese caso, el joven ese pudo ganar la iniciativa, y que claro... hubiera sido interesante el argumento razonado refutando lo dicho (empezando por lo de "obligaciones en la casa").

No hay que buscarle 3 pies al gato en algunas cosas como por ejemplo los colores, ni buscarle un sentido mas alla, hay cosas peores que si deben ser superadas, pero no gastar esfuerzos en lo trivial.

Interesate la respuesta de la panelista, el problema es como enfocarlo para que la empresa (que recordemos, esta para obtener beneficios) no lo sienta como una carga, como ya he comentado algunas medidas bien intencionadas pueden tener un efecto contraproducente, se esta dando en las empresas el equivalente de que si a las actuales capitanas les hicieramos carreras meteoricas para que lleguen a generalas lo antes posible, la incorporacion de la mujer a los puestos de mando se esta dando porque ya lleva un buen tiempo su incorporacion a la empresa desde junior, lo cual se traduce en que progresivamente les tocara su turno en el escalafon (salvo en empresas familiares machistas sobre las que si habria que apuntar el dedo), imponer ciertas politicas implicaria asumir que quienes legitimamente llevan años labrandose una carrera asuman que tienen un tope a fin de "hacer espacio", esos extremos generados por ley es algo con lo que se tiene que estar alerta.

Angela dijo...

Ernesto,

No te confundas, tú hablas de España. En Perú no existe lo "políticamente correcto" en cuanto a género, ni propuesta alguna de ascenso meteórico para las mujeres, sólo por ser mujeres.

En Perú, aún puede pararse un hombre mayor y elegante del público y gritar: "¿O sea que las mujeres pretenden ocupar los puestos de liderazgo que tienen los hombres?" Y nadie se va a pelear con él por eso. Más que machista, pensaríamos: "amargado".

Es una pena, en todo caso, ver lo lejos que están las personas influyentes de tomarse el tema en serio, siendo capaces de traspasarlo a un contexto intelectual, en vez de dejarlo en la mera lucha y la provocación (lo pasional, pasa).

El ensayo propuesto, el de los colores, no es ridículo si puede convertirse en una vía para pensar de dónde viene lo que tenemos convencionalmente integrado a nuestras acciones, como "normal y aceptable". Así, podremos avanzar, con un razonamiento lógico, en los roles que la vida en comunidad ha impuesto a cada sexo y que, así como está diseñado el mundo, aún es difícil de trasgredir.

Incluso que las empresas puedan ceder algunos beneficios de manera estratégica, para obtener mayores utilidades a largo plazo, es posible. Sólo es cuestión de quebrar estereotipos.

Los estereotipos son los que nos tienen jodidos...

LOBO INQUISIDOR dijo...

Es simplemente una ideologia retrograda que desde hace siglos ha colocado a la mujer en una posicion inferior respecto al hombre. Mi abuelo era un orgulloso descendiente inca.. serranazo, mi abuela nunca la vi caminar a su costado.. siempre atras. En la India aun persiste la venta de mujeres para matrimonio, tendran mejor esposo quienes ofrecen una mayor dote.. es caro tener una hija en India. En fin.. hay tanto por hacer.. empezemos por cambiar opiniones (puede tomar 5-15 anos), luego actitudes (20 a 100 anos) y.. quizas en dos o tres generaciones alguna mujer llegara a la tierra prometida. El que hayan algunas mujeres en el poder (politico y economico) basicamente en paises desarrollados o nacidas en cunas de oro.. no significa que se ha avanzado. Hay millones de mujeres (sobre todo en nuestros andes y paises pobres) que aun estan siendo doblemente explotadas! Y, antes de terminar, hay algunas mujeres que gustan de esta situacion.. si no mira el espejo reflejado en la TV Peruana local.. vales mas cuanto mas calata y tetona estas!

nicky dijo...

Lo único que creo es que he conocido muchas mujeres (y estimo hay muchas más dando vueltas por el mundo) que son perfectamente felices con el rol de madres y esposas.....

Pero, las feministas de todas partes creen e inducen a creer que la realización de una mujer es el trabajo y el logro profesional, puede serlo y (de hecho) lo es para cada vez un número más importante de mujeres.....

pero ello no hace menos a aquellas que deciden (y prefieren) vivir un mundo con valores tradicionales y que prefieren buscar la felicidad en el hogar y la familia....

Las progres e intelectuales, casi siempre critican a las que no tienen sus creecias y preferencias e, incluso, pretenden que la felicidad de la mujer es el trabajo.....(si ni para un hombre lo es, o entonces toy loco)

Puede serlo, no lo niego. Lo es, para muchas. Pero no para todas.

Y las que toman otro rumbo no son ni menos ni más. Son tan buenas como las maestristas o phd que circulan por el mundo.

Porque al final, cada uno es feliz a su modo. Y eso es lo único que importa al final, ser feliz. No saber mucho, o tener mucho o encontrar los argumentos filosoficos o metafisicos para todo.

Nicky dijo...

discrepo absolutamente contigo lobo.....mi abuela, hasta que murio fue perfectamente feliz en su rol de esposa, madre y abuela....

no necesito trabajar ni saber mucho para serlo. Ella simplemente se educo y prefirio un rol distinto al "moderno".

La felicidad en el trabajo es una estupidez absoluta. Para mi al menos lo es. trabajo porque tengo que hacerlo, no porque me encante estar hecho un pelotudo en saco y corbata.

Y por cierto, mi esposa tambien prefiere estar en casa a salir a trabajar en una oficina o un comercio o lo que sea. Nunca le he impedido hacerlo. ¿eso la hace menos? es menos mujer que una que sabe mucho? pues no lo creo...

los valores humanos estar muy por encima del saber o del hacer. Estan muy dentro. Y si para una mujer la felicidad es el hogar, el esposo, los hijos. Tiene todo el derecho de hacerlo.

Desde casuarinas y la lagunas hasta la pascana y huaycan. En todos los niveles socioeconomicos, en todas las culturas encontraras mujeres que prefieren el hogar.

quienes prefieran trabajar fuera, tienen el perfecto derecho de hacerlo. Eso no se les puede negar, pero eso no las hace mejores ni (necesariamente) más felices.

Angela dijo...

En lo personal, sé que una persona es feliz si tiene no sólo la oportunidad de escoger lo que quiere ser y hacer, sino además si cuenta con los medios necesarios para alcanzar esos objetivos.

El problema es ese: no siempre existen los medios.

La lucha por la "equidad" defiende el libre acceso que toda persona debe tenes hacia esos medios deseados, y es lo que cada persona debe poder interiorizar.

Muchas veces uno es feliz con lo que tiene, simplemente porque es lo único que toda su vida ha visto hacer. Sin embargo, dudo que las chicas de algunas culturas africanas vayan con una sonrisa a su sesión púber de mutilación genital, o que las niñas de la India estén felices sabiendo que valen una dote.

Por experiencia, sé lo que duele tener una familia a la expectativa del hijo varón, como si la categorización de "estéril" pueda recaer fácilmente sobre la madre, pese a que ya parió una hija (entonces, te preguntas, ¿cuánto valgo por mí misma, si no tengo hermanos?).

El Lobo habla de cosas que ha visto y ha vivido. Yo, lo mismo.

En todo caso, estoy totalmente de acuerdo con los Nickys (por cierto, gracias y bienvenidos) en que nadie tiene derecho a imponernos lo que, según sus mentes, nos hará felices. Las personas no valemos por nuestros títulos, mucho menos por la valoración externa que se haga de nosotros y nosotras, sino por la satisfacción que sentimos al observar lo que hemos vivido.

De todos modos, nunca está de más preguntar: ¿Por qué prefieres la casa y los niños? ¿A qué has tenido que renunciar para estar conmigo? ¿Crees que podrías dar más de ti?

Sí, porque tenemos tan metido en el corazón este modo de realización matrimonio/esposo que perdemos la noción del límite. Y eso nos pasa a todos los seres humanos, no sólo a las mujeres.

A ver cuánto tardamos en buscar respuestas que tal vez no queremos oír, o en animarnos a tratar de expresar lo que llevamos dentro.

Fundamental: el respeto.

Respecto al trabajo, personalmente me resulta necesario ser productiva intelectualmente y económicamente. Es la vida que me ha tocado y no la concibo de otra manera. Sin más.

Ernesto dijo...

Aun cuando no lo parezca en los sectores urbanos, cada vez mas se considera como un demerito el que una mujer quiera optar por ese camino, sin querer se esta pasando de un extremo al otro, y de esa manera tampoco hay la libertad de eleccion que se comenta.

Anónimo dijo...

Pocas veces senti la descriminación por mi género en el aspecto laboral(aún soy estudiante),sin embargo sigo pensando que el lugar en una empresa o un trabajo se gana a pulso de hacer bien las cosas,y no por la cantidad de androgenos que tenga tu cuerpo. francamente me desagrada y me indigna que nos consideren como una piedra en el zapato porque tenemos la bendición de prolongar la vida a traves de la maternidad eso sumado a que de cuando en cuando nos ponemos medias inestables a causa de un juego hormonal sin embargo a pesar de nuestra fisiologia tan compleja hemos sido muy capaces de desempeñar labores hasta hace poco excusivamente masculinos. en fin mi intención no es entrar en una guerra de generos. creo que todo tipo de discriminación es reprochable y no hace más que mostrar la poca tolerancia de algunos, sacando a relucir la poca flexivilidad y adapatación frente a los cambios que estamos viviendo.
.: ROXANA :.

Tcalle. dijo...

Interesante el tema, pienso que más allá de como me consideran, tratan, aceptan, facilitan herramientas, medios o me otorgan oportunidades, está como "yo" asumo esas posiciones, desde el punto de vista legal, al menos en Perú la igualdad de género está debidamente protegida, los sectores mas recalcitrantes en el tema (FFAA y PNP), ya cuentan con eficientes representantes del genero femenino entre sus filas y creo que a la fecha se superó ampliamente cualquier impase al respecto, en el sector empresarial antes que ver "faldas" o "pantalones", buscan resultados, producción, competitividad (porque al final de cuentas son actividades lucrativas), por otro lado aquel que (como el mozalbete aludido), grita y patalea es porque en el fondo siente temor de que profesionalmente una bella dama lo haga quedar en ridículo (y por ahi salta el tema "y te ganó una mujer", que bravo no?.
igualdad de oportunidades: asi como hay hombres tambien hay brillantes ejecutivas dirigiendo transnacionales, damas conduciendo el vehículo mas grande de la minera yanacocha, comandante de airbus, etc, etc; otro tema es hablar de culturas focalizadas y arraigas por siglos en diferentes puntos de nuestra orbe, ahí sí, debe haber un trabajo sostenido para desterrar las que agreden la dignidad humana y cultivar las que la enaltecen.
Lo importante e insisto, creo es que, la persona hombre o mujer debe darse el lugar que le corresponde y no permitir jamas que se le trate diferente. el ser productivo intelectual o económicamente o ser una "dulce ama de casa" (entiéndase que tambien puede ser lo anterior), no necesariamente implica ser feliz.
Salu2.

Angela dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Angela dijo...

Muchas gracias por los comentarios. Quisiera aclarar algunas cosas, sin pretender ninguna erudición en el asunto:

1. Que una mujer ostente cargo público no garantiza que facilite la vida a las demás mujeres. Como buen ser humano, seguramente repetirá los mismos modelos discriminatorios que aprendió en casa (tratar mal a la empleada doméstica, por ejemplo), en pro de conservar un sistema que le favorece a "su gente".

¿Alguien dijo Golda Meier?... ¿Martha Hildebrand?

2. Que el ser mujer no garantiza la ausencia de corrupción. A veces se espera que las mujeres en cargos públicos seamos "madres" y, como tales, redentoras comprensivas y benevolentes con toda la maraña de problemas y enredos personales que debemos enfrentar.

Pues no. No podemos esperar que cada mujer pública extrapole a su trabajo el rol de madre (sea madre biológica o no). Las exigencias a esta personas tendrán que ser fuertes y ellas deberían, constantemente y como todos, demostrar su valía para el trabajo, en un ambiente que no ofrezca desventajas a su condición sexual. Es un asunto de justicia que, lo acepto, en el establecimiento de contratos paritarios no se ha tenido en cuenta.

3. Un ejemplo claro de "cómo es que el mundo público está diseñado pensando en hombres" es la necesidad que tienen muchas mujeres de postergar la maternidad en pro de su desarrollo profesional. ¿Por qué una mujer debe hacerlo y su marido no? ¿O podría alguien negarlo? ¿Quién deja de trabajar o trabaja tiempo partido para cuidar a los hijos, cuando empiezan a nacer? Pocas veces el hombre, aunque, cierto es, hay parejas que han empezado a negociar de una manera más democrática.

Un hombre tiene la opción de trabajar 11 horas al día para ganar un ascenso, sin pensar mucho en que en casa le esperan 3 hijos. La madre de esos niños seguramente no podrá darse ese lujo (salvo que la abuela se haga cargo, pero tampoco resulta tan conveniente esa lejanía "niños-padres").

Entonces, ¿qué?... Buena pregunta. ¿Será que las guarderías son caras o las cunitas portátiles se ven muy mal en un anexo a las oficinas de las madres ejecutivas?

4. Muchas mujeres de mi generación nos conformamos con el hecho de poder ir a la universidad sin que nuestros padres nos los discutan. Sólo debemos procurar no olvidar luchas pasadas por conseguir este derecho: si alguien nos los obsequió, fueron mujeres aguerridas y hombres razonables, hace pocos años.

Además, los derechos de las mujeres acaban de ganar “categoría” de “derechos humanos”… ¿Cómo se entiende eso?

5. La discriminación se da en todos los sectores sociales, de diferentes maneras. Desde la falta de respeto por la elección personal de cada ser humano, hasta los agravios evidentes y violentos que sufren muchas de mis congéneres. Es un tema vasto, que hay que observar desde cierta generalidad, para entender lo grave que puede llegar a ser, sin descuidar el día a día y los ejemplos positivos y negativos a nuestro alrededor, para no acabar absortos en teorías y pensamientos lejanos.

Veo que escribiré otro post al respecto.

¡Abrazos y mis mejores deseos!

peregrino dijo...

Angela:

Me parece que tienes varios saltos lógicos en tu argumentación, aún cuando estoy de acuerdo contigo en que la libertad o igualdad es la posibilidad de, es la capacidad del acceso hacia algo.

Como dices por ahí, lo que las empresas buscan es talento y rentabilidad por el mismo, hace bastante tiempo que no importa si son faldas o pantalones los talentosos, lo que quieren los angurrientos es ganar dinero y punto; pero, hay pues un problema relacionado por la rentabilidad individual, si una mujer puede estar fuera de la oficina (en el Perú) por 4 meses es obvio que esa rentabilidad disminuye.

En el Perú como en en cualquier lugar existe lo políticamente correcto, sino me crees anda a una municipalidad por ejemplo, inicia un trámite y cuando te peloteen grita a voz en cuello - Acá no saben hacer sus trabajo CHOLOS DE MIERDA - y no lo gritas por que no es correcto cierto?, entonces hay un tema hipocritón cuando uno quiere defender una idea y es tildado de machista, de racista o lo que sea por no estar de acuerdo con el mainstream.

Cada vez es mayor la presión por buscar un número igualitario de mujeres en las organizaciones, tanto es así que en el Congreso se propuso un número mínimo de mujeres por lista o no?, entonces ya no hablamos de capacidad individual ni de derecho al acceso igualitario, hablamos de cupos o no?.

Esa práctica es extensiva a las empresas y me recuerda a lo que los gringos (que son los reyes de lo políticamente correcto / hipócritas) llaman Affirmative Action, quieres que te lo demuestre, camina por una universidad gringa, mas fácil aún entra a una empresa de comida rápida gringa y fíjate en la composición racial y de géneros ahí.

Por otro lado, te recuerdo que históricamente y quizás hasta el oscurantismo las sociedades eran matriarcales, eso no lo digo yo, hay estudios al respecto.

Otra cosa, me sorprende tu propia intolerancia a las prácticas culturales diferentes a las tuyas, según tu interpretación esa castración vaginal es un horror, claro desde el punto de vista en que tu tienes la verdad en las manos, sin el mínimo respeto por las razones y vivencias culturales de una sociedad que se mueve con reglas que tu/nosotros no llegamos a entender. Bajo esa premisa no puedes/podemos pedir que se nos entienda en nuestras propias posiciones.

No malentiendas lo que digo, creo en una igualdad en el acceso y oportunidades, eso es libertad y democracia; pero para aquellos que se las ganen; no creo en la igualdad por la igualdad así sin pensar y a rajatabla, y te digo por que, por que yo no soy igual a nadie y tu tampoco.

Nos leemos.

Angela dijo...

Estimado amigo:

Gracias por tu comentario. Yo no pienso darle más vueltas al tema de la rentabilidad de las empresas, simplemente porque siempre se ha de llegar al “punto muerto” de la productividad ante la necesidad de inversión en coste social. A partir de aquí, todo dependerá del mercado, del sistema. Es cuando empiezan los esfuerzos personales, totalmente válidos, por vivir con la mayor comodidad y la mayor coherencia posible. Esa ya es cosa de cada quién.

Indudablemente la libertad de pensamiento existe, viene innata a cada ser humano. Sin embargo, los afectos, la idea del bien y el mal, las riquezas y la pobreza, la religión, son conceptos que aprendemos y observamos a lo largo de nuestras vidas, empezando con el tipo de educación que escogieron nuestros padres y madres.

Conforme a lo que aprendemos, decidimos. Y si podemos decidir, pero estamos limitados por la falta de educación, por una atención desastrosa en salud pública y ausencia de recursos económicos y/o oportunidades, entonces… ¿Somos realmente libres?

En cualquier lugar del mundo existe lo políticamente correcto, así como los eufemismos y el lenguaje “culto”. Es muy propio de los seres humanos tener siempre a mano un código de palabras que reduzcan al máximo las posibilidades de ocasionar un conflicto, con temas que suelen causar controversia, tipo género, cultura, raza, la misma política, entre otros.

Espero que hayas podido notar que respondí así a un lector y amigo, que se refería directamente a la situación feminista española, la cual conozco y, lo admito, llega a ser sofocante para los hombres en muchos aspectos y a veces, inmersa en radicalismos, tiende a una nueva desigualdad. Ernesto pretendió extrapolar estas realidades y yo le contesté que no era posible con esa intensidad, puesto que aquí aún no hay una “norma social” que haga caer una bomba de insultos a cualquier buen hombre que tenga a bien hacer un chiste picante, machista, etcétera. Esto, en casos estúpidos. Yo me he topado con policías, en la sierra, que no movían un dedo para ayudar a una chica que era perseguida por su novio, a gritos, por la calle, porque “se trataba de un pleito de enamorados y en eso no es correcto intervenir”.

Luego, no sé tú, pero yo, como buena chola, no suelo cholear a la gente que me resulta ineficiente o tonta en la atención pública. En todo caso, me he quejado de la incompetencia personal. Y perdóname, pero “no cholear a la mala” no es ser políticamente correcto, sino, sencillamente, educado y “ubicado”, que es distinto. Luchar contra esta tendencia que tenemos los seres humanos de insultar utilizando razas, nacionalidades o condiciones físicas nos terminará haciendo bien, aunque parezca una tontería. A ver si así nos vamos “descolonizando” como debe ser, ya que tanto se alardea de “el pasado milenario”.

Respecto al tema de los contratos paritarios, se ha hablado de eso a lo largo de los comentarios y creo que quien más ha mostrado su desacuerdo he sido yo. Una cosa es reducir al máximo los casos en los que se contrata sólo a hombres para trabajos tradicionalmente de varones, si una mujer resulta competente en ellos, y otra bien diferente (aunque bastante arraigada) es llegar a ofrecer plazas a mujeres, sólo por, nuevamente, “corrección”, porque así se exige. Ya he comentado que el ser mujer no es garantía de eficiencia, ni siquiera de calor humano. Si una chica no está bien preparada para un puesto, pues habrá otras u otros.

Lo de los estadounidenses con sus contratos interraciales, sí, todo un tema. No sólo consiguen que nadie se tome en serio a “los de fuera”, porque se les asume como parte de una campaña política institucional, sino que a fin de cuentas los niveles de rendimiento y capacitación se hacen tan mediocres, en detrimento de la misma organización y el personal. Aquí habría que hacer un mejor análisis, la verdad.

Respecto al recordatorio histórico de los matriarcados, te diré: a muchas no nos interesa instaurar un matriarcado, sino más bien, a partir del funcionamiento de este tipo de sociedades, pasadas y presentes, lograr hacer entender a las personas nuestras capacidades humanas y derechos de igualdad.

Respecto a mi intolerancia a prácticas culturales diferentes a las mías… Primero, definamos tolerancia, como la aceptación de la diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa. Es la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarme en la vida, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de la persona.

He aquí la clave: “los derechos fundamentales de la persona”.

Por un lado, no soy intolerante, en tanto que no voy a coger a balazos al chamán, madre o médico que vea ejecutar una ablación, ni saldré a la calle gritando: “¡Muera el Islam!”. En todo caso, si tengo oportunidad, intentaré que la niña sea atendida en un hospital, debidamente anestesiada, sin pasar por el trauma que significa llevar a cabo la extracción de su clítoris con herramientas tradicionales y espinas de pescado (por cierto, muchas mueren desangradas y otras, por infección).

Aunque Paul McCartney me cae bien, aquello de “vive y deja morir” no va conmigo. No puedo tolerar ningún tipo de sufrimiento ni abuso, mucho menos a mi lado. Puedo tratar de comprender, puedo contenerme, pero no tengo por qué manifestarme a favor si me lo preguntan, muchos menos en un espacio donde, ya se sabe, expreso mi opinión.

Ahora bien, si estudias un poco más las culturas y derivaciones de la religión musulmana, verás que estas prácticas no siempre se dieron, sino que poco a poco se han ido estableciendo, sobre todo en los espacios fundamentalistas, como métodos de opresión y control: la mujer, criatura malvada y pecaminosa, que hace daño al hombre y la sociedad.

Así de simple. Y perdóname, pero ni siquiera a la religión a la que intentó adherirme mi abuela le tolero afirmaciones parecidas.

Una cosa es no aparecer por ahí creyéndonos los dueños de la verdad e imponiendo una nueva práctica, que nos parece más saludable que alguna tradicional. Pero, ¿conducir a un cambio que reporte menos abuso y discriminación, por qué no?

Y mira, hay cosas tan “tontas” que en nuestras queridas zonas rurales hacen tanto daño a las mujeres: el padre de familia tiene derecho a la comida más completa. Le siguen los hijos varones. ¿Resultados? Quienes más sufren de desnutrición son las niñas.

Ahora no me vengan con afanes descolonizadores, pues si queremos remontarnos a nuestras raíces incaicas, no encontraremos tal desprecio sistemático por razas diferentes, como nos lo metió la colonización. Sin embargo, seguramente nos daremos de nariz con regiones pobladas por mitimaes y aldeas devastadas, en pro de la expansión territorial. Y es que en todos lados se cuecen habas, pero creo, y esta es mi personalísima opinión, que ya ha pasado demasiada agua bajo el puente como para que pretendamos remontarnos al pasado, sin tener en cuenta el presente.

Bueno, eso. Tú sabes cuán diferentes somos y, hasta cierto punto, conoces algunas de mis conductas personales, y dramas, y luchas, por tanto, imaginé en todo momento tus mejores intenciones, pero no puedo dejar de señalar que no me tomo estos temas a la ligera. Cada quién es diferente y muchas veces hemos tenido que ganarnos el respeto de los demás a esas diferencias, ¿o no?

A fin de cuentas, se trata de eso: una igualdad de derechos, pese a las diferencias.

Un abrazo.

LOBO INQUISIDOR dijo...

Wow.. pase solo para ver si tenias un nuevo post y veo que casi todos los comentarios podrian ser posts individuales.. cada uno mereciendo mas posts. A fin de cuentas, estoy de acuerdo con casi todos los puntos de vistas... tenemos una misma vision: respeto, libertad y oportunidades para todos, sin discriminaciones (genero, edad, orientacion sexual, religion, tamano, peso...)! No creo que seas intolerante.. y no creo que ninguno en este post lo sea, seria injusto decirlo sin conocer a fondo quienes somos, que vivencias hemos tenido, que pensamos.. que aspiramos. Un abrazo fraterno a todos.. y que cada ser humano pueda vivir a plenitud lo que el/ella aspira!

Galileus dijo...

Tal como lo esperaba sí que se puso caliente el feeding con este post. Como para enfriar la cosa, confesaré que en algún momento de la lectura del post y sus comentarios, recordé esa frasesita pseudocómica que dice: “Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender”. Y la verdad es que sí, nuestra sociedad es machista… y lamentablemente así hemos sido criados y educados, primero en casa y luego en el colegio, y así han sido nuestros primeros golpes con la sociedad, en el barrio, la parroquia, el grupo de amigos, etc. (y OJO con el “lamentablemente”, eh!)

Hace un par de meses, regresando con mi hija de 8 años, de la Misa, caminando hacia la casa, me preguntó:
- Papá, ¿por qué Dios es hombre?
- Bueno, hija… Mmmm… No se tiene muy claro si Dios es hombre o no. Nosotros lo representamos como hombre, pero Dios es un ser… bueno, que nadie conoce… y Mmmmm…
- ¿Y por qué no lo dibujan como mujer? – me replicó.
- Mmmm… hija, te falta terminar tu tarea de Matemáticas, verdad?... Mejor vamos rápido a casa, si?

Y ¿qué querían que le dijera?... que vivimos en una sociedad machista?... Que a lo largo de la historia de la civilización, la mujer ha estado siempre en un segundo plano, y a costa del hombre?... ¿Que desde hace solo 53 años las mujeres tienen el derecho de VOTAR en el Perú? De hecho se lo tendré que explicar algún día. Pero en ese momento, me quedé pensando en las limitaciones/restricciones/idiosincrasia/trabas culturales y sociales que aun obstaculizan el desarrollo de las mujeres en nuestro país. La marea está cambiando, definitivamente, a pasos de tortuga, pero creo firmemente en que estamos en el camino del progreso.

Hace poco leí una frase de Alexis Carrel (pensador francés de la primera mitad del siglo pasado): “El papel de las mujeres en el progreso de la civilización es mucho mayor que el del hombre, por lo que debería desarrollar sus aptitudes de acuerdo con su naturaleza, sin imitar a los hombres.” Talvez por ahí esté la clave del asunto.

peregrino dijo...

Angela, muchas gracias por la respuesta tan larga y profunda; comparto muchas cosas contigo pero mas aún las respeto.

Esta conversación da para mas pero no lo haré por escrito por que ya se ha puesto suficiente.

Me quedo con lo siguiente, la libertad está en la posibilidad de una homogeneidad en el acceso a los derechos, seas quien seas y vengas de donde vengas.

Nos leemos.