sábado, agosto 16, 2008

Un@ de nosotr@s

Hoy Lucía (la sonámbula Lucía) decidió caminar y caminar, hasta encontrar La Casa Amarilla. Entró. Buscaba algo, una señal, un indicio. Lo halló, pero con trámites burocráticos de por medio. Tendrá que volver el lunes a las 7 de la mañana, para inscribirse como paciente nueva.

En el camino al lugar correcto, ya dentro de la Casa, preguntó direcciones a un hombre de traje. Éste la animó a seguirle y ya andando, preguntó: ¿Para quién busca atención, señorita? Para mí, respondió. El hombre, sorprendido y sonriendo: ¿Usted? ¿Usted está mal? Lucía pensó: Vaya manera de calificar a la gente… “estar mal”. Sin mucha ciencia, contestó: Sí, creo que es estrés. Él, quizás pensando mucho menos, dijo: ¡Pero una chica tan guapa! Mire, la vida es como el viento, cambia de intensidad, va y viene, así hay que tomársela, nomás.

Lucía suspiró. Luego, tragando soberbia, dijo: Así lo he intentado todo este tiempo, señor. Ahora sólo siento que necesito ayuda.

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De regreso, donde Kari la bella, encontró a los tres niños que tomaron el lugar por asalto en la mañana, antes de salir rumbo al trabajo. Vio a su amiga en el límite de la paciencia, conservando siempre la calma y disimulando su noble altruismo. Le pidió llevarlos al parque de enfrente, donde brincaron como monos, corrieron como caballos y jugaron como niños durante una hora. Lucía se cansó de sólo mirarlos y sonrió. La más pequeñita se aferró a ella de la mano y no la soltó hasta mucho después, cuando mamá vino a buscarla.

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Han viajado desde Catacaos. Son 6 hermanos, muy pobres. Una de las niñas sufre de una enfermedad extraña, que le hace desangrarse. Otra, la más chiquita, fue atropellada por una motocicleta y ha quedado con las caderas luxadas (igual que tú de pequeña, Lucía). La madre sonríe, resignada. Ya su pariente de El Rímac ha enviado por ellos. Mañana será un día de médicos y veredictos, de decisiones y diagnósticos, de caminar un poco más hacia la libertad.

La vida es como el viento, Lucía. Tal vez, a veces, no sea bueno oponer resistencia, sino, simplemente, dejarse llevar.

1 comentario:

LOBO INQUISIDOR dijo...

Historias, la vida, y esta sigue.. solo hay que hacer lo que se pueda.. por ti y tambien por ellos.. Pero primero por ti, sino solo terminas en la Casa Amarilla!