sábado, mayo 27, 2006

Ideas viejas...

...de cuando el amor me daba miedo, sin saber por qué (ahora ya lo sé, así que puedo empezar a considerarme adulta, jejeje)…
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Esperó un poco. Hacía más frío aquella noche, y le parecía más oscura que nunca. Estupideces, supersticiones, dolor vacuo. Ya no siente el daño de aquella vez que alguien la vio sola, la vio libre, y se hizo de ella a voluntad, satisfizo sus placeres, la engañó de amores simples y llanos, y la despreció, cuando ella más lo amaba.

Eso fue hace tanto, y a veces siente pinceladas en su pecho, cargado de infecciones y tabaco. Sabe que no debe maltratarlo de tal modo, pero es sicario, nadie, un fantasma, el demonio, un condenado al infierno, una vergüenza social. ¿Qué más da si muere de cáncer o a balazos?

Al principio creyó que sería difícil matar, pero descubrió que el dolor de traiciones pasadas, de injusticias, el odio contra Dios, odio inútil, podía servirle de arma mortal, de temple, de escudo, de protección a ese corazón que nunca terminó de aceptar lo que hacía, pero que debió quedarse callado ante la laxitud de conciencia que provoca el hábito.

Y ayer mataron a su compañero. Ayer los emboscaron, seguramente fue aquél, el mejor cliente, el maldito, el perro falso de doble discurso, de triple cara. Ese que la contrata, que le paga a tiempo y de sobra, que la toca y la reclama para sí, pese al asco, al odio, a su rechazo a cualquier placer. Ese va a morir, como tantos otros, aunque le cueste la vida (¿qué vale la vida en esa noche oscura, más fría que nunca?).

¿En qué momento decidió matarlo? Ayer, en la emboscada. ¿Por qué decidió matarlo? No lo sabe… o no lo acepta. Tal vez porque su compañero cayó, protegiendo sus espaldas. Tal vez porque desmembraron su cuerpo, para usarlo de carnada. ¿Y por qué le importa ese perro tonto? ¿Por qué cae en la trampa, si sabe que lo es? ¿Por qué acude a la muerte?

Porque ya no hay nada… Su corazón palpita, pero no le quedan lágrimas. Su corazón arde en calor y tristeza, pero hace mucho que ella pensó olvidar lo que era amar. No sabe qué extraño instinto la mueve, sólo siente rabia: rabia de haber perdido a su único amante sincero, a su compañero eterno, al hombre leal que le ayudaba a matar, que compartía sus ganancias, la carne podrida, la peste de la noche y la muerte, la cama limpia en aquel lugar escondido, que nadie conoce.

Aquél que nunca la habría dejado, porque estaba tan perdido como ella, aquél que compartía su abismo, aquél que la abrazaba para protegerla del frío y que destruyó y restituyó sus escudos, sostenidos por el odio y la mala voluntad, aquél… está muerto, desmembrado, convertido en anzuelos macabros.

Ese cliente que tantas veces le ha hecho matar sin preguntar, ese que confiaba la destrucción de sus temores más profundos a aquella maldita mujer sin conciencia, ese mismo es el asesino. ¿Por qué? ¿Para qué? No importa, no va a averiguarlo, ni nada. Sólo lo matará, igual que ha hecho él con su amigo… Amigo… compañero… sabe que esta vez actúa para vengar a otro ser, no a sí misma. ¿Miedo?

Espera… Y ese bastardo se acerca, rodeado de muchos, protegido, incapaz de caminar solo, muere de terror. Se acabó.

Ella sabe que atacar de frente es suicida. Ataca. Ella sabe que sólo tiene un chance de pegar al corazón. Ataca. Ella sabe que ellos la acribillarán. Ataca. Ella dispara antes, ella es más rápida. Ella consigue destrozarle el pecho, él ha muerto antes de llegar al suelo. Ellos dan rienda suelta a sus armas. Ella cae…

Ya no siente el frío de la noche, ni la oscuridad. Ya no late su corazón. Ya no se aturde negando su debilidad, su amor, su venganza. Simplemente, aún bella y totalmente muerta, sonríe.
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2 comentarios:

Iohannes Dei dijo...

interesante

www.lanaveargos.blogspot.com

D for disaster dijo...

so you did it

cuando se mata para morir
cuando uno se deja morir
es como si muriesen todos
(como si matases a todos)
porque tus ojos muertos
sólo verán la muerte
incluso en las cosas bellas
incluso en los mejores amigos

afortunadamente
de esta muerte sí se regresa
pero sin las escamas en los ojos
y como el niño de la película
verás gente muerta
que no sabe que lo está