miércoles, mayo 25, 2005

Nunca "él" (no para mí)

No podía irme sin verte, hablar contigo. Apenas había notado lo importante que resulta, algunas veces, tenerte cerca y contarte alguna de mis embolias sentimentales. Sé de sobra que nunca me aconsejarás bien (salvo aquello de "que todo te llegue altamente", que resulta útil algunas veces), sin embargo, te escucho, pues es bonito oírte decir cuánto me quieren otros hombres, por ser tan especial, por ser esa persona a la que siempre buscaron, aunque se atemoricen luego, aunque no quieran perderme, aunque mi mirada los haga, algunas veces, retroceder. Es bonito, aunque no sea verdad, pues no son sentimientos de "otros", sino los tuyos, lo sé.
Es una estupidez siquiera pensar en la posibilidad. Me gustaría tener un libro lleno de historias de amores victoriosos, y no estos imposibles en los que me encanta meterme (aunque no siempre es a propósito). Mira tú, mezclarnos entre locos, apartados del resto, como si de veras el diablo nos hubiese juntado.
Hoy he tenido un día extraño, lleno de sueños raros y de besos imaginarios. Hoy tenía tantos, tantos deseos de besarte. ¿Para qué? No sé, ni siquiera sé qué me hubiese gustado sentir. Sólo sé que eres un amigo de esos que nunca se repiten, casi incondicional, aún con todo.
Y mira que traté de seducirte (por supuesto, te diste cuenta), pero recordé lo bien que me cae tu esposa y lo lindo que es tu hijo mayor (al más pequeño no lo tuve presente, lo siento). Bendita moral-cobardía, bendito paso atrás, muy a tiempo, sin dar lugar a necesidad de explicaciones.
Dices que la gente como nosotros siempre se mete en líos, que es parte de nuestra naturaleza, que tal y cual. También dices que, a lo mejor, podríamos encontrarnos en otra vida. Sí, tal vez sea una buena idea. Es extraña esta amistad, pero no puedo dudar que lo sea (gracias por cuidarme).
A ver si evito meterme en más problemas. ¿Cómo se me verá con 5 kilos menos y el cabello cortísimo? Todo un muchachito. Hombres, a retroceder. Gracias.
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Hoy conocí a una bruja. Me dijo que le gustó mi mirada, que era una mirada amable, que vuelva a buscarla. Adiviné que era una mujer especial, todos los demás la creyeron lesbiana. Hoy una bruja se enamoró de mi mirada.

3 comentarios:

Ave Fenix dijo...

Y yo que me queria suicidar por haber querido (solo en mis pensamientos) robarle un beso a la enamorada de un buen amigo mio...

... Dicho sea de paso, ella me esta dando un saaaaaajiro enorme...

Un abrazo...

Patito feo dijo...

Quien no ha sentido las ganas de besar labios prohibidos, sobre todo cuando son carnosos y bien formados y cuando dibujan una sonrisa cautivadora, quien no!!!

Sin Tinta dijo...

Presiento que he encontrado la justificación a algunas cosas que me han pasado