lunes, noviembre 12, 2007

Inverno


Reconocí a quien quise hace cuatro años, cuando aún era pura, capaz de no temer. Recuerdo que rompió (me rompió) porque estaba lejos, era difícil, era ingenuo pensar, era imposible conseguir, era tonto imaginar.

Almorzamos juntos ayer, entre buenos amigos y familiares emocionados. Nada es imposible. ¿Todo es posible, aún fuera de tiempo?

No es un hombre de mundo, interesante, culto, filántropo, mayor. Es el chiquillo que quise amar cuando fui chiquilla. Le amé. No sé si le amo. Sigue siendo ese chiquillo que evitó herirme y consiguió mostrarme una existencia hermosa, que no volví a sentir, pese a insistir. Sigue siendo ese niño. Mi niño.

Pensé: es un buen amigo, será inofensivo. Pensó lo mismo. Nos equivocamos. Sin embargo, es bueno saber que no sólo mi suelo se ha movido, también el suyo. Es bueno saber.

Madrid estaba soleado. El Bilbao hace frío. El frío es hermoso cuando el corazón va lleno de sueños y los pies no resbalan al caminar. Buenos zapatos. Bello.

1 comentario:

Galileus dijo...

Qué bien que ya estés instalada y según veo, ya incluso con nuevos brillos en los ojos...

Cuéntanoslo todo!!

Galileus.