martes, octubre 23, 2007

Estupidez Media (se pronuncia "midia") - Parte I


Vengo quejándome hace mucho del modo en que ha degenerado la publicidad. Ya el hecho de crear una necesidad, a fin de posicionar un producto, me resulta maquiavélicamente inmoral, pero cuando el mensaje ralla en el completo desarraigo de afectos y principios importantes para cualquier ser humano, el asunto supera toda mi alicaída tolerancia ante el televisor (casi nunca veo tele y cuando lo hago, me convierto en un ser absolutamente criticón, renegón y pesado).

De todos modos, algo muy importante a observar en la publicidad es la creatividad. La creatividad es el elemento sublime que convierte a esas herramientas de venta en obras de arte, en segundos que merecen ser compilados, vistos, discutidos. En mi caso particular, casi nunca recuerdo el producto. Eso no quiere decir que el anuncio sea malo, pues yo no soy precisamente un “target” atractivo para casi ningún vendedor (salvo que ande en alguna de mis etapas pseudos bulímicas o con el síndrome premenstrual). Pero eso, que poco recuerdo al anunciante, salvo me llame mucho la atención, por bueno, malo o indignante.

Mi ventaja es que poseo muy mala memoria (todo exceso trae consecuencias). Entonces, la última publicidad que vi por televisión, antes de las dos desgracias comentadas en este post, fue una que pasaban por Navidad, el año pasado. En una academia, un limeñísimo profesor enseñaba a un grupo de tristes personas cómo poner una cara grata y emocionada ante un pésimo regalo de Navidad.

No voy a discutir aquí sobre el doble discurso de toda la vida, que se intensifica de modo nauseabundo durante estas fiestas. Sin embargo, apelaré a una universal decencia ante los dones y presentes. Ya lo dice un refrán forjado en pagano: “A caballo regalado, no se le mira el diente”. ¿Por qué no miramos los dientes del caballo regalado? Para no saber su edad, detalle importante al determinar la utilidad de estos equinos. Es decir, la calidad de un obsequio no se juzga, mucho menos en público, porque se trata de algo que nos han entregado voluntariamente, implicando un previo desprendimiento. Puede costar mucho o poco, pero ahí está, tiene su valor.

¿Quieres ser un profesional?

Efe es una cadena de tiendas de electrodomésticos que existe desde que me acuerdo. Precios módicos, crédito para personas con ingresos mínimos, sin trámites ni condiciones (mentira, siempre piden un aval), entre otras ventajas.

Está ofreciendo, desde hace un par de meses, computadoras personales de 1500 soles, a plazos. Genial, muchos padres de familia podrán ahora dotar a sus retoñitos de la herramienta de moda, para hacer las tareas escolares y tener “acceso al mundo”, a través de Internet (luego uno se pregunta por qué los adolescentes no pueden ir de viaje sin buscar desesperadamente algún cyber café, apenas hacen una parada).

Bueno pues, que tenga computadora quien pueda pagarla, es como la gente “se desarrolla” en este mundo nuestro, democráticamente liberal.

Sin embargo, ¿quién dice que para ser grandes, inteligentes y/o profesionales, necesitamos un aparato de estos en casa, con conexión a Internet? Pues la publicidad de turno de tiendas Efe, ni más, ni menos.

El discurso iba algo así:

Un grupo de niños están en el colegio, pensando en qué quieren ser cuando seas grande. Uno dice doctor (¿licenciado en medicina con doctorado? ¿Licenciado en derecho, con doctorado? ¿Licenciado en comunicación, con doctorado?), otro, arquitecto, y el protagonista de los 30 segundos de gloria, anuncia con decisión: ¡Yo seré ingeniero!

Entonces, una voz en off excesivamente emocionada, le da al niño la solución milagrosa para que su sueño se haga realidad: ¡Para conseguirlo, necesitas una computadora!

A partir de aquí, empieza el anuncio puramente técnico (modelos, costos, formas de pago) y, por supuesto, la repetición del mensaje de marras: “Necesitas una computadora para poder ser profesional”.

La verdad es que sentí asco. Pensé: acabo de comprar mi primera computadora, una laptop, a plazos (y no en tiendas Efe). ¿Por qué? Porque soy trabajadora independiente la mayor parte de mi tiempo, porque viajo continuamente, porque soy escritora reprimida y fotógrafa aficionada y ya vi la necesidad de ordenar mi vida artística en un soporte de fácil acceso, yo, a mis 27 y sin saber qué será de mí los próximos 15 meses.

Pero, ¿acaso necesité de una computadora en casa, durante la secundaria? Por entonces, ya algunos profesores nos encargaban trabajos digitados, y para eso estaban los centros de cómputo, donde podías mandar a hacer una monografía sin mucho problema.

En la universidad, lo mismo. Igual alguno tenía una computadora en la pensión y nos las arreglábamos para las impresiones y demás pormenores. Además, las cabinas de Internet empezaban a popularizarse, así que acceso a este medio masivo, teníamos.

Entonces… ¿En qué momento mis compañeros de promoción y demás contemporáneos necesitaron de una computadora para ser ahora profesionales? Ni qué decir de nuestros padres y hermanos mayores, quienes apenas soñaban con conseguir un acceso tan indiscriminado a cualquier tipo de información, sino que leían enciclopedias y libros, como dios manda.

La existencia de una determinada tecnología condiciona mucho la vida, es verdad. Yo tengo un blog colgado en la Web, no me quejo de ello. Resulta que escribir aquí se me hace vital, aunque no publique tan seguido.

Tener una computadora en casa facilita mucho la vida, es verdad, pero la vida no va a ser igual de fácil para todos y quienes la tienen más difícil, no van a morir de frustración, ni se quedarán en algún tipo de absurda mediocridad, como sugiere el ¿creativo? de la publicidad de tiendas Efe.

Las herramientas son eso: herramientas, sirven para ayudarnos a conseguir algo. Un automóvil no atropella a las personas, sino su conductor, por los motivos que sea. Una computadora, en sí misma, no ayudará a nadie a ser profesional. Cada quien puede llegar a ser lo que le plazca, si tiene una guía firme y positiva durante su niñez, si se presentan ante él las oportunidades adecuadas, si buenos maestros, si información (sea en libros impresos, sea en alguna computadora del Plan Huascarán), si fuerza de voluntad, si se le da la gana y tal.

Mejorar el nivel educativo de un país no es cuestión de infraestructura, ni de herramientas. Es cuestión de sistema, de formación, de personas, de presupuesto, de compromiso, de equidad, de justicia.

Es cuestión de empresas responsables, que tengan cuidado al dar mensajes públicos, porque puede desconcertar, confundir, engañar, generar expectativas falsas, necesidades totalmente innecesarias, complejos y más desigualdad.

Espero que todos los niños que deban ver esta publicidad, tengan una persona al lado, que sepa explicarles por qué eso que dicen en la tele es una estupidez, por más que sea la tele. Y que los responsables de imagen de tiendas Efe empiecen a contratar publicistas con criterio, respeto por su trabajo y compromiso social.

Aunque para esto tardará, ya que el segundo spot de la misma empresa me resultó un baldazo de agua fría aún más intolerable, no sólo porque el mensaje era errado, sino por el modo morboso en que se regodeaba en su equivocación.

Eso, en una segunda oportunidad de protestar un poco.

7 comentarios:

Raulín Raulón... dijo...

Suelo ver más comerciales que televisión con el higado en la mano y en la otra mi rojo corazón.

Y es que en realidad, la culpa no es sólo peruana, lamentablemente también rescibimos mensaje de una transnacional cuyo público objetivo no es precisamente nuestro bagaje humano; por otro lado, parece que el "creativo" nacional no quisiera o no pudiera dejar de copiar formulas, pensando en que el mismo impactó se sentirá en la Patagonia, en las Bretañas o en el Perú.

Aún así, no me explico en que momento el humor negro se volvió una herramienta imprescindible para la comunicación, hasta convertirlo en un elemento más trillado que canción de Cyndi Lauper, al punto de dirigilo hacia cualquier mortal que pueda prender un televisor.

En fin, que lástima que algunos buenos comerciales sólo pueda verlos una o dos veces, mira que extraño la época de los jingles.

Ernesto dijo...

Efe..... era algo que me sorprendia las veces que iba a provincias hasta mediados de los 90s. Veia varias tiendas de esa cadena, su publicidad en la tele local ("Tiendas Efe tiene de todo .... efe total"), siendo lo divertido que esa cadena no tenia tiendas en Lima. Creo que luego lo intentaron pero no creo que con mucho exito.

Coincido con lo que dices, aun cuando en estos tiempos la necesidad de computadora e internet se hace cada vez evidente, no perdamos de vista que somos nosotros quienes hacemos uso de la tecnologia para mejorar nuestros procesos de trabajo, investigacion o de negocios, pero que estas herramientas de por si no nos hacen mejores profesionales.

Otro si digo sobre los centros de computacion que estan como locos captando jovenes, pero de eso habla usualmente con mas detalle el "Dr. Software" (lo tengo en mis enlaces de Consultor Internet ;) ).

Galileus dijo...

La computadora me facilitó la vida en mi época de estudios superiores, eso no lo puedo negar. Y justamente la carrera que llevé fue de la Computación e Informática.

Pero conozco a muchos amigos y compañeros que no contaban con esta herramienta y que hoy son incluso mejores profesionales que yo.

Como afirmas, lo que hay que formar es lo de adentro.

Saludos galileanos!

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