miércoles, enero 21, 2015

Toxic tour en Sucumbíos: Caso Texaco

Dos años después, y aprovechando la visita de una familia amiga del compañero, nos animamos a hacer el famoso Toxic Tour en Sucumbíos. Este recorrido, organizado por el Frente de Defensa de la Amazonía, consiste en visitar diferentes zonas afectadas por derrames de petróleo ocurridos cuando la compañía Texaco (posteriormente comprada por Chevron) operaba en Ecuador (entre 1972 y 1992). El tour no tiene costo directo. A cambio, los organizadores solicitan difusión y/o donaciones a través de su página oficial en Facebook: https://www.facebook.com/ChevronToxicoOficial?fref=ts

Pese a que estuve muy animada e interesada en la información, al tratarse de una especie de "paseo familiar" no pude concentrar toda mi atención a los relatos de los guías (Pablo Fajardo, abogado del Caso Texaco-Chevron, y Donald Moncayo, representante de los afectados), ni siquiera acompañarles en el mismo vehículo (donde iba una reportera francesa). El papel de mamá ofrece limitaciones importantes a la función de reportera. Constantemente debí hacerme llamados de alerta: "No te metas ahí, no toques, no te entusiasmes", para no incomodar a quienes sí andaban en faceta profesional (con credenciales) o, por lo menos, llevaban los brazos libres y podían permitirse tomar apuntes. Zancadillas que estoy acostumbrada a ponerme.

A todo este agobio debo sumar una muy instintiva resistencia a exponer demasiado a la nena. El olor de petróleo no es atractivo, ni sano. Como aprendizaje: la próxima vez no sucumbiré a la presión de movernos en grupo, contrataré una niñera y le dejaré en casa. Mientras tanto, agradezco al buen padre de la criatura el esfuerzo en sostenerla y entretenerla mientras yo intentaba reconciliarme con su reflex. Entre una cosa y otra, hice esta primera publicación de la experiencia, intentando reírme un poco de la frustración que significa no poder hacer lo que amas por consideración a un amor aún mayor:


Agradezco también a mi querida amiga Paquita por destacar como única comentarista de la anécdota. No tengo intención de convertir mi perfil de Facebook en un espacio público, así que el petit comité que siempre se forma en torno a mis publicaciones me viene perfectamente bien. 

A continuación, fotos:



Empezamos el tour a las 9 de la mañana (una hora después de lo previsto, por estas "divagaciones horarias" tan habituales en la localidad). Don Víctor, poblador de la zona afectada, vino a nuestro encuentro para denunciar los males que sus vecinos padecen por vivir cerca de las piscinas de petróleo rellenadas por Texaco. También para vendernos café y tamales, por si no habíamos tenido tiempo de desayunar.  



Al excavar, a sólo 1 metro de profundidad encontramos petróleo. Moncayo explica que la Texaco rellenó esta piscina con tierra poco fértil, hace 20 años, para disimular el derrame. Actualmente, el petróleo sale a la superficie con facilidad, pero también contamina los pozos de agua subterránea que abastecen a las familias rurales de Sucumbíos.   


El ganado pasta tranquilamente junto a una piscina de petróleo. La leche y carne de estos animales son usadas para consumo humano.    


El aceite y el agua no se mezclan. Al agregar un poco de agua limpia a la tierra extraída de esta piscina, el petróleo sube a la superficie con facilidad. 


Rocío, compañera de nuestro día a día en Lago Agrio, abogada y defensora de Derechos Humanos, hace la prueba de rigor. No hay lugar a dudas: petróleo. 


Periodista, visitantes y guías frente al primer pozo que Texaco cavó en Sucumbíos. "Aquí empezó el mal de muchos y la riqueza de pocos", dice Moncayo. Cuenta, además, que esta zona estuvo habitada por indígenas siona hasta la llegada de la empresa petrolera. Ellos nunca recibieron compensación alguna por haber perdido el acceso a su territorio. El bosque primario ha desparecido por completo.


Pozo "Lago Agrio". Aquí se generó el "apodo" con el que todos conocemos a la ciudad de Nueva Loja, capital distrital. 


Esta mujer vive en una parroquia de la localidad. Padece, desde hace 30 años, de un mal en la piel que le ocasiona úlceras y picazón. Según cuenta, cuando era niña solía bañarse en un riachuelo cercano a su casa. No sabía nada de la contaminación. Actualmente, no tiene trabajo y buena parte del presupuesto familiar (aportado por su esposo) se va en medicinas. Ha llevado diferentes tratamientos, ninguno efectivo. Tiene 5 hijos. "No me dan trabajo porque la gente me tiene asco, dicen que estoy sarnosa", lamenta. 

Según Donald Moncayo, hay 14 casos sólo en esta parroquia, pero el Ministerio de Salud no proporciona datos al respecto.

Quien desee mayor información sobre éste y otros casos de afecciones, o esté en condiciones de brindar algún apoyo, puede contactar directamente con el Frente de Defensa de la Amazonía: 


La esposa del hombre que vive en esta casa murió debido a una infección respiratoria, luego de caer a una piscina de petróleo intentando rescatar una vaca. El viudo mantiene la cabaña llena de flores, pues se siente solo y confía en que así conseguirá una nueva compañera. 


Pablo Fajardo, abogado del Caso Chevron-Texaco. Fuimos afortunados al contar con su presencia en el tour.  


Una hermosa y extraña flor crece en la tierra contaminada. 


Peligro: petróleo en la superficie. 


 Manos sucias.


Donald Moncayo, guía principal del Toxic Tour, en una de las piscinas más desastrosas del recorrido: el petróleo está en la superficie de la tierra. Las constantes lluvias lo arrastran hasta un riachuelo que abastece de agua a las familias de los alrededores. 

Más información:
http://lamanosucia.com/ecuador-y-la-mano-sucia-de-chevron/
https://rsechile.wordpress.com/texaco-en-ecuador-el-peor-desastre-petrolero-del-mundo/

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