martes, junio 15, 2010

Treinta tacos...

Hoy cumplo 30 años y no me puedo quejar. Cada vez me parezco más a quien quiero ser y me duelen menos los errores. Espero no llegar a ser quien quiero ser cuando no pueda disfrutarlo, aunque he de reconocer que tengo grabados casi todos los pasos dados, incluso los que quisiera poder olvidar. Pero así somos algunas, no olvidamos para poder agradecer de corazón lo bueno. Tampoco olvidamos lo malo, y eso no lo vamos a agradecer (se acabó el servilismo, señoras y señores).

Esto lo escribí pensando en Erika:

¿Te has dado cuenta qué bonitas son las canciones en honor a mujeres muertas? Alfonsina Storni juega con las caracolas marinas, una banda de chirihues ofrece un concierto a Violeta Parra y Chabuca Granda canta para los incas en el cielo. Aún no hay himno a Yma Sumac, pero no ha de tardar, no ha de tardar. ¿Tú crees que a nosotras nos lleguen a dedicar siquiera un verso?

No sé, ¡qué preguntas haces, Lucía! En todo caso, aún no tengo ganas de que me hagan una canción póstuma, carajo. ¡Bah, pero la querrás!, me dice provocando. Y yo: ¿Quieres dejar de hablar de muerte? ¡Qué ganas tienes de darle vueltas a temas macabros! Me mira desde su rincón en el justo centro del parque Echevarría, las piernas recogidas, los brazos cruzados, el rostro levantándose de entre las rodillas. Sonríe con una sonrisa vacía que unas veces refresca y otras, crispa los nervios, y me dice en tono neutro: No te confundas, P, no estoy hablando de muerte, sino de inmortalidad.

Llueve. Típico. Debemos recoger los restos de nuestro picnic nocturno y empezar a bajar la cuesta de Bayona, rumbo a la plaza Unamuno. No volveré a verla en mucho tiempo, me voy por algunos meses al otro lado del mar.

Esta es la canción que dedico a todas las mujeres inmortales que amo:

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Y... utilizo este medio para felicitarte... no hace falta que diga quien soy porque tu ya lo sabes (escribo sin acentos) Y... tampoco hace falta que diga lo orgullosa que estoy ni a ti ni a la Betina, Agnes, Violeta, Virginia... que llevamos dentro. te quiero mucho y eso es lo importante. Aqui o alla estas siempre presente y ciertamente en lo que me concierne tienes en mi tu propio espacio de inmortalidad. un beso muy grande mi angelita.

Anónimo dijo...

Mi querida Angela, hace tiempo no se de tì; espero te vaya de maravillas.
Te cuento que estoy en Abancay por ahora; ya me quedan pocos dìas.
Te envìo un beso y un abrazote fuerte fuerte, con el cariño de siempre...que tengas un Feliz Cumpleaños te deseo desde lo màs profundo de mi corazòn...tu sabes que por acà te queremos mucho, mucho. Espero verte pronto!.

Vìctor Hugo Estrada

Enzo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Enzo dijo...

¿Qué puedo regalarle en esta ocasión?

Sólo lo que un perfecto desconocido puede ofrecerle: alimentar las ganas de interesarse más por usted.

Enhorabuena y...

¡Feliz Cumpleaños Señorita!

Angela dijo...

Tú también tienes en mí tu propio espacio de inmortalidad, mi querida Erika. Para mí, eres, siempre serás inmortal. Te quiero. Cuídanos mucho, por favor.