sábado, junio 26, 2010

El feo...

No concibo admisible haber vivido todos estos años sin aprenderme de memoria esta cinta, con cada uno de sus sublimes detalles audiovisuales. Mucho peor y más imperdonable para una pseudo amante del cine: no haber admitido que “El bueno, el malo y el feo” era una película de culto, por prejuicios relativos al género y los derechos de los pueblos originarios.

¡Qué carajo! He aquí una muestra culpable y flagrante del daño que puede hacer la ideología a la capacidad de apreciación artística. Porque el arte, señoras y señores, es instintivo, por el sólo hecho contradictorio de nacer precisamente del alma humana, eso tan básico y elevado que nos hace, algunas desafortunadas veces, pensarnos superiores al resto de la creación/evolución.

En todo caso, voy a comentar que he quedado anonadada y extasiada con ese personaje entrañable e injustamente defenestado apodado “Tuco”, el feo, the ugly, il brutto. Un soberbio Eli Wallach dando vida a un chicano embrionario que representa lo más despreciable de una sociedad decadente: la pobreza que se vuelve agresión, la necesidad transformada en violencia, la traición como único medio de supervivencia.

Clint Eastwood es un anti héroe con mucha clase que repite el personaje de las dos películas anteriores (la Trilogía del dólar) y Lee Van Cleef es un villano que sabe comportarse según las exigencias y habilidades de su oponente. Evidentemente, maltrata, abusa y desprecia a Tuco, porque Tuco vale demasiado poco, si no nada, en un pacto entre caballeros. Tuco no es un señor, ni puede llegar a ser considerado respetable por sus oponentes. Sin embargo, el director le otorga sabiduría práctica indiscutible (If you have to shoot, just shoot, don't talk!) y le concede formar parte de una de las secuencias más hermosas de la película, en la que busca desesperadamente esa tumba que ha sido el hilo conductor de toda la historia, con un potente y dramático Ennio Morricone en un crescendo que culmina con el hallazgo y el éxtasis... El éxtasis del oro.



Entiendo perfectamente por qué Metallica usa este tema como Opening de todos sus conciertos. Larga vida al arte. Larga vida a Eli Wallach. Y a Clint Eastwood, aún hermoso, también.

2 comentarios:

Ernesto dijo...

Bueno, creo que la excepcion ha sido la semana pasada pues Ecstasy no ha sido opening, pero claro... ¡hablamos del concierto de los Big 4!!!

De todas maneras no puedo dejar de imaginarme esa canción seguida de The Call of Ktulu.... cosas mias

Y si, probablemente hay muchos prejuicios en contra del spaguetti western que inhiben a la gente el apreciar algunas joyas que se dejaron caer por entonces...

Ernesto dijo...

Fe de ratones: si lo pasaron, con video inclusive...

8GB de espacio muy bien ocupados.