martes, enero 31, 2006

Disimulado Machismo

Sé que cada quién es libre de pensar como quiera, pero luego de trabajar el tema de igualdad de género por 2 años en mi trabajo y haberme convertido, potencialmente, en una “de esas mujeres que tienen muchas cualidades intelectuales, pero que nunca tendrán marido” desde los 15, creo que tengo suficiente autoridad moral para clasificar de machismo los siguientes casos:

Nota: nada de lo aquí escrito fue expresado por un potencial “golpeador”.

Mi buen "Y", refiriéndose a los personajes de “Sex and the city”:
“A mí me parece que la más femenina de todas es Charlotte, porque tiene bien claro qué es lo que una mujer quiere de la vida –una familia- y lucha por ello. Samatha, sin embargo, parece un hombre cuando habla de sus agarres y de los tipos que se tira, porque así sólo habla un hombre”.
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Diálogo:
  • ¿Así que viajas a verlo? ¡Pobrecita!
  • ¿Pobrecita por qué?
  • Porque es él quien tiene que matarse viniendo, no yendo tú.
  • Él lo va a hacer cuando tenga dinero y trabajo, antes no… ¿De dónde sacaría para el pasaje?
  • No sé, ¡que les pida a sus padres! Pero no debe permitir que vayas tú, así no funcionan las parejas. ¡Él es el hombre!

Ex coordinador de campo en mi trabajo (ahora yo soy su jefa):

  • Tú no vas a ir sola al caserío (a 4 horas del punto de partida) porque eres mujer y te puede pasar algo. Mejor que te lleve Eddy.
  • Pero él está destinado a otras cosas, no le voy a hacer perder tiempo…
  • No, no puedes ir sola. Si te quieres morir, hazlo cuando no estés bajo mi responsabilidad.

Un amigo a su novia (estuvieron peleados varios meses, porque él le puso los cuernos. Ahora están tratando de “regresar”):

"Amor, si tú hubieras tenido algo con alguien mientras estuvimos peleados, yo no habría podido volver contigo, porque ya no serías la misma chica que conocí."

Otro enamorado a su enamorada (vale destacar que días antes, en una conversación entre varios amigos, él había dicho delante de ella que había besado cuatro vaginas):

"¿Tenías que decirme que te sabes su diámetro? ¡Es demasiada información para mí! Ahora, cada vez que me acuerde, voy a saber que se la tocaste y te acuerdas del diámetro, ¿por qué tenías que decirme esto?"

La jefa, hablando a favor de sus contratadas:

Ellas, siendo mujeres, recorren toda la microcuenca a pie y solas, exponiéndose a muchos peligros. Tenemos que contratar también a chicos, para que las acompañen y les presten más seguridad, porque así como van, se arriesgan a muchas cosas.

JC, ingeniero:

!No, ni cagando una mujer va a poder manejar esa moto! En estos terrenos una mujer no la hace. ¡Es para hombres!

Una profesora de mi Universidad:

"Eso de que las mujeres jueguen fútbol es una tontería. ¿Desde cuándo el fútbol es un deporte para mujeres? ¡La genialidad y elegancia del fútbol se debe a que son hombres quienes lo practican!"

Uno de los codirectores de mi trabajo:

"Sí, sí, esas niñas son inteligentes y tienen mucho conocimiento de vida. Pero es conocimiento de mujeres, así que no les sirve. Me explico: tienen lógica y madurez para llevar un hogar, pero no saben de cálculos matemáticos o de razonamiento verbal. Allí es donde pierden."

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¿Conclusión?

¡Macho macho maaaaaan! ¡I've got to be a macho man! ¡Macho macho maaaaaaaan! ¡I've got to be a macho!

miércoles, enero 25, 2006

Centralismo

Lima, el “centro del universo”, el único lugar donde los campesinos sencillos pueden obtener un trabajito “decente” (mentira) y los egresados de buenas universidades de provincia encontrarán el “éxito”.

Lima, la ciudad que concentra todos los bienes y males de la globalización, todos los mejores puestos, todas las más grandes oportunidades.

Lima, a donde debes ir si has sido un buen alumno en la Universidad. ¿Por qué gastar energías en el “pueblo chico” donde siempre has vivido, si en Lima encontrarás la verdadera felicidad? ¿Por qué optar por tus amigos de siempre, la tranquilidad que amodorra y el único Bembos, si acá lo tienes todo?

Lima nunca estuvo en mis planes. Al acabar la carrera, sentí que había adoptado el rótulo de “MEDIOCRE”, porque, a diferencia de mis compañeros de promoción, nunca quise ir a Lima, ni a probar suerte, ni a nada, porque en mi “pueblo chico” tenía que haber una buena oportunidad para mí.

Debo reconocer que el síndrome del “post graduado” me duró más de un año. Por entonces, mis únicos trabajos eran independientes, corregir textos para una editorial DE LIMA, pues por algún motivo confiaban en mi trabajo, aunque sea vía e-mail, con un par de viajes al año; grabar eventos sociales en Sullana, tomar algunas fotos, dirigir algunos cursos en un par de colegios de ese lugar chiquitito donde decidí quedarme hasta ser una mujer con más estabilidad.

Y entre viajes a la serranía, quién sabe para qué y qué diablos hace esa muchacha, que nunca sale temprano, llega tardísimo y no usa uniforme, decían mis tíos de Piura... entre nada qué hacer más que viajar, y prestar una computadora 4 horas al día, escribí un libro sencillo y engrosé el CV lo suficiente para conseguir, tiempo después, el buen trabajo que tengo ahora.

Pero claro, es una experiencia en un millón. Todos los demás tendrán que irse a Lima. Es más, hasta yo debo considerar la opción, porque cómo es posible, Angela, que una mujer joven como tú, con toda tu experiencia laboral, no estés pensando en irte para allá, a conseguir un mejor futuro, con otro tipo de gente, sentenció una apreciada amiga.

Y bueno, ¿yo? Tengo un contrato hasta marzo de este año, pero dicen que se acaba en julio. Para entonces, un CV más gordo, una buena liquidación y, tal vez, chance de seguir… Tal vez, chance de buscar en otro lado trabajo o becas para capacitación. Mi objetivo: aprender más sobre formulación de proyectos de desarrollo. Creo firmemente que Dios me ha puesto en esto para ayudar.

Por supuesto, también he de pensar en mi formación y futuro profesional. Por lo menos ya tengo el fastidioso título y un curso de Comunicación Internacional, a cargo de luminarias de Lima (porque lo hice allá, viajando todos los fines de semana). ¿Entonces qué? ¿Lima?

Sólo si es un sueldo mejor, pero no sé… Uno nunca sabe, sin embargo, es una incertidumbre que no me da miedo. No me da la gana estar inconforme con mi vida hasta encontrar un trabajo en Lima.

Pero sí me da miedo que él haya optado por Lima, por “el centro del universo”, por “el lugar donde serás feliz”, dicen sus "superiores". Me asusta que busque su camino tan lejos de mí, sin embargo, es hombre, el trabajo es lo primero. Entiendo. Rezo diariamente para que encuentre el camino que busca, para que aprenda más día a día, para que, pese a querer quedarse en Piura (dijo), pueda verse hallado en lo suyo, y ser feliz, y tener todas las oportunidades que no encontró (ni encontrará, han vaticinado muchos) en este pueblo chico, donde sólo tiene raíces y gente que daría todo por su sonrisa… pero hasta eso se puede reemplazar.

Así es la vida. Seguiré cerca, hasta donde pueda. Amor mío, que Dios te bendiga. Que te vaya muy bien.
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Feliz 23 de enero, “Desde mis ojos”… Espero que este año sea mejor que el anterior, aunque las cosas no hayan empezado con buen pie. Asumamos los retos, pues.

viernes, enero 20, 2006

Acerca de un nuevo final

Cuando empezó todo, yo sabía que te amaba, y ya antes, un par de veces, me había planteado la posibilidad. Te conocía tanto, y te quería tanto también, aunque fue todo gradual, cada quien con su propia vida y sus vendas en los ojos.

Mirarte mirarme, besarte, mi pecho vacío lleno de alegría, pues aunque el panorama no fuera alentador, hasta ese momento, tu llegada (tu decisión de llegar) fue un motivo de gozo grande, que con dulzura fue animándome a olvidar viejas heridas. Fue una bendición de Dios.

Más adelante, con más tiempo, ya mirándonos, ya teniéndonos, empezaron a surgir problemas, cosas de todo el mundo, cosas de las relaciones, líos usuales que cada pareja debe aprender a resolver. Nosotros los resolvimos decidiendo que tú tenías razón, y yo sufría alguna patología. Pero me sentí satisfecha, pues quería seguir a tu lado y hacerte feliz.

Además, la cantidad de cosas buenas que guardas en tu corazón: la dulzura con la que me tratas (cuando no estás fastidiando), cuánto me cuidas, tu paciencia, tu cariño incondicional, tu admiración hacia mi trabajo, tus ojos al contemplarme, tu grata compañía, tu autenticidad, tu sinceridad, tu lealtad, tu inteligencia, tu dedicación, tus pequeños sacrificios para estar conmigo, tu capacidad de hacerme reír… Cualquier nueva rayita en el corazón, se vio inmediatamente compensada (pero no sanada).

Hemos vivido 7 meses, mi más larga relación hasta el momento, la más corta para ti. Y te vas.

La decisión ha sido tuya, pues debes “encontrar tu camino”. Sabes cuándo partes, pero no hay fecha de retorno. Tu familia te apoya en esto, y los comprendo, pues Lima es el bien de todos los que llevan con garbo capacidades como las tuyas. Aquí, conmigo, sólo “mediocridad”.

Me asusta… Has elegido, pero no sabes a lo que vas. Sólo tienes claro que tu familia te ayudará. Yo nunca fui tomada en cuenta, sólo soy “la enamorada”, una chica cualquiera que va y viene, que puede ser reemplazada, que no importa.

Sé que te vas a hacer mejor persona. Sé también que te quedarás allá, pues puedes hacerlo. Sería una estupidez si regresaras. ¿Qué te puede ofrecer Piura? Un poco de tranquilidad, un trabajo promedio, frustración. Y claro, en Piura estoy yo. Con Piura, he sido desechada, y no es bueno pretender que no ha sido así.

A estas alturas, te amo. Pero de eso no se muere nadie. Más bien estoy muriendo de decepción e incertidumbre. Has elegido no buscar más en Piura, sino buscar en otro sitio, nada seguro aún, nada de horarios. No sabes cuánto tiempo te quedarás, ni qué harás. Sólo sabes que estarás con parte de tu familia, que a ellos les va bien, que conocen gente. A lo mejor coges esas prácticas de dos meses, a lo mejor consigues algo de 6 meses, o quizás un año.

Yo… no confío en que optes por mí en decisiones futuras. Tampoco confío en que Lima quiera dejarte ir. Lo que sí sé, y espero de todo corazón que así sea, es lo bien que te irá, lo mucho que aprenderás, lo competente que te volverás y lo pronto que me olvidarás.

Amor mío, te he pedido terminar la relación, pero no quieres. Te he dicho mil cosas feas, pero sabes que es por miedo, y sigues abrazándome. Yo procuro ver el lado bueno de todo este asunto, pero no lo consigo. Algo dentro de mí se ha roto y ahora, simplemente, no tengo fuerza.

Quiero disfrutar de estos tres días que aún nos quedan. Procuraré no pensar en cosas malas, y darte toda la ternura de la que es capaz mi corazón. Que te lleves de mí una sonrisa, y quizás la última mirada enamorada que te regalen mis ojos.

Después de eso, nos escribiremos, y a veces nos llamaremos. Piensas venir a verme todos los meses, esperaré a que te decepciones tú solo, no existe esa posibilidad (salvo que sea con tu dinero, pues ¿crees que quienes te están llevando lejos, te faciliten los medios para mantener lazos aquí?).

Pero es justo que sepas que al subirte al bus, recubriré mi corazón con una mejor armadura que la que usaba antes de llegar tú. Y empezaré a olvidar el “nosotros”, que para mí fue siempre tan vívido, y para ti nunca existió del todo.

Mi amado y dulce niño, que te vaya muy bien, que tus alas crezcan, que vueles a la altura que mereces. Gracias por todo tu cariño. Tal vez, en unos meses, y quizás amando a alguien más, pueda recordarte con una sonrisa.

Te quiero. Espero que no hayan más lágrimas para ti. Te dejo uno de nuestros últimos besos.

Adiós.

jueves, enero 12, 2006

No libre

Tú no eres el primer hombre que la ha visto desnuda, ni el primer tacto, ni el primer gusto, porque ya antes han entrado éstos en su intimidad, cuidando no causar rupturas en las barreras emocionales, pues, pensaba ella, aquello la haría infeliz e incompleta.

No eres el primer ser alterno que ha sentido temblar entre sus manos, aunque tal vez seas al que le ha tomado más cariño. El apego surge con trato y costumbre. Tú has estado más tiempo cerca.

Además de sus sueños y fantasías infantiles, que aún rondan su cama algunas noches, has compartido con ella instantes mágicos de completa inconciencia. Siéntete con ello orgulloso y date por satisfecho.

Tú no eres el único con una historia, ella también la tiene. Sin embargo, ¿se ha empeñado en recordártelo y hacerte pagar pasados dolores? ¿Te ha juzgado por errores que tú no cometiste? ¿Ha condicionado tu querer a tu gusto y tu tacto?

Ella no tenía manchas cuando la encontraste. Sufría de miedo y cicatrices, pero un amor anterior la había limpiado de amarguras. A él le dejó gozar su desnudez, recorrerla con sus manos purificadoras, devolverle la vida y la fe en tu especie. Él no condicionó esa entrega, tal vez porque no tuvo tiempo de apropiarse de ella. Afortunadamente, la dejó volar antes de dañarle las alas.

Ahora, ella es tuya, porque quiere. Pero la estás forzando a mantener su historia en paralelo a ambos… ¿Por qué haces eso? ¿Es por ser tu especie esquizoide? ¿Es porque tú deseas también el paralelo, andar por un camino alternativo?

Ella sabe que sólo debe mantener la sonrisa, pues con eso te hace feliz. Sabe también que está a prueba (los errores que la asemejen a tu pasado la convertirán en desecho), que ya no estás contento como antes, pues ella ha “sacado las garras”, que es como llamas a su reacción ante el dolor… Ella sabe también que no debe esperar nada.

Aún desea ser tuya, no ha decidido no quererte. No sabe (ya no sabe nada, es lo mejor en este mundo raro donde se empeña en vivir).