jueves, septiembre 16, 2010

Para derrocar a Allende

Ayer tuve clase en un seminario de Comunicación para el Desarrollo. Mejor dicho, di la clase, por propia iniciativa y con apoyo de la profesora a cargo, una muy buena colega de Piura.

El tema: contextualizar el concepto de DESARROLLO y su evolución a lo largo de la historia del S.XX. Cosa fácil, pues la mayor parte de los sucesos ocurridos devienen de la posguerra y la división Este – Occidente, Comunismo – Capitalismo. Imaginé (ilusa) que los chicos y chicas de quinto año de carrera tendrían mucho interés en conocer los orígenes del actual neoliberalismo y todas las políticas internacionales referentes al desarrollo de los pueblos. Me equivoqué.

Hace mucho que no doy una clase y, lo admito, no soy una buena “profesora” si no encuentro respuesta. Como la docencia no es mi especialidad, siempre recurro a la interacción para facilitar el proceso de aprendizaje, intento generar un diálogo del que ambas partes podamos extraer conocimiento y beneficio. Pero no he podido desarrollar una técnica adecuada para acaparar la atención del público desde cero, mucho menos si demuestra claramente que el asunto poco le interesa.

Dos apuntes básicos:
  1. Los chicos y chicas de quinto año de Comunicaciones no conocen a Francis Ford Coppola. O, por lo menos, no les suena aquello de “Apocalypse Now”. Una pena, esa intro con “The end”, la Cabalgata de la Valkirias y la perdición del coronel Kurtz no tienen pierde. ¿Puede una generación -universitaria- entera vivir sin conocer la expresión: “Me encanta el aroma del napalm por la mañana”? Miedo me dan...
  2. A la pregunta: ¿Qué saben de la Revolución Cubana?, un alma sencilla respondió: “¿Fue para derrocar a Allende?”. Es decir, los datos les suenan, sí señor, claro que les suenan, dispersos. Creo que ya habían nacido cuando lo de Pinochet y el juez Garzón, pero no sé yo en qué estaban pensando sus padres, que no les explicaron. Es lo que tiene la generación del chat...
Gracias al Cielo, en todo grupo hay un contrincante interesante que genera debate y hace que el agobio merezca la pena. En este caso, dos, un chico muy puesto en historia universal y una niña bastante enterada de temas actuales. Dieron caña en el repaso de datos y los objetivos de desarrollo del milenio, respectivamente. Mi colega y yo incluso nos permitimos hablar sobre género, derechos sexuales y reproductivos y patentes. Y la pregunta retórica ¿quién creen que quedó como referente político y económico absoluto luego de que cayera la Unión Soviética?, recibió una contundente y esperanzadora respuesta: Superman.

Esperanzadora porque hay capacidad de interpretar símbolos y entender el sarcasmo.

Sí, pues, nos quedó Superman.

Dejo aquí una canción potente y un vídeo tan clásico como actual (aún hay demasiados hombres, demasiada gente causando demasiados problemas). A la salud de quienes tienen ganas de saber más:

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