jueves, noviembre 24, 2016

A propósito de Maléfica y la niñez (SPOILER)

Hace varios años, una compañera del colegio, resentida porque su novio (ahora esposo y padre de sus hijos) había tenido una hija en otra relación, se refirió a aquella bebé recién nacida como “engendro del demonio”. Desde entonces, no he querido volver a verla. Sólo espero, en verdad, que haya tenido la oportunidad de superar ese odio. 



ADVERTENCIA: ESTO ES SPOILER.

Vi Maléfica con ganas, pues me habían dado grandes referencias y me gusta Angelina Jolie.

Pese al final predecible, sobre todo en la línea que ha tomado Disney desde La Princesa y el Sapo, me quedé siempre con un sinsabor que intentaré explicar:

Es indiscutible que Stefan fue cruel e inescrupuloso. Se valió de la confianza y el amor de Maléfica para traicionarla y conseguir el poder y la riqueza que ansió desde que era un niño. Listo, hasta aquí tenemos al perfecto villano odiable.

Sin embargo, Maléfica, despechada, cae en una oscura espiral de venganza, que llega hasta su expresión más baja: desquitarse con la hija de su ex amante.

En esto no hay medias tintas: quienes cometen actos contra la seguridad y la integridad de los niños, con el fin de dañar a sus padres, están clasificados como criminales de la peor calaña, en cualquier parte del mundo. La gente sana no busca revancha en los niños. No se maldice a un niño. No.

Bien sabido es que los seres humanos estamos compuestos de claroscuros. Yo misma, muchas veces, me regocijo bajo la protección de las sombras y soy capaz de generar pensamientos plenamente retorcidos. Todos podemos ser malos.

Maléfica, en la historia, se envilece al punto de destruirse sí misma. Sin embargo, ella se ve redimida por el amor de la pequeña Aurora, esa niña condenada a morir (o su eufemismo, "dormir eternamente") a los 16 años, tras un accidente con una aguja envenenada.

Maléfica tiene tiempo de arrepentirse y, en buena parte, asumir la crianza de Aurora. Esto le salva el alma.

Hasta aquí, muy bonito.

Todos estamos deslumbrados por la sanación de Maléfica y el cambio que experimenta a lo largo de los años. Pero, ¿nos hemos preguntado qué fue de la madre de Aurora? La película pretende mostrarla como una joven “interesada” que se casa con el rey, tiene una hija con él y, luego, desaparece. Se le menciona en algún momento: Stefan, totalmente cegado por el odio y la sed de venganza contra Maléfica, es informado de que la reina está muriendo. Le da igual, sigue en lo suyo.  

Es de suponer, entonces, que la reina muere sola, además de haber sido privada, durante años, de la posibilidad de cuidar y amar a su hija. La maldición de Maléfica no sólo afectó a su agresor, sino también arrancó a una niña inocente de los brazos de su madre y condenó a ambas a la desgracia.

Yo no encuentro justo que Maléfica haya podido volver a ser feliz gracias al cariño de una niña, arrebatado a otra mujer.

Yo no encuentro justo que el rey haya sido tan plano, como personaje, al punto de no ser capaz de conmoverse por la pérdida de su esposa o el regreso de su hija.

Comprendo que esto puede suceder, que las personas somos capaces de hundirnos en la peor maldad y no mirar más allá de nuestras narices. Acepto que el lenguaje cinematográfico tiene necesidad de muchas licencias para no recargar una historia. Pero si necesito material para empoderar a mi hija sobre mujeres fuertes, no escogería a Maléfica como una película edificante.

Para terminar: es posible que Maléfica, arrepentida, haya merecido nuestro perdón, pero su dignidad se levanta sobre demasiados muertos y eso, a mi parecer, debería haberse visto reflejado en algún momento. Merecía, por lo menos, un intento de restauración.  

lunes, noviembre 21, 2016

Divorcio, echando cuentas, rápido y mal.

Origen de la foto: http://www.notariosenred.com/2015/06/de-matrimonios-y-divorcios-ante-notario-la-ley-de-jurisdiccion-voluntaria/

El matrimonio, desde el punto de vista civil, es una empresa. Esta empresa, por supuesto, mueve dinero. Pero no todo el trabajo que se lleva a cabo allí dentro es compensado en moneda.  

Una amiga muy querida está ahora en proceso de divorcio. Uno de los principales motivos, además de la violencia psicológica que ha padecido durante años, es el control por poder económico.

Los bienes materiales adquiridos en sociedad matrimonial pertenecen a la pareja, y no solamente por haberse casado bajo la modalidad de “propiedades mancomunadas”, sino porque, durante el tiempo que han vivido juntos, se han dado dinámicas económicas, en efectivo o ahorro, que es importante tener en cuenta.

Por ejemplo, digamos que el futuro ex marido recibe un salario de 10.000,00 soles mensuales, y aporta un promedio de 7.000,00 soles mensuales al hogar (70% de su salario, el resto lo ahorra y/o entrega a su familia materna y/o utiliza en diversos usos personales) en concepto de:
  • Pago de hipoteca de casa: 2.000,00 soles.
  • Servicios y mantenimiento: 1.000,00 soles.
  • Escolarización de los hijos: 2.000,00 soles.
  • Transporte escolar: 500,00 soles.
  • Alimentación: 1.500,00 soles.
Por su parte, la futura ex esposa, recibe un salario significativamente inferior, pese a tener el mismo nivel universitario y de posgrados. Esto sucede, en parte, porque abandonó un trabajo en nómina hace algunos años, para hacerse cargo de tareas reproductivas (cuidado de hijos y esposo, administración doméstica). Ahora mismo, por contrato a terceros, gana alrededor de 4.000,00 soles al mes*, que invierte en concepto de:
  • Pago de asistencia doméstica: 800,00 soles (porque asume que tener la casa limpia sigue siendo su responsabilidad y como ella no puede, debe pagar a quien lo haga).
  • Alimentación (gastos diarios acumulados): 1200,00 soles.
  • Requerimientos escolares extra: 1.000,00 soles.
  • Ropa y accesorios de los hijos: 1.000,00 soles.
A este aporte, hay que sumar otros servicios que ella brinda al hogar y que no suelen verse, mucho menos contabilizarse:
  • Monitoreo de avance escolar de los niños, asistencia a reuniones, tareas, preparación para exámenes, otros: una institutriz cualificada podría cobrar, como mínimo, 1.600,00 soles al mes.
  • Pago de cuentas y mantenimiento doméstico: el salario mensual de un tramitador podría llegar a 1.200,00 soles mensuales.
  • Cocina, repostería, limpieza: el sueldo mínimo vital para este tipo de trabajo, en Perú, al mes, está por los 850,00 soles.
  • Cuidado de la salud familiar: una enfermera cobra alrededor de 800,00 soles por este tipo de servicio, a media jornada.
Esto es lo que, se supone, deberíamos hacer todas las madres del mundo, “por amor”

No voy a hablar aquí de patriarcado ni de la pésima distribución del trabajo que nos pone a las mujeres en situación más difícil a la hora de hacer una carrera, buscar un ascenso o pedir un aumento de sueldo. Sí me gustaría que observen una realidad insoslayable:

El trabajo reproductivo que esta mujer ha hecho durante todos sus años de matrimonio, ha significado un aporte de 4.450,00 soles mensuales en servicios domésticos de calidad. 4.450,00 soles mensuales que él no ha tenido que invertir en personas externas. 4.450,00 soles mensuales que, además, él no tenía, porque superaba lo que le quedaba libre del sueldo. 

Mejor dicho, en este matrimonio que, para bien o para mal, se acaba, la esposa ha dado, cada mes, 8.350,00 soles**, una parte en moneda y la otra, en trabajo reproductivo. Esto ha repercutido, por supuesto, en el bienestar de toda la familia y, lo más importante: ha permitido que el hombre proveedor pueda adquirir una casa y destinar el 30% de su salario a usos personales.

Ella, sin embargo, no sólo no tiene un centavo en su cuenta bancaria, sino que, además, “ha perdido puntos profesionales” debido a los años que decidió dejar de trabajar, lo que hace más difícil su re-inserción en un sistema laboral estable.

Elección de vida o no, deberíamos tener en cuenta esta desafortunada desventaja a la hora de “hablar en plata”, antes de menospreciar el trabajo de las mujeres-madres al interior de la casa, antes de llamarnos “mantenidas”, antes de tildarnos de abusivas cuando ponemos en manos de un juez nuestra demanda de divorcio y repartición de bienes.

Querido hombre: si tu pareja o ex pareja no es negligente con los hijos, ni con el hogar (tú tampoco, claro), entonces esfuérzate un poquito por ver lo que ella está ganando y perdiendo en esta ecuación, pon la parte que te corresponde o paga la pensión de alimentos, sin quejarte tanto.

Mujer, madre de hombre: esa “bruja” es la mamá y cuidadora de tus nietos. Modera tus opiniones, deja de meter cizaña, que ya bastante pesado ha de ser un divorcio, como para obligar a la futura ex nuera a aguantar tus majaderías.

Mujer, madre de mujer: es innegable que conoces más que nadie a tu hija, pero, en este particular, haz el favor de tragarte el orgullo herido por la vergüenza social que significa una separación, intenta ser justa y apoya, en vez de estorbar.   

Hombre, padre de mujer: tu hija te necesita más que nunca. Puedes estar en desacuerdo con ella, pero te necesita. Recuerda una cosa: muy pocas personas se divorcian por capricho. Si crees que tu hija es una de ellas, tú y tu esposa deberían revisar el método de crianza aplicado. Duro, ¿eh? 

A todas las personas del entorno, casadas o no: si no somos capaces de tener empatía, entonces, al menos, respetemos. Y, por favor, evitemos usar el arma arrojadiza del sufrimiento de los hijos, pues seguramente es lo primero que ha pensado la pareja cuando entró en esta espiral. Si tanto nos importa el bienestar de los hijos, podríamos ofrecernos como voluntarios/as para hacer actividades con ellos, que ayuden a bajar el estrés y la presión sobre los adultos en conflicto. Eso, nada más. 

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* El monto de 4.000,00 es el salario aproximado de un trabajo que ha tenido durante el último año, bajo la modalidad de "servicios profesionales". Esto significa que su pago no está asociado a ningún servicio social. 

** Durante todo el tiempo que duró la sociedad matrimonial, la mujer pasó por temporadas en las que ganó aún más dinero, y otras en las que dejó el trabajo productivo para dedicarse a cuidados familiares (reproductivo). Por lo general, en las épocas en que sólo se cuenta con el salario de los esposos, si bien ellos deben asumir más gastos, las mujeres solemos tomar mayor carga doméstica, para incrementar el ahorro. En cualquier caso, es importante tener en cuenta que todas las mujeres dedicadas a labores reproductivas generamos posibilidad de ahorro financiero o inversión para la familia. De ningún modo se nos "mantiene gratis", como ordinariamente se suele asumir.