sábado, agosto 10, 2013

Mitología moderna y embarazo - Mito ya superado Nº1

Digamos que aún queda tiempo para cantar victoria, vamos por el séptimo mes (semana cronológica 34, semana 35 según ecografía). Sin embargo, esta mañana desperté pensando en la cantidad de “amorosas advertencias” (más bien amenazas) recibidas a lo largo de mi embarazo, desde el primer instante en que la noticia del embrión trascendió a la pareja.

He optado por categorizar los mitos en ya superados y por superar, e irlos publicando uno a uno. Así, por lo menos, me distraigo y olvido los achaques maternales del tercer trimestre.


Mito ya superado Nº1: los antibióticos.

No se debe tomar ningún tipo de medicamento durante el embarazo, mucho menos antibióticos, da igual si tienes alguna infección.

Estos mensajes fueron enviados desde el occidente europeo, donde, evidentemente, no hay exposición a enfermedades tropicales, el agua del grifo está perfectamente potabilizada y no contiene metales pesados (además de los parásitos habituales).

Resulta insoportable escuchar recitar todos los riesgos a los que estás exponiendo a tu bebé por tomar antibióticos bajo prescripción médica y habiendo averiguado en diferentes fuentes sus efectos durante el embarazo, para aliviar una molesta infección a las vías urinarias. Las recomendaciones de tipo: “basta con beber mucha agua” o “debes follar menos” llegaron en tropel, al punto que empecé a valorar la posibilidad de cerrar mi cuenta en Facebook y todos mis correos electrónicos.

Descubrí un nuevo tipo de desolación, mezclada con impotencia. Todos los dedos índices señaladores pertenecían a personas queridas.

Además, por entonces apenas llevaba 1 mes viviendo en Lago Agrio, toda lógica (experiencia de viajera) indicaba que me encontraba padeciendo una de mis infecciones de bienvenida habituales a cada proceso de adaptación (bronquitis, gastroenteritis y cistitis). ¿Coincidió con el embarazo? Bueno pues, a echarle ovarios. La posibilidad de “desembarazarme” hasta superar la etapa de las enfermedades no era opción.

Entonces, obedecí a una ginecóloga bien recomendada y corroboré sus consejos con los de mi cuñada, la doula de la familia: tomar antibióticos no es lo mejor, pero peor aún sería dejar cultivar más bacterias y que éstas lleguen a los riñones. Por amor a tu bebé, y a ti misma, cúrate ya. 

Afortunadamente, tardé algún tiempo en padecer otro problema de salud, una nueva cistitis hace un par de semanas. La vejiga tiene límites y el peso que la aplasta es cada vez mayor. Salvo eso y un par de gripes devastadoras, he podido llevar una vida bastante normal, con alimentación balanceada, controles bimestrales, viajes eventuales y un aceptable nivel de tranquilidad (si obviamos todo el mes de junio en la oficina).

Aprendizaje Nº1: antes de compartir cualquier noticia de preñez, es mejor conseguir un/a médico de confianza, una buena partera y, en lo posible, avisar a uno o dos amigos especialistas capaces de dar segundas opiniones con claridad y sin alarmar a la madre en potencia.

Aprendizaje Nº2: por más experiencia que se tenga, es necesario cuidar la forma de hablar y dar consejos a las mujeres encintas, sobre todo durante su primer trimestre, pues en esta etapa hay un alto riesgo de pérdida del embrión, las hormonas han empezado a alborotarse y el estado de ánimo de las mujeres no es el más óptimo para “tomarse con madurez y de la mejor forma” las intromisiones externas (máxime si éstas son invasivas). 

NOTA para listillos/as: en esta región no hay arándano. 

1 comentario:

Susana dijo...

querida, que bueno ver que sigues posteando en tu blog. me imagino que ahora estarás ocupada con tu pequeña flor :) un gusto leerte !!! besoss