jueves, septiembre 30, 2010

Reencuentro

Entre otros sucesos hermosos e intensos, esta corta visita a Perú me ha permitido reencontrar a un antiguo amigo. Amigo, pese a no habernos comunicado en años, pues me permitió, a los veinte, compartir una ilusión platónica maravillosa, sin daños personales, ni a terceros.

Es bonito haber coincidido, ya en el presente, entre malas noches laborales y sueños de justicia social.

jueves, septiembre 23, 2010

T


Me he quedado prendada a primera vista. Es hermoso. Tiene 16 y podría decirse que es un hombre, si no fuera por esa dulce tontería adolescente que aún salpica de inocencia su ya maltratada vida.

Al despedirnos, hace cuatro años, ambos sabíamos que sería difícil volver a vernos. Era un niño, me llegaba al pecho, por eso le pude abrazar y tomar el pelo tantas veces como se me antojó. Ahora tiene la estatura de un europeo flamenco estándar y mucha vitalidad, pese a haber sobrevivido a la desnutrición infantil. Curiosas derivaciones raciales peruanas.

No he podido dejar de pensar en él las últimas horas. Recuerdo haber seguido con especial atención cada una de sus acciones: los juegos con su sobrina pequeña, la carretilla presta a trasladar objetos pesados a cambio de una propina, los polos estampados con plantilla, de cuidadoso acabado. Mira al vacío cuando le pregunto por el futuro y sus propias posibilidades, va en cuarto de secundaria y quiere dejar el colegio, ponerse a trabajar.

Sus hermanas hicieron lo mismo, sobreviven como empleadas domésticas, con una tercera parte del sueldo mínimo vital. Después de todo, ya se les hace “un favor” al contratarlas.

Entiendo que esta situación deviene, en parte, de la desidia de sus padres. Sin embargo, cada caso merece ser considerado en contexto y es importante señalar que la desidia no es tal si se ha dado de manera inconsciente. Costumbres diferentes, desface. T, su madre y sus hermanas fueron criados como agricultores sin tierra, en la calle principal de un pueblo que se esfuerza por ser ciudad. Tienen a su alrededor restaurantes, empresas de transporte, negocios varios. La ley de oferta y demanda ha mellado la ancestral solidaridad campesina, no existe más la minga, sino el contrato por servicios y, por desgracia, también la servidumbre.

He notado cómo la gente que ocupa mejores casas y alardea de más civilizadas costumbres, miraba con sorpresa a esa extraña visitante que ha pasado unas cuantas tardes sentada en la acera frente a la casita sucia, sobre una jerga colorida. He sentido dolor ante el trato condescendiente que las personas “decentes” dedican a los pobres, aquella exclusión social disfrazada de pequeñas acciones misericordiosas, te doy trabajitos a cambio de la miseria que yo no aceptaría, te brindo consejos abstractos pero no pregunto por tus penas concretas, te saludo amablemente mas no permitiría que de ti se enamoren mis hijos o hijas.

T y sus hermanas no pueden viajar a Piura, salvo que algún pariente con mejor suerte les lleve de recogidos, para obligarlos a trabajar a cambio de cama y comida. T y sus hermanas no conseguirán ahorrar dinero y mejorar su calidad de vida si sólo ejercen labores no cualificadas. Ni siquiera podrán enamorarse de quien quieran, sino que, les guste o no, deberán conformarse con quien "les haga caso". Tengamos en cuenta que la mayor fue mamá soltera a los 15, de allí mi ahijada. Es poco probable que quien “les haga caso” traiga buenas intenciones. Hacer caso no es querer.

Para colmo, son físicamente bellos. Eso los hace más codiciables, empeora su vulnerabilidad.

He dicho a T que el apoyo externo no tendrá ningún valor si internamente, en el núcleo de la familia, no hay una ruptura dentro del círculo de pobreza en el que han estado viviendo. Los hombres mayores (abuelo, hermano y padre) han muerto ya. Un campesino sin tierra y establecido en un entorno semi-urbano se encuentra aún más expuesto a la discriminación. Es necesario aprender técnicas, conseguir algún tipo de especialización, gestionar el propio incremento de capacidades para poder, a mediano plazo, poseer recursos y escoger.

Hay algunas oportunidades a la vista, pero a veces las personas olvidan cómo aprovecharlas. Espero que no sea el caso...

jueves, septiembre 16, 2010

Para derrocar a Allende

Ayer tuve clase en un seminario de Comunicación para el Desarrollo. Mejor dicho, di la clase, por propia iniciativa y con apoyo de la profesora a cargo, una muy buena colega de Piura.

El tema: contextualizar el concepto de DESARROLLO y su evolución a lo largo de la historia del S.XX. Cosa fácil, pues la mayor parte de los sucesos ocurridos devienen de la posguerra y la división Este – Occidente, Comunismo – Capitalismo. Imaginé (ilusa) que los chicos y chicas de quinto año de carrera tendrían mucho interés en conocer los orígenes del actual neoliberalismo y todas las políticas internacionales referentes al desarrollo de los pueblos. Me equivoqué.

Hace mucho que no doy una clase y, lo admito, no soy una buena “profesora” si no encuentro respuesta. Como la docencia no es mi especialidad, siempre recurro a la interacción para facilitar el proceso de aprendizaje, intento generar un diálogo del que ambas partes podamos extraer conocimiento y beneficio. Pero no he podido desarrollar una técnica adecuada para acaparar la atención del público desde cero, mucho menos si demuestra claramente que el asunto poco le interesa.

Dos apuntes básicos:
  1. Los chicos y chicas de quinto año de Comunicaciones no conocen a Francis Ford Coppola. O, por lo menos, no les suena aquello de “Apocalypse Now”. Una pena, esa intro con “The end”, la Cabalgata de la Valkirias y la perdición del coronel Kurtz no tienen pierde. ¿Puede una generación -universitaria- entera vivir sin conocer la expresión: “Me encanta el aroma del napalm por la mañana”? Miedo me dan...
  2. A la pregunta: ¿Qué saben de la Revolución Cubana?, un alma sencilla respondió: “¿Fue para derrocar a Allende?”. Es decir, los datos les suenan, sí señor, claro que les suenan, dispersos. Creo que ya habían nacido cuando lo de Pinochet y el juez Garzón, pero no sé yo en qué estaban pensando sus padres, que no les explicaron. Es lo que tiene la generación del chat...
Gracias al Cielo, en todo grupo hay un contrincante interesante que genera debate y hace que el agobio merezca la pena. En este caso, dos, un chico muy puesto en historia universal y una niña bastante enterada de temas actuales. Dieron caña en el repaso de datos y los objetivos de desarrollo del milenio, respectivamente. Mi colega y yo incluso nos permitimos hablar sobre género, derechos sexuales y reproductivos y patentes. Y la pregunta retórica ¿quién creen que quedó como referente político y económico absoluto luego de que cayera la Unión Soviética?, recibió una contundente y esperanzadora respuesta: Superman.

Esperanzadora porque hay capacidad de interpretar símbolos y entender el sarcasmo.

Sí, pues, nos quedó Superman.

Dejo aquí una canción potente y un vídeo tan clásico como actual (aún hay demasiados hombres, demasiada gente causando demasiados problemas). A la salud de quienes tienen ganas de saber más: