lunes, marzo 15, 2010

Acerca de alguien a quien no quiero tener que olvidar

He seguido sembrando relaciones amorosas sin futuro y el estar escarmentada me ha servido, al menos, para no buscarme personajes maliciosos y aprovechados. Al contrario, el último chico con quien he estado saliendo hace más de un año, con altas y bajas, ha sido, por sobre todo, uno de los mejores amigos que he tenido jamás y mi más importante sostén en los momentos difíciles con los que mi ya querido Bilbao ha tenido a bien golpearme en repetidas ocasiones.

Por vez primera en toda mi vida, sin embargo, he sido capaz de alegar firmemente por un cambio radical, ante una situación que empezaba a hacerse monótona, no en acciones, sino en sentimientos. Una cosa es la dulce monotonía de una relación que, paso a paso, avanza hacia un emparejamiento evolucionado, y otra bien diferente es tener claro (por su parte) que la cosa no va a ser diferente, aunque nos queramos un montón y no podamos vivir el uno sin la sonrisa del otro.

Estoy bastante harta, lo diré en mayúsculas, DE QUE MI ENTORNO SE EMPEÑE EN HACERME SENTIR POCO CONFIABLE DEBIDO A MI INESTABILIDAD. ¿De qué inestabilidad hablamos, para empezar? ¿No he sido acaso capaz de comprometerme y terminar trabajos aún en las situaciones más difíciles? ¿No he demostrado, de tantas maneras, que mi afecto es sincero y constante? Quedarme aquí no depende de mí. Si no me dan la prórroga, si no consigo un contrato, si la Administración decide desestimar nuevamente mis solicitudes, ¿vas a culparme a mí? ¿Me das algo que compense el riesgo que significa no tener papeles, siendo inmigrante?

Soy débil ante un Sistema que toma decisiones sin tener en cuenta mis deseos. Soy débil ante el potencial Jefe que en vez de ofrecerme un trabajo con todos los detalles cubiertos, pretende hacerme sentir culpable de su temor a contratarme, porque "no se sabe si me quedo o me voy". Soy débil para seguir sosteniendo esto sola.

Ayer, mientras rompía con el pelirrojo, pensé en Alice y en lo reconfortantes que fueron los días de Navidad, en Munich. Imaginé su cariño, su apoyo incondicional, sus palabras de aliento, sus ideas locas acerca de mi "inteligencia" y su pragmatismo alemán, que no le permite entender por qué los españoles etcétera...

Duele, pero está bien. Lo único malo es esta sensación de desolación que no se va. He perdido un compañero, junto con parte de mi ternura y mi buena fe. Él siempre me creyó buena y a veces una persona es como la tratan. Ahora que me veo sola, intuyo que el siguiente paso es actuar con más cálculo y egoísmo, de acuerdo a lo que el Sistema ha estado esperando de mí. Ya lo siento (como dicen aquí cuando en verdad no les importó hacer lo que hicieron, da igual a quien dañaron). Ya lo siento.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Angelita!!
TQM, es una decisión que has tenido que tomar y por eso no eres mala ni mucho menos. Todos los que te queremos sabemos que vales un millón y si ese chico te quiere también lo sabe.
Un abrazo y un beso a la distancia... Myriam