miércoles, mayo 30, 2007

Tuve un sueño

Mi niño… Sé que no eres más mi niño, ni quiero que vuelvas a serlo. Hace mucho no aparecías en mis sueños, para interrumpir mi irregular proceso de curación. Sin embargo, ya no despiertas mis deseos, ni puedes hacerme daño, salvo te hagas daño tú también, porque tras la tormenta, somos humanos, y siempre quedan las buenas intenciones.

No te lastimes, ni lastimes a otras personas. Quiero que seas feliz de verdad, en compañía, de la forma en que tú sabes que llegarás a serlo (que no es el modo en que lo seré yo). Pero, por favor nunca, nunca olvides que eres bueno…

martes, mayo 29, 2007

El peligro de ser mujer pobre en el Perú

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El peligro de ser mujer pobre en Perú
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Cada ocho horas muere una mujer en Perú como consecuencia del embarazo o de complicaciones durante el parto. El 45 por ciento de las muertes que se producen en el país son de menores de cinco años.
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Ser mujer, pobre e indígena en Perú es una peligrosa combinación que puede acarrear la muerte. La negación del derecho a la salud materno-infantil se produce de forma dramática en los sectores más desfavorecidos. Los índices de mortalidad materna e infantil son uno de los más altos de América.
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El pago de multas, la no entrega de certificados de nacimiento y a veces los gritos, insultos y desprecio en las consultas de algunas regiones remotas del país no pueden seguir.
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Como comentaba una mujer en Iquitos, Perú:"Cuando vas mal arreglada te hacen esperar más y entran antes los que llegan después pero van bien vestidos [...] y si reclamas te tratan peor."Podemos hacer algo y tenemos que hacerlo ahora.
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lunes, mayo 28, 2007

Injusticias conforme a ley

Iberia es un distrito de la provincia de Tahuamanu, perteneciente al departamento de Madre de Dios. Se llama como la península en la que España, el país, está asentado, pues fueron nostálgicos hijos de la madre patria quienes pusieron tal nombre a estas tierras, allá por el año 1900. Ellos llegaron a estas ricas selvas, atraídos por el “oro blanco”, el caucho.
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Poblado de árboles de shiringa, de cuya corteza se extrae el valioso látex, Madre de Dios significa, actualmente, un gran potencial de desarrollo sostenible, mediante el establecimiento de asociaciones de productores locales, debidamente capacitados, que puedan hacer negocio, mejorar sus niveles de vida y, con eso, conservar sus recursos naturales.

Para no variar, ya hay una serie de instituciones, gubernamentales y gubernamentales (sí, lo he escrito bien), dedicadas a mejorar conocimientos técnicos y organizacionales, asesorar a los pobladores en la formación de pequeñas empresas comunales, reforestación, gestión, etc.

Gracias a una de estas organizaciones, pude llegar a Iberia, pueblo vecino a las fronteras con Brasil y Bolivia, cercanía que, durante muchos años, le costó sangre y abusos. A inicios del siglo XX, los caucheros de estos países, definitivamente mejor organizados que los peruanos (pues nuestro gobierno había, sencillamente, olvidado la existencia de esta parte del país), entraban libremente a extraer el látex de las shiringas de esta zona. Esto, por supuesto, ocasionaba grandes luchas y costaba muchas vidas.

Pero no fue hasta la llegada de un grupo de bravos españoles, que las cuentas quedaron saldadas y las cosas claras. Se establecieron en Iberia, fundaron una hacienda, entrenaron a su ejército de nativos para luchar contra los invasores del sur, y consiguieron hacerse de grandes extensiones de tierra.

Por supuesto, una vez establecido el fundo “Iberia”, no sólo se dedicaron a la extracción de látex de shiringa, sino también al cultivo de caña de azúcar (llegando a proveer de aguardiente a toda la zona), y otros cultivos asociados al negocio del caucho.


¿Y la mano de obra? Pues muy fácil. Por aquellos tiempos, había licencia para “cazar nativos”. Así como lo oyen: invadían poblados semi-nómades, obligaban a trabajar a los hombres en condiciones de esclavitud, las mujeres debían cultivar las tierras y, para asegurar su retorno a las barracas, mantenían secuestrados a sus niños y niñas.

Cuando había peste, envenenaban a toda la población de esclavos, para no pagar mayores consecuencias. Cuando no rendían, lo mismo. Así nomás, que esta vida es para los prácticos.

Los nativos que servían a los caucheros decidieron, entre otras cosas, sólo tener dos hijos. Si venía un tercerlo, lo mataban. ¿Por qué? Porque con el tercer niño, si de daba la oportunidad, no podrían huir, cargando papá y mamá a cada criatura.

Los Ese’eja, Harakmbut, Matsigenka y otras poblaciones indígenas, propias de la zona, sufrieron las consecuencias de esta explotación. Pero eran un riesgo, pues conocían bien la jungla y podrían, fácilmente, armar una rebelión. Entonces, también se tuvo que cazar gente en Pucallpa, traer de allá a otras poblaciones nativas, a ser convertidas en esclavos, beneficiando así al progreso de nuestro país.

Toda esta tierra está mezclada con sangre, tal vez por eso el bosque es fuerte y se resiste a morir, pese a la expansión irracional de la agricultura, provocada por una gran falta de conocimiento y conciencia de los gobernantes al dar “normas generales”, como la reforma agraria o la instalación de fronteras vivas, con gente foránea. Consecuencias: muchas personas que no quieren el suelo que pisan, porque no es el suyo, y, en un calor de 40 C, celebran a la Candelaria o al Señor de los Temblores, propagando sus cultivos y destruyendo el bosque más y más.

¿Los nativos? Algunos, bastante occidentalizados, aprovechan su condición de “Comunidades Nativas” para trabajar por el bienestar de sus hijos e hijas. Otros, tal vez los que aún conservan heridas pasadas, se mantienen en un justificable estado de aislamiento voluntario. Estos son conocidos como “no contactados”.

Hoy, Iberia es una comunidad bastante “occidentalizada”. Gracias a su cercanía con Brasil, sus habitantes han conseguido hacerse de comodidades tales como televisores conectados a “vía digital” e Internet. Un menú nunca cuesta menos de 3 soles (allí y en todo Puerto Maldonado) y se espera, en poco tiempo, un gran desarrollo comercial, gracias a la carretera interoceánica.

Conversando con algunos dueños de concesiones forestales, pequeños empresarios que pretenden (o pretendían) establecer negocios ecológicos, para mejorar sus niveles de vida y dar trabajo a sus paisanos y familia, supe que los “procesos de desarrollo comunal” se han chocado con un grave problema, el problema de siempre, por supuesto: los empresarios forestales con más dinero y, por supuesto, poder.

Estuve en un taller, hace pocos días, con concesionarios madereros. Ellos estaban tristes, molestos y desesperados, debido a la presencia de grandes empresarios de madera, venidos de Lima y Oxapampa, quienes, según me dijeron, los están presionando para vender sus acciones, a costos muy por debajo de lo que ellos pagaron inicialmente.

Sé que ha habido falta de iniciativa y fuerza por parte de los pequeños propietarios, para organizarse y defender sus tierras. Pero también es verdad que carecen de facilidades para obtener capacitación y recursos económicos que les permitan sacar un buen provecho del bosque.

De pronto, aparecen empresas ya establecidas, que manejan grandes sumas de dinero. Estos convencen a unos cuantos dueños de vender sus acciones y luego obligan a todos los demás.

Me cuentan (y he visto) que esta clase de "abuso legítimo" sucede siempre en Madre de Dios. Como no pueden contratar un abogado (o todos los buenos abogados están comprados), simplemente pierden sus concesiones, vendiéndolas muy baratas. Tengo entendido que por 35 acciones (que equivalen a más de quinientas hectáreas de bosque), se pretende pagar a cada propietario 12 mil dólares. Esta suma, en Madre de Dios, apenas les alcanzaría para trasladarse a Puerto Maldonado, conseguir un terreno en invasión, dedicarse a dar servicio de mototaxi y sobrevivir...

Me parece sumamente injusto que estas personas sean obligadas a aferrarse a esto como única opción, por más digno que sea cualquier trabajo, cuando en realidad tenían puestas sus esperanzas en ejecutar proyectos de aprovechamiento y conservación de sus bosques.

La mayoría está ya resignada. Los medios de Comunicación difícilmente llegan hasta estas zonas, tal vez por eso no se conoce la situación en Lima o no se le considera un tema digno de, por lo menos, investigarse.

Sé de una organización que podría brindarles asesoramiento legal, pero a mediano plazo. Quienes están en apuros ahora, ya perdieron irremediablemente sus concesiones y su trabajo. Los que tienen dinero, pues a tener más, como ley de vida.

Aquí, una carta que llegó a una pobladora de Iberia. La fotografié. Ella dice que este documento es un mero “formalismo”, pues la venta se hizo sin consultar con todos los miembros de la empresa. Hay nombres “de peso” allí, pero si la señora no tiene miedo, yo tampoco.


He escrito hoy un correo electrónico a “personas importantes”, espero que al menos se interesen en el asunto. Ya no sé a quién más recurrir…

domingo, mayo 27, 2007

Vínculos y lazos rotos

Una de mis mejores amigas me ha contado una historia predecible, mas, aún así, difícil de creer: su alguna vez mentor y posterior detractor acérrimo, le ha escrito saludándole cariñosamente, como quien no quiere la cosa, y le ha propuesto “amistad”.

Sé que ella sufrió mucho, profesional y personalmente, por el comportamiento y murmuraciones del tío en cuestión, al punto de hacérsele muy difícil, años después, volver a su antiguo centro de labores, pese a haberse demostrado su “inocencia” y su eficiencia, aún con alguna imprudencia juvenil suya y rebeliones literarias contra tan estereotipado sistema.

Sólo pudimos aconsejarle: tranquila, tienes la conciencia limpia y toda una vida aparte. Sigue tu camino, sin mirar atrás. Cuando el dolor por lo ocurrido invada tu corazón, piensa en lo que ahora es tuyo y réstale importancia, pues él, todos ellos, ni siquiera merecen tu pensamiento.

Ha tardado más de tres años, la pobre, en estar mejor respecto a este tema. Por azares del destino, el tío que le hizo daño, tuvo luego problemas con la institución. Ahora, la institución deslinda responsabilidades, pero tampoco es de fiar, ella lo sabe.

Amistad… ¿Alguien entiende lo que eso significa? Un amigo es un hermano escogido. Un hermano es quien procura hacerte bien, en cualquier circunstancia.

Los amigos no hacen daño injustificado. Tampoco son ángeles, sino humanos. Se equivocarán, pedirán perdón, enmendarán, pero no buscarán, de manera intrigante, hacerte pasar por un mal rato, aunque estén drogados, aunque las hormonas los gobiernen…

Los errores entre amigos pueden doler, pero no se entretejen en una telaraña de acciones negativas, ni alargan el mal durante días y hacia muchas personas… Si mi mejor amiga dejase de hablarme, sería muy triste para mí, pero me preocuparía en buscar los motivos, puede que quien haya cometido el error sea yo. Es un mínimo precio a la amistad verdadera: ceder, tragarse el orgullo y saber decir “lo siento”.

Entonces, ¿de qué amistad habla el ex detractor de una de mis mejores amigas? ¿Cómo puede creer que ella lo adoptará como “hermano” luego del lío que armó? ¿De dónde se saca toda esa confianza perdida?

Anoche, en la cena, una compañera de trabajo se preguntaba lo mismo, a propósito de la historia de un par de rupturas amorosas mías: ¿Acaso los hombres traen consigo un chip incorporado, que les hace creer que es posible que los aceptemos como amigos, ¡como hermanos!, luego de que nos han hecho daño?...

Con esto, redujimos la actitud discutida a sólo un género: el masculino. La presencia de un orgullo básico más evidente en las mujeres, hace que podamos soportar más tiempo “de pleito”, sin hablar, sin saludar, en fin… Este período nos ayuda, en mejor o peor medida, a bajar la calentura, pensar, mirar el asunto desde varias perspectivas diferentes y, luego, decidir con más calma y mejor humor.

Sin embargo, sé de casos de mujeres que van detrás de su ex novio a proponerles “ser amigos”. ¿Cuándo se da esto? Cuando son ellas quienes han metido las patas: o se enamoraron de otro, o pusieron los cuernos, o rompieron la relación porque se sintieron insatisfechas y Dios sabe qué cosas más…

Conclusión general: el que quiere ser “amigo” es, justamente, quien se siente culpable.

La actitud discutida, entonces, deriva en una tendencia, muy humana, de “querer quedar bien”, tal vez para disminuir la carga de responsabilidad que nos ha caído encima, o porque alucinamos que el cariño de las personas debe ser gratuito… que podemos burlarlo, abusar de él, valernos de los momentos, y, luego de descartarlo, tomarlo de vuelta, de modo prepotente, como si fuera una obligación que nos lo den así como así.

Personalmente, me es difícil, casi imposible decir: “seamos amigos”. Cuando lo he dicho, he sido plenamente conciente de la utilidad del término, para mantener “buenas relaciones” con alguien, pero sabiéndolo totalmente vacío de contenido real.

He aprendido, desde muy chica, cuánto vale la amistad y el total derecho que tengo de escoger a los amigos que a mí se me dé la gana tener. Sé, también, que ser amigo de alguien es una responsabilidad muy grande, amainada por el amor que, poco a poco, conforme pasa el tiempo y la interacción, nace y se fortalece.

Me es muy importante tener personas en quienes confiar, pero igual de importante resulta saber cuán honestas pueden ser, cuán considerados con los demás, cuán capaces son de frenar sus ímpetus, para no jugar con los sentimientos de otros y otras, cuánto daño pueden evitar hacer, aunque esto les cueste un poco de molestia.

En el panteón de mis “ex novios” hay dos chicos (bueno, un chico y un hombre) a los que quiero con todo mi corazón. Las relaciones no funcionaron, de acuerdo, pero puedo recordar que me hicieron mucho bien. Uno de ellos, cinco meses después de no vernos (porque viajó al extranjero), me dijo que se le hacía muy difícil, pues no sabía cuándo nos veríamos otra vez. Le dije: dame tiempo, ¿sí? En un lapso de 3 meses, ya sin el dolor de la ruptura, pude ordenar datos. Sí pues, ni él volvería a Piura, ni yo me iría a verle en mucho tiempo. Además, ¿para qué alargar las cosas, si ni siquiera teníamos ganas, ni intenciones, de llegar a una formalidad más grande? El niño me gustaba mucho, pero había otras cosas que hacer…

Con el tiempo y las malas experiencias, aprendí a valorar más a este dulce “ex”, pues sigue siendo un muchacho íntegro, honesto y fiel a sus sentimientos. La que pasó una temporada haciendo burradas fui yo.

El otro, el “hombre”, fue un muchacho con quien compartí algunas aventuras entre Piura y Cajamarca, un “claro” en medio de la oscuridad y la congoja que había provocado en mí la peor de mis rupturas. Alguien que pude conocer bastante en poco tiempo.

Nada realmente “serio”, pues, casi por enseriarnos fue que decidimos dejarlo, antes de hacernos daño. Ni él ni yo estábamos preparados para una relación, no a nuestra edad ni en nuestras circunstancias. Hay un determinado momento en que el ser humano llega a darse cuenta de este tipo de cosas, aunque parezca necesario ser muy “frío” para alcanzar tamañas conclusiones. Pero así somos.

Entonces, “terminamos”, pero sin decirnos cosas dolorosas. Fue, realmente, “cortar en sano”. No había otros intereses, no había otras personas. Dolió, sí, pero no debí dejar de quererlo, ni superar alguna ofensa o recomponer expectativas. Fue a tiempo y bien. Hoy, él es uno de mis consejeros de cabecera, pues, con seis años más que yo, tiene experiencia suficiente para llegar a buenas conclusiones y, lo mejor de todo, ha superado la etapa de “competencia”, de odiosos chistes machistas y de gritos soberbios por hacer respetar lo que piensa. Ya habla con voz moderada, no se impone, salvo que el interés que quiera defender no sea sólo suyo. Por eso dije que era un hombre.

Caso contrario, también he estado con chicos que, pese a los buenos momentos, condicionaron mi querer, para luego lavarse las manos. Que llegaron a tratarme bastante mal dentro de la relación, a agotarme emocionalmente, y, al terminar, dijeron cosas demasiado duras y ofensivas.

En estos casos, ¿qué se puede hacer? No es obligación de nadie “quedar bien” luego de una ruptura, ni es la forma más “universalmente saludable”. Lo más saludable, creo yo, es hacer lo que el corazón nos dicte. No hacerle daño a la persona que nos hirió, pero tampoco permitirle formar parte de nuestras vidas, como si nada.

Todos nos equivocamos. Cuando herimos, podemos hacerlo en niveles más profundos, o más llanos, eso depende.

Una vez que no haya dolor, tal vez podamos plantearnos reconstruir una amistad. Reconstruirla, porque ha pasado a “fojas 0”. Para esto es necesario perdonar y considerar el valor de la persona por encima de tu caso particular. Si sabes que se equivocó contigo, pero de verdad vale la pena, puede ser que dé lugar a una nueva relación de amistad, si es que ambos están de acuerdo. Si no, entonces también vale dejarlo así.

El tiempo se encarga de borrar el resentimiento, pero tampoco tenemos la obligación de reanudar todos nuestros lazos rotos, sólo por civismo y buena educación. Si alguien no te es confiable, no te fuerces. Si algo aún te duele, espera a que se te pase, pues tienes derecho a ello (y el otro u otra tiene la obligación de entenderlo, sin enfadarse, sin exigir, sin condicionar y, mucho menos, sin hacerte sentir mal, o inmaduro, o lo que sea). Luego, decide…

Pero no seas amigo de alguien sólo porque te lo pide, pues la amistad es mucho más que “dar gusto para llevar la fiesta en paz”.

lunes, mayo 21, 2007

Noche de Mozart

Hacia mediados de los 90 entendí qué significaba “director’s cut”. Se refería a re-editar las películas, con detalles que, tal vez en un primer momento, no parecían trascendentes para la empresa productora, el tiempo o el público objetivo.

De pronto, los directores de varias películas, decidieron hacer un poco más lo que deseaban y agregaron nuevas escenas a sus cintas ya conocidas. Escenas que no eran nuevas, por supuesto, sino que estuvieron en el guión original y, por censura o adaptabilidad, se dejaron de lado en la edición final. Los casos que mejor recuerdo fueron: “Apocalipse Now”, de Francis Ford Coppola, y “El Exorcista”, de William Friedkin.

Sin embargo, hace unos días, de esos en que estaba dudando entre quedarme en casa o ir a la oficina a adelantar trabajo, un domingo por la tarde, en Cusco, fui al centro comercial de contrabando más conocido, reconocido y agradecido de la ciudad, “El Molino”. Aquí, entre otras joyas cinematográficas perfectamente clonadas, encontré la versión re-editada de “Amadeus”, una película estadounidense de 1984, dirigida por el checo Milos Forman (Oscar al mejor director por “The People vs. Larry Flynt”), que recrea, de un modo particular, la vida del compositor Wolfgang Amadeus Mozart.

Confieso que he visto muchas veces algunas escenas de “Amadeus”, por televisión. Sin embargo, nunca le había dado la importancia que en verdad merece. El momento llegó la madrugada del sábado pasado. Luego de unos tragos dulces con mi vecino y mi compañera de cuarto, ellos se fueron de discotecas y yo, me quedé acompañada de música.

La ciudad de Mozart

Salzburgo es una ciudad pequeña, preciosa, muy turística, muy estereotípica germano-europea. La conocí el año 2001, en una aventura “a dedo”. Recorrí sus calles antiguas recordando escenas de “The sound of music” (La novicia rebelde) y oyendo música diferente al doblar cada esquina.

Muy aparte de un conveniente montaje para el visitante extranjero, los habitantes de Salzburgo son capaces de hacer música con cada vibra de su cuerpo. Desde ópera hasta jazz, pasando por rock contemporáneo e improvisados cuartetos de cuerda con mandolinas, bajo los arcos de la catedral.

Esta madrugada recordé aquél viaje, pese a encontrarme frente a un Mozart renegado de su natal Salzburgo, “la ciudad de Mozart”, a la que el joven compositor nunca regresó, una vez que consiguió establecerse en Viena y ganar, hasta cierto punto, el favor del Emperador José II, hermano mayor de la reina María Antonieta.
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Es muy bueno para mí saber que pude conocer una de las casas de Mozart y ver de cerca sus partituras originales, manuscritas. La emoción me embargó cuando vi las notas de su puño y sentí que todo valía la pena. Era seis años más joven entonces y mi experiencia apenas empezaba a expandirse. Pero fui muy feliz y siento gran alegría al recordarlo.

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Música
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Conocí a Mozart cuando era una niña. Mis padres se empeñaron en que aprendiera a tocar piano y teclado. Aprendí muy poco, nunca me gustó interpretar, sino escuchar y dejar que la música llenara mi alma de sentimientos puros y básicos.

Lo mío no era tocar algún instrumento, pero eso no me impidió conocer un poco de teoría musical y pertenecer a algún par de coros (soy de esas personas que tienen “buen oído”). No más. Sin embargo, esa formación me ayudó a forjar cierta capacidad de apreciación "técnica" de la música en general.

Los compositores clásicos fueron siempre respetables y preciados a mi corazón, hasta que conocí a un profesor y laureado músico piurano en mi época universitaria. Hombre acostumbrado a la adulación fácil, casi terminó por hacernos creer en una división elitista de la música, llamando fácilmente “popular” a todo lo que no le significara clásico o, en lo peor se la subjetividad, agradable a su oído. Yo, por entonces, era una “metalera” bastante acérrima.

No perdí mis inclinaciones musicales, pero sí lamenté la gran falta de respeto y esa tendencia estúpida a creerse muy “culto” por oír a Bach, Mozart o Beethoven”, en comparación con “el ignorante llano”. En fin, así con quienes viven en cajitas de cristal.

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La película.

Escena de "Amadeus". La esposa de Mozart lleva a Salieri las partituras originales del compositor, para que éste las evalúe y le ayude a conseguir alumnos a Wonfgang, porque tenían problemas económicos.

“Amadeus” es una película basada en una obra de teatro. Ficticia. No narra la biografía fiel de Mozart, sino que se vale de una serie de elementos dramáticos que dan vida y desenlace a la historia.

Salieri fue un gran compositor, forjado con disciplina y vocación. Mozart, un genio, capaz de memorizar partituras con sólo verlas u oír su interpretación. Era de esas criaturas a las que algún dios, sino Dios, dotan de una capacidad única para hacer con relativa facilidad lo que a otros nos cuesta mucho más.

Mozart, sin embargo, no fue un improvisado que descubrió la pólvora una mañana, al despertar. Su padre lo apoyó, le proporcionó fuerte y seria formación musical desde que tenía 3 años, cuando dejó ver el brillo que llevaba dentro.

En “Amadeus” se muestra una seria rivalidad entre Salieri, compositor oficial de la corte del emperador de Austria, y el joven Mozart, quien aparece de 26 años, con las hormonas totalmente revueltas, sin saber qué hacer de su vida, paseándose por encima de cualquier protocolo y, sobre todas las cosas, componiendo, componiendo sin parar, con alegría y pasión.

Las imágenes, coloridas, hacen juego con una banda sonora compuesta en el siglo XVIII, por el propio Mozart. La edición, cuidadosa y audaz, es capaz de mantener en constante atención al afortunado espectador, aunque no esté familiarizado con interpretación cinematográfica o musical. Lo bueno siempre se aprecia con cariño y admiración.

Salieri, el “villano”, sufre durante toda la película de sentimientos encontrados. Él, siempre grato con Dios por haberle dado la oportunidad de dedicarse a la música, se ve burlado ante aquél joven desordenado, que puede tocar complicadas melodías con una venda en los ojos. No sabe a quién culpar, sino a la divinidad que le hizo creer ser el mejor, y ahora lo humilla de ese modo. Es un buen músico, por eso reconoce la genialidad de Mozart, pero reprime la admiración, se ahoga en su soberbia y deja entrar en su alma a uno de los sentimientos más dañinos que somos capaces de sentir los seres humanos: la envidia.

El compositor de la corte opta por no querer a Mozart. No ve, por ejemplo, que Mozart necesita dinero, pues no tiene una buena posición económica. No se detiene a pensar que ese joven burlón es… joven. No, simplemente le envidia de un modo muy doloroso, pues sus sentimientos negativos siempre están entremezclados con una gran admiración.

Es un personaje difícil de categorizar (como todas las personas), a quien no se le puede culpar de hacer bien o mal, sin fundamento. Después de todo, su interpretación es totalmente actual, puede notarse en personajes diarios, en actitudes comunes que solemos pasar de largo, en ese “no querer que otro salga adelante, aunque sé que se lo merece”, no dejar crecer, ni avanzar.

Salieri, el de la película, se llama a sí mismo “mediocre”. ¿Es mediocre porque ha conocido a un compositor más hábil? ¿Por qué tendría que compararse con él? ¿Por qué su vida y sus cosechas tendrían que perder valor ante una persona que acaba de llegar? Mozart es bueno, por supuesto. Es uno de los mejores compositores de la historia. Pero era inexperto y Salieri pudo haberlo orientado. Tenía un estilo propio y Salieri pudo haberlo complementado.

Pero no, no fue así y casi nunca es así. ¿Qué es mediocridad? ¿Por qué esta lucha ciega para ser siempre el mejor en todo? ¿Por qué aferrarse a un “puesto” o un “título”, como si mi vida y mi personalidad dependieran de ello, como si mi familia me quisiera sólo con este trabajo importante, o como si mis hijos me llamaran “licenciado” o “doctor”?

Por lo visto, esto de la “lucha por la excelencia” tiene siglos de moda y de mal entendimiento.

En fin… ¿Envidiarían ustedes, hasta llegar al odio más dañino, a una persona inteligente, a uno de los mejores músicos de todos los tiempos, quien murió joven y tan, tan pobre, que debió ser enterrado en una fosa común?

En tanto lo piensan, disfruten del Maestro:

sábado, mayo 19, 2007

Las primas

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La más sociable se llama Rocío. Es Ingeniera Electrónica y de Telecomunicaciones. De alegría evidente, gritos inesperados, risotadas contagiosas, mal genio pasajero y sabiduría sencilla y lógica, luce a veces como la mayor del trío, sin serlo.

Blanca es la romántica sin remedio. Enfermera. Siempre, siempre, siempre está enamorada de alguien. Su capacidad para querer es envidiable, pues se manifiesta en cada uno de sus afectos, con todas las personas que la rodean. Tímida para tratar con “gente snob” (o sea, mis amigos), derrama sencillez y calor, a veces sin proponérselo.

Angela es Comunicadora Social, andariega por vocación, pésima para las relaciones amorosas, desarraigada y espiritual en extremo. Tal vez más romántica que Blanca, aunque, en este caso, se le podría llamar “idealismo” a la suma de todos sus sueños. Quizás es la que tiene “más recorrido”, pero las otras dos se hacen cargo de “anclarla”, de cuando en cuando.

Me salvaron de ser una “hija única engreída” y me obligaron a tener responsabilidades de “hermana mayor” desde muy pequeña (buen entrenamientos para mis dos hermanitos, que llegaron tiempo después). Gracias a ellas, aprendí a compartir hasta quedarme sin chizitos, a comer toda la comida, “para dar el ejemplo”, a cuidarnos, a defendernos, a perdonar y a comprender.

Y son mis hermanas, aunque nos veamos poco, aunque la distancia nos marque, aunque alguna desee esconderse y huir…

Cómo pasa el tiempo, ¿no?
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Esto de llamarse "Angela"

Mis padres decidieron llamarme “Angela”. Tal vez les gustó la idea de recordar a los ángeles con su primogénita, o era el nombre de alguna persona (seguramente viejecita) que les hizo bien…

Nunca me lo han explicado con claridad, pero la “leyenda” que siempre preferí, respecto a mi nombre, fue que me nombraron de este modo porque a ambos les gustaban los Rolling Stones y claro, por el año 1973 (7 años antes de mi nacimiento, en plena adolescencia de mis progenitores), Mick Jagger cantaba: “Angie, I still love you, babe”…

En cualquier caso, me gusta mucho la idea de llamarme “Angela” por aquella canción. Tan, pero tan orgullosa, que puedo soportar, con alegría, el comentario idiota aquél de “¿Por qué te pusieron Angela, si realmente eres una diablilla’”. Visto del lado bueno, no me llamaron “Blanca”, como mi abuela. A una prima mía sí, y de tez cobriza como es, ya se imaginarán lo seca que la tenían de niña los amiguitos del barrio.

Bueno… Aquí les dejo a “Angie” (Angelita), debidamente traducida. Tal parece que mis padres, hada y mago, predijeron de algún modo cómo me iría en el futuro. ¡Disfruten del dolor ajeno, que así todos acabaremos riendo!

Angie
Rolling Stones


Angie, Angie, ¿cuándo desaparecerán estas nubes?
Angie, Angie, ¿hasta dónde vamos a llegar desde aquí?
Sin amor en nuestras almas y sin dinero en nuestros abrigos, no puedes decir que estemos satisfechos.

Pero Angie, Angie, no puedes decir que no lo intentamos.
Angie, eres preciosa, pero… ¿no será el momento de decir adiós?
Angie, aún te amo, ¿recuerdas todas esas noches en que lloramos?

Todos los sueños que guardamos se esfuman, déjame susurrarte al oído: Angie, Angie, ¿a dónde vamos a llegar desde aquí?

Angie, no llores, tus besos aún son dulces. Odio esa tristeza en tu mirada, pero Angie, Angie, ¿no será el momento de decir adiós?

Sin amor en nuestras almas, ni dinero en nustros abrigos, no puedes decir que estemos satisfechos…

Pero Angie, yo aún te amo, cariño. A donde sea que miro, veo tus ojos. No existe mujer que se compare a ti. Vamos, mi niña, seca tus ojos.

Angie, Angie, ¿no es bueno estar vivo?
Angie, Angie, nadie podrá decir que nunca lo intentamos.
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Ay... ¡Hombres!

jueves, mayo 17, 2007

Meme Musical

Muy bien, mi querido Ernesto. Acepto tu Meme, nada más porque te planté con el de la Araña No… ¡Pero yo tampoco tengo playlist!
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En fin, aquí voy…
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Si tu vida fuera una película, ¿cuáles serían sus canciones?
Para responder, tienen que:
1) Abrir el playlist que estén escuchando con más frecuencia últimamente (puede ser del mp3, o de su Winamp, Windows, Media Player, RealPlayer, iPod, etc.)
2) Elegir de entre los temas de ese playlist aquellos más apropiados (por cualquier razón) para los momentos musicales de la película de tu vida.
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Créditos iniciales: Angie – Rolling Stones
Despertar: A Dios le pido - Juanes
Primer día de escuela: El baile de los que sobran – Los prisioneros
Enamoramiento: Animal Instinct – Cranberries
Broncas: The Leaving Song Part II – AFI
Fin de romance: The Funeral of hearts – HIM / I will survive - Gloria Gaynor
Fiesta de Promoción: Tainted Loved – la versión de Marilyn Manson
Vida adulta: An Englishman in New York – Sting
Vacaciones: Dreams - Cranberries
Momentos depresivos: The Unforgiven – Metallica / Avanti Morocha – Los Caballeros de la Quema
Al volante: Paint it black – Rolling Stones
Flashback: New Year’s Day – U2
Boda: White wedding – Jimmy Idol
Primer hijo (a): Sólo le pido a Dios – León Gieco
Conflicto: One – Metallica / Tourniquet - Enanescence
Batalla Final: Creeping Death - Metallica
Muerte: The sound of silence - Simon & Garfunkel
Funerales: The End – The doors
Créditos finales: La vida es un carnaval - Celia Cruz
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Un regalito:

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Y me toca fastidiar a...
Angel, Angel, Angela, Susana y Claudia...

miércoles, mayo 16, 2007

Sobre "trabajo"

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Él, en su posición superior de hombre mayor, empresario exitoso, dueño de un lodge muy visitado por turistas ingleses, en Tambopata, Puerto Maldonado, decía insistentemente que nosotros sólo llegamos a fastidiar el estilo de vida de los nativos. Que en ningún lado está escrito que ellos quieren tener mayores conocimientos, que los vemos “pobres” desde afuera, porque en realidad ellos satisfacen sus necesidades de la mejor manera posible, con formas aprendidas siglos atrás.

Nos contaba orgulloso, además, que un Ese’ja, justamente ese que sirve de entretenimiento… Perdón, me corrijo: nos contaba orgulloso que el nativo Ese’ja que vive cerca de su albergue, y que, por azares del destino, puede ser observado por los turistas en su vida “natural”, lo cual les sirve para darse cuenta cómo viven los no contactados, en la selva del sur de Perú, ya tiene su propio televisor.

Comenté, un poco harta de oírle (y cansada de un viaje que ya llevaba varias horas), “sí, pues, es lo malo de estar tan cerca de la “civilización”. En cuanto se tiene un poco de dinero, se corre a comprar el televisor, olvidando otras necesidades más importantes”. Él refutó: “¿Qué? ¿Acaso no se pude comprar un televisor? ¿No tiene derecho a tener un televisor, como tú?”. Respondí, dibujando una sonrisa maligna en los labios: “Yo no tengo televisor. Desde que vivo sola, renuncié a tenerlo. Sólo veo películas y eso es una necesidad espiritual importante para mí, pero es un hábito que aprendí desde niña. Yo nací y crecí en una casa con televisor y he aprendido, luego de muchos años, que no es algo que necesito para vivir, ni siquiera para entretenerme”.

El hombre quiso seguir buscando el modo de “dejarme mal”. Preguntó si tenía celular, Internet, DVD… Bueno, que siguió exponiendo sus ideas, mientras yo pensaba, pensaba... y me iba cada vez más lejos…

Modernidad

Un estudiante de Ciencias Ambientales me dijo una vez que el deterioro de los bosques y los suelos se debía al incremento de la población mundial en los últimos 70 años. Sobre todo, la población rural. ¿Quién tuvo la culpa? Según él, las vacunas:

“Les dimos vacunas y ahora, en vez de morirse cinco de los diez hijos que tienen, como un control natural, viven, ocupan espacio, devastan los recursos naturales y son cada vez más pobres”.

¿Parece cruel? Muchos organismos de conservación de recursos naturales fundamentan sus acciones sobre esta base. La población, con sus actividades antrópicas, perjudica, de un modo u otro, el medio ambiente.

La solución, según el futuro ambientólogo, era dejar que la carencia de recursos en el campo empuje a todos sus habitantes a las ciudades, donde vivirían mal al principio, pero luego surgirían (como en los conos de Lima), y dejarán, de este modo, la selva y la montaña en paz.

Me pregunto: ¿Es que está expresa en la naturaleza humana la necesidad de habitar en la ciudad? ¿Es que el hombre no puede desarrollar su vida donde le plazca, guardando armonía con su entorno?

Lo que he citado puede herir sensibilidades (no me interesa si fastidia susceptibilidades, pues la susceptibilidad es un defecto y, como tal, debe superarse), sin embargo, aporta datos interesantes, que me han ayudado a afinar mi punto de vista respecto a los problemas de pobreza y exclusión social, que constantemente veo en mi entorno.

Es cierto que:
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Las poblaciones nativas de la selva solían vivir esparcidas por el bosque, en tribus semi-nómades. De pronto, surgió una necesidad de agruparlos (para catequizarlos, asistir a la escuela o brindarles atención médica, cualquier opción es válida y no se admiten prejuicios). Este sedentarismo ha ocasionado, entre otras cosas, el deterioro de su entorno, por la introducción de una agricultura a gran escala, crecimiento de la población, cambio de hábitos alimenticios, uso de ropa y productos “extraños” (tela sintética, papel higiénico, pasta dental) que en su ambiente natural no encajan, sino que producen mayores niveles de contaminación.

En las ciudades al menos se cuenta (o se debería contar) con sistemas adecuados para eliminar los residuos sólidos, reciclables y no reciclables, obtenidos como resultado de estos materiales. Pero en plena jungla, ¿cómo? ¿Qué se hace con ellos?

La expansión de la frontera agrícola, en la sierra, ha ocasionado el deterioro de los suelos, los bosques, los páramos, y la provisión regular de agua que estos sistemas ayudaban a mantener en el pasado.

¿Por qué tienen que usar madera para cocinar? ¿No pueden conseguirse una cocina a gas? ¡O una de querosene, si no tienen plata, porque están más baratas! Son expresiones, créanlo o no, de personas asentadas en ciudades, que nunca han tenido mayor drama vital que conseguir el número telefónico de una pizzería con servicio de delivery (y aprobar la universidad, claro).

Usan madera para construir sus casas. Siempre ha sido así. Talan los bosques para poder sembrar y alimentarse, en tantos los terrenos de la anterior cosecha recuperan los nutrientes perdidos, debido a un mal manejo del suelo e introducción de fertilizantes e insecticidas químicos.

¿Qué pasó aquí? ¿Los “brutos” no saben usar adecuadamente la tierra? No. Déjame contarte que, en el pasado, los habitantes de la sierra utilizaban para sus cultivos herramientas y tecnologías adecuadas a la dureza de la tierra, el clima y la pendiente. Además, su organización comunal (que no tiene nada que ver con doctrinas marxistas, pues fue heredada del incanato y las culturas adyacentes) les permitía hacer un buen uso del agua, bastando ésta para todos los cultivos bajo riego.

¿Qué pasó aquí, entonces? Tal vez a alguien se le ocurrió “modernizar a los brutos” introduciendo en sus labores agrícolas nuevas tecnologías: arado, tractores, químicos, transgénicos…

Sólo estos dos casos, de sierra y selva, para no ocupar mucho espacio y tiempo ajeno.
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¿Quién es el responsable, entonces?

Me gustaría que lo pienses un poco… Y me gustaría, también, que me digas si vale la pena hablar aquí de “responsables”, sino más bien de soluciones con un toque humanista y justo.

Déjalos ser

Respecto al primer tema que toqué, al inicio de este post, el “dejar que las personas hagan su vida y no medir su nivel de pobreza de acuerdo a nuestro patrón occidental”… Pecaré de poco humilde y diré que llevo en estos asuntos suficiente tiempo como para haber aprendido que no puedo medir a las personas, ni su situación, con la vara que aplico a mí misma.

No se trata de hacer que los habitantes de las zonas rurales y pobres del país, público objetivo favorito de mil y un proyectos de desarrollo, cambien de hábitos de vida. No se trata de que empiecen a vestir pantalones, comer spaghetti y hablar con acento limeño.

No. El tema aquí es hacerles ver cuánta dignidad y capacidad poseen, para hacerse valer como seres humanos y ciudadanos. Hasta ahora no he encontrado a ningún adulto, habitante de los andes, que, pese a tener algo de ganado y la olla llena todos los días, no ansíe saber leer, que "los de la ciudad" entiendan su lengua materna y recibir un buen trato cuando deba enfrentar a malencarados funcionarios públicos.

No conozco a ningún nativo de la selva a quien, pese a mantener su estilo de vida en tribus, como cazador y recolector, no le interese tener la certeza de que “los que vienen de fuera” no van a irrumpir de un momento a otro en su territorio, para quitárselo, sembrar coca "de exportación" y demás.

¿Por qué? Porque somos humanos, porque ansiamos trascender y ser respetados. Ningún poblador de la montaña más alejada debe privarse de saber cuáles son sus derechos, ni de obtener la capacidad para elegir el estilo de vida que quiera, quedarse en la puna con el frío, tranquilo, en vez de emigrar hacia algún pueblo, donde tal vez le vaya mejor, pero no le gusta, pues. Eso es libertad.

Personalmente, siento la responsabilidad de ayudar a que las condiciones de vida de mis compatriotas sean, en alguna medida, equilibradas. Que nadie se muera por nada, que los hombres entiendan que el cañazo en exceso les mata, que sus mujeres necesitan descansar cuando están embarazadas y que las niñas deben ir también a la escuela, igual que los niños.

¿Dejarles vivir como viven hasta ahora? Hasta cierto punto. Creo que ninguna sociedad progresa si su núcleo base, la familia, se funda en la desigualdad y la violencia.

Déjenme recordarles que el machismo, entre otras cosas, también es un “invento” traído de occidente.

Ahora bien, doy la razón al compañero de viaje que habló sobre el derecho de los nativos de comprar un televisor. Por supuesto que tienen ese derecho. El problema que veo en esto es el modo tan brusco con que estas tecnologías entrar en el corazón de la naturaleza, sin que haya una preparación, ni una real necesidad de las mismas (como sí la hay, por ejemplo, de la radio). Todos sabemos el daño moral y emocional que puede causar en todo tipo de personas, por más citadinas que éstas sean, la televisión de señal abierta. Bueno, por ese lado iba mi objeción.

¿Libertad? También. Yo tengo la libertad de tomar arsénico si el frasco me parece bonito, pero sin saber leer. Que es diferente a la libertad que tendría si elijo el franco aquél, sabiendo que ahí dice "arsénico" y lo que esto significa. Complicado, ¿no?

La clave es saber en qué detalles intervenir, con quiénes, a quién motivar y a quién capacitar. No importunar, no faltar el respeto, no obligar a nadie a creer en lo que yo creo. No es fácil, pero hay quienes nos dedicamos a ello y es un camino sin marcha atrás.

¿Por qué intervenir?

Porque es mi responsabilidad humana y moral. Porque, si puedo hacer algo y no lo hago, no me lo perdonaré nunca. Porque no se me da la gana dejar que tú los “califiques”, y decidas quién vive y quién no.

¿Quién eres para decidir a quién ligar las trompas de Falopio, porque, según tú, no es conveniente que tenga más hijos? ¿Te gustaría dar a luz y despertar estéril, sin tu consentimiento, sólo porque “el mundo te lo agradecerá”? ¿Te gustaría que alguien evalúe el derecho a vivir que tienen tus hijos, por estar mejor o peor dotados? ¿Te gustaría que alguien planifique tu familia sin consultarte? ¿Te gustaría que reforesten tu jardín, o te obliguen a mudarte, de un día para otro, porque encontraron petróleo en el subsuelo de tu casa y, lo siento, así es la ley peruana, ese subsuelo no es tuyo? ¿Verdad que no?

¿Por qué no te gustaría? Porque conoces, porque sabes. ¿Y las personas que viven en el campo, no saben? No, no saben de estos temas, porque su vida transcurre en otro entorno, sus prioridades son diferentes a las tuyas. Ellos no necesitan saber de átomos, como no es indispensable para ti saber arar la tierra. Entiéndelo así. A lo mejor, con eso, empiezas a generar en tu corazón un poquito de respeto, y a entender que nadie va a salvar al mundo dejando morir gente, por más "altruistas" que sean tus intenciones finales, camarada..

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jueves, mayo 10, 2007

Avanti Morocha

Debo haberla oído por primera vez a los 18 años, en mis épocas de MTV. Me gustaba tanto, que conseguí introducirla enterita en mi corazón. Desde entonces, la he oído esporádicamente, cada vez que la necesitaba, desde cualquier emisora de radio, como un mensaje del cielo.

Hoy, la dedico a mis amigas y amigos:

miércoles, mayo 09, 2007

Conflictos superfluos

Cinco mujeres famosas por las que, fácilmente, me haría lesbiana:
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Shirley Manson. El vídeo de "Push it" me parece genial, pero a los 17 años, no lo veía y reveía sólo por la canción y el arte alternativo...
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Nataly Portman. "El Profesional" es una de las mejores películas que he visto. Quedé impactada por la historia, y también por aquella pequeña nínfula que desbordaba de sensualidad e inocencia, tal vez sin ella misma saberlo.
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Halle Berry. Esta mujer no necesita presentación, ni comentario alguno. Es, simplemente, bella, aunque me cueste un poco digerir las películas en las que actúa (y creo que en "Cat woman" estaba demasiado flaca).
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Keira Knightley. Cada vez que veo un afiche de esta chica, siento que respiro en una pradera. Me gusta su estilo y me da buena vibra. Es el segundo motivo más importante por el cual nunca dejaré de ver "Piratas del Caribe" (el primer motivo aparece más abajo).
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Larga vida a la Reina...
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Y ahora... Cinco hombre famosos por los que estoy muy contenta con mi "extraña" heterosexualidad (o conveniente bisexualidad, como le quieran llamar):
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Por supuesto, Brad Pitt, interpretando a mi primera fantasía sexual adolescente: el imberbe Louis, en Entrevista con el Vampiro.
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Brandon Lee, el Cuervo, mi eterno ángel oscuro.
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El rubiecito de la lista. No podemos negar que a Orlando Bloom le sentó muy bien el papel de Légolas. Etéreo, ideal para sueños húmedos.
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Johnny Deep, por siempre, como siempre y para siempre...

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Ville Valo, mi "burbuja evasiva" cuando algún imbécil me rompe el corazón. Algún día me casaré con él, ¡HE DICHO!

Y así...

lunes, mayo 07, 2007

Algún lugar...

Anoche llegué cansada a casa, después de un duro viaje de doce horas, atravesando en bus algunos pisos altitudinales del sur de mi país. Me di el lujo de comprar algunas películas, para las noches de días laborables, y ver una de ellas, con mis amigos. Pensé que estaría suficientemente cansada, que caería como piedra al tocar mi nueva cama, pero no sucedió así…

Tuve sueños entrecortados, insomnio inconsciente, malestar estomacal y mucho tiempo muerto, para pensar.

Una idea me había rondado los últimos días. Una idea que pensé descartada hace algún tiempo, cuando aprendí a trabajar y me acostumbré a un sueldo cada fin de mes. Planificando mi vida laboral y académica, teniendo seguro el amor de mi familia, olvidé mi naturaleza de mujer joven, y mis deseos de acompañar mi vida.

He intentado cultivar esa parte de mí, no lo niego. Empecé bastante mayor, pues tenía miedo de las rupturas, del sufrimiento innecesario y de esa necesidad contranatura de dejar de amar a quienes no nos aman. Sin embargo, toda mi vida amorosa, no lo voy a negar, ha sido un completo fracaso.

Pero… no me siento mal por ello. No ahora. De pronto, he comenzado a verme demasiado joven y demasiado ocupada. Me fui hace algunos meses de un trabajo que empezó a mellar mi ánimo y mis ideales. Fue duro. Tenía un buen sueldo, seguro social, oportunidad de echar raíces y sembrar mi futuro. Sin embargo, me fui.

Sentí que había llegado a un tope, que quería conocer más. Quise ser una persona completamente nula de conocimientos, con deseos de aprender, de viajar, de minusvalorar lo sabido hasta entonces, de empezar desde un punto neutro, hacia la limpieza de mi corazón y mi cabeza. Sabía que era necesario, porque ya soy parte de este sistema de competición y juegos sucios, aunque mi estilo aún posee elegancia y buena fe.

Me di cuenta que no tengo derecho a una felicidad simple y bonita, pues es el precio de lo que soy y seré. Aprendí que no es fácil para un hombre querer a una mujer como yo y, sobre todo, aprendí que me debo a las personas que me quieren de verdad y, antes de pensar en mí, debo procurar no fallarles.

Entonces, acepté que lo tengo todo y no tengo nada. Que soy capaz de ir a donde me plazca, con mayor o menor esfuerzo. Que mis sacrificios académicos y laborales valieron la pena, aunque al hacerlos nunca pensé que trascenderían…

Pero no tengo nada bajo mis pies. No tengo dónde echar raíces, no quiero querer a nadie, salvo a buenos amigos y amigas que siempre encuentro en el camino y procuramos hacernos bien… Es como haber vuelto al síndrome del post graduado, por la situación emocional, no por el síndrome. Ahora puedo elegir y tengo armas para seguir adelante, tengo posibilidad de aprender más, pero no pertenezco a ningún lugar…

No pertenezco a ningún lugar. Sin embargo, soy… libre.

Y recordé una canción, de una banda “poco profunda” (que me gusta), a la que nunca antes hallé sentido. La pongo aquí, porque sé que a más de una persona le hará bien saber que, en su incertidumbre, no está sola.

Algún lugar al que pertenezco

Cuando esto empezó no tenía nada qué decir, y me perdí en el vacío que había en mí. Estaba confundida, y lo dejé todo, sólo para darme cuenta que yo no era la única persona que se sentía así por dentro. Sin embargo, pese a no poder explicarlo, sabía que este sentimiento era lo único real que tenía.

Nada qué perder, sólo vacío y soledad, y la culpa es mía, y la culpa es mía…

Quiero sanar, quiero sentir que lo que creí no era real. Quiero dejar este dolor que he venido cargando por tanto tiempo, borrar todo el sufrimiento, hasta que se vaya…
Quiero sanar, quiero sentir que estoy cerca de algo verdadero. Quiero encontrar lo que he buscado por tanto tiempo: algún lugar al que pertenezco.
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Y no tengo nada qué decir. No puedo creer que caí de este modo, de cara. Estaba confundida buscando en todos lados, sólo para encontrar que este no es el camino, que lo imaginé todo. Entonces… ¿qué soy? Todo lo que tengo, excepto lo negativo, aunque no puedo justificarme, todos están mirándome.

Nada qué perder, nada qué ganar. Sólo vacío y soledad, y la culpa es mía, y la culpa es mía.
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No me reconoceré hasta que cambie esto dentro de mí. No sentiré nada más, hasta que mis heridas estén curadas. No seré nadie hasta que me libere de mí. Me liberaré, me encontraré a mí misma hoy...