sábado, octubre 28, 2006

¡Grande Gloria!

Regresó. Algunos años cautiva ya le valieron para dejar de ser incriminada por nada, ya todo lo ha pagado.

Ahora, sigue fuerte, más bella que nunca, más elegante, más mujer, más perra. Antes, una chiquilla escandalosa, ejemplo a seguir de cientos de adolescentes en todo Latinoamérica, que necesitábamos una alternativa a “Menudo” y demás postres calientes.

Fuiste grande entonces, Gloria, y lo eres ahora. Anoche fue noche de lentejuelas y filantropía. Anoche fue una buena noche y me dio gusto encontrarte luego de Hedwig, fue propicio y complementario. Fue bonito.

Hela aquí, con una típica canción disco para reafirmación de fuerzas femeninas y masculinas. He aquí una gran verdad, reina de reinas, reinas todas nosotras.

Noche tranquila y la pulgada furiosa


Anoche estuve en mi futura casa, viendo, junto a mis dos futuros compañeros de piso, la película Hedwig and the angry inch (Jhon Cameron Mitchell, 2001).

Tierna, dura y glamorosa. Nunca vi la versión teatral que presentaron en Lima, protagonizada por Giovanni Ciccia y Vanessa Saba, pero me hizo muy feliz ese amor descrito con tanta belleza, al igual que sensaciones y pasiones extremas y contrapuestas.

Además de mis usuales comentarios tipo: “¡Qué rico que está ese tío”, “¡Me gusta más sin peluca, pero qué bien le queda el maquillaje, al maldito!” y demás perlitas que van muy bien con el ambientillo “librepensador” (se aceptan "calabazas") del departamento, la película resultó un tesoro que no debemos pasar por alto, de ninguna manera.

Es que ni siquiera quienes desprecian a los homosexuales deberían perdérsela, pues, al ser inteligentes, tal vez se encuentren desnudados en algún recodito de la historia.

Les dejo el mito de cómo surgió el amor…

La última vez que te vi ya estábamos separados. Tú me miraste, yo te miré. Había algo familiar en ti, pero no podía reconocerte, porque tenías sangre en el rostro y yo tenía sangre en mis ojos.

Pero pude ver que el dolor que llevabas en el alma era el mismo que llevaba yo en la mía... Es ese dolor que corta la línea recta que separa nuestros corazones, lo que llamamos amor.

lunes, octubre 23, 2006

Lapidación

Me llegó este mensaje de Amnistía Internacional. No opinaré más allá de lo evidente...
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.Octubre, 2006

Querido amigo, Querida amiga,

Parisa, Iran, Khayrieh, Shamameh, Kobra, Soghra y Fatemeh son siete mujeres iraníes condenadas a morir lapidadas. Quizá no tengamos mucho tiempo para actuar.

La República Islámica de Irán trata el adulterio como un delito castigado con la pena de muerte por lapidación, violando el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que garantiza el derecho a la vida y prohíbe la tortura.

Parisa, Iran, Khayrieh, Shamameh, Kobra, Soghra y Fatemeh han sido injustamente condenadas a la pena más cruel, inhumana y degradante, la de la pena de muerte.

Pero aún estamos a tiempo de parar su ejecución. Sabemos que podemos contar contigo. No te quedes en silencio. Alza tu voz para intentar salvarlas. Gracias por tu apoyo,

Esteban Beltrán, Director - Amnistía Internacional

sábado, octubre 21, 2006

"Madrugada" de sábado

Para Angelito, con todo mi corazón. ¡FELICIDADES!
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Hoy me tocó salir por la mañana, temprano, a fotografiar Piura. No necesitaba “las” fotos artísticas, sino unas cuantas imágenes que me ayuden a armar el diseño de una página Web. Pedí a Angel que me acompañara y él, presto, accedió… Y llegó por mí a las 8 en punto, me despertó llamándome, pues ni supe a qué hora sonó el despertador (es que tuve salida de viernes por la noche).

Me vestí casi sin sacarme el pijama y salí a que me dé el sol…

Tomamos un mototaxi hasta el mercado. Allí dimos algunas vueltas, tratando de encontrar imágenes sugestivas, generales, tal vez que dejen montar títulos y sugerir colores para combinar diseños. Quise buscar las frutas, pero no fui muy lejos… Difícil animarse cuando la cámara es ajena, no vaya a ser que mi ángel de la guarda (otro de tantos ángeles que suelo tener en derredor) se descuide y se me acabe la racha de bendiciones… No, mejor cuando la cámara sea mía y no tenga que pasar por irresponsable.

La verdad es que a mí nunca me han asaltado en Piura, menos en el mercado y eso que a veces hago transacciones bancarias por ahí (no presumo, es dinero del trabajo), casi sin mucha preocupación, aunque sí con prudencia. Tal vez sea cuestión de actitud…
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Seguimos. Anduvimos un rato por la Avenida Sánchez Cerro, una de las arterias principales de la ciudad. Luego, tomamos la Loreto, una transversal con ganada fama de “zona roja”, a partir de las 11 de la noche. Debo indicar, con confianza, que justamente a esa hora suelo salir , a veces sola, del cine… Y tampoco ha pasado nada, aunque sí es verdad que hay todo tipo de “presas”, fáciles a cambio de dinero. Digamos que es nuestra pequeña “Avenida Larco”, en versión Frágil.

Pero de día y aún antes de las 9 de la mañana, el único peligro son las bocinas de taxis, taxi motos (que no son mototaxis, sino motos lineales que prestan este servicio) y combis. Pareciera que compiten por el que más ruido hace, no pueden ir por la vida sin gritar. Creo que la contaminación sonora es de las más graves en Piura.
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Dedicamos algunas fotos al Óvalo “Grau” y luego nos dirigimos por la calle del mismo nombre, rumbo a la Plaza de Armas. En el camino, nos detuvimos a tomar desayuno en la cafetería “Rosita”. Con los kilos que he ganado, no debería tener tanta hambre, pero pareciera que mi estómago no tiene fondo, pues siempre, siempre hay espacio para algún bocadillo de más.

En fin, dicen que sarna con gusto no pica… ¡Pero pesa y aprieta!

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“Rosita” es un sitio de mucha tradición en Piura. Siempre está llena de señores mayores, que hablan sobre los estratos sociales de su ciudad como si estuviese en sus manos administrarlos y tal cosa, mientras fuman magistralmente sus cigarrillos de tabaco negro y aroma a chocolate de taza quemándose al fondo de la olla. Delicioso.

He notado que la cajera, una señora tan viejita como la cafetería, siempre está dispuesta a bajarme el gusto de la comida agradable con su ánimo un poquitín agrio. Es increíble el modo en que su rostro pasa del odio infernal a la dulzura de la abuelita más indefensa, con sólo decirle, luego de juntar ripios entre varios, que sí, que tenemos lo justo para pagarle el consumo, que no necesita mandar a cambiar tu billete de 20 soles (es que si fueran 50, la entendería... ¡pero 20!).

Es lo que pasó esta mañana. En ese momento, recordé un cuento de mi amigo, a propósito del trato de la encantadora cajera…

Luego salimos a la Plaza de Armas, me encantaba la idea de ir por allí con Angel, luego de haber leído otro de sus cuentos, ganador de un concurso, aquí en Piura, que le valió como premio la publicación, en un libro, con 8 autores más. Es lindo ver a la gente que uno quiere haciendo lo que le gusta y, lo que es mejor, haciéndolo MUY BIEN.

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El cuento recrea aquella zona de manera innovadora y espeluznante…

Tomamos algunas fotos de rigor. Descubrimos que uno de los departamentos del edificio gris y azulejo de la Caja Municipal de Piura tiene una decoración simpática, con platos de colores (lo cual me recordó que debo pintar de una vez la pared de mi nueva habitación de alquiler).

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Después nos fuimos directo a la mal ponderada “Paloma de la Paz”, de Víctor Delfín, detrás de la Municipalidad Provincial. El pájaro aquél me gusta mucho, la verdad, aunque parece que a Piura en general no le agrada tanto, ni cuando la hizo nuestro querido y reputado artista nacional, hace 20 años, ni ahora.

Recuerdo que, de pequeña, mi mamá me traía desde Sullana, siempre a trámites, y veníamos por este parquecito. Una vez me enseñó la paloma aquella, del siguiente modo: “Mira la paloma de la paz que han hecho allí. No me gusta. Tiene cola de gallo”. No me animé a decirle que el ave a mí me parecía bonita, que aún me lo parece, porque tiene piquito pequeño y unos ojazos expresivos, pese a ser toda de piedra.

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Me he dado cuenta que esto de calificar algo muy personalmente, antes de presentárselo a quien no lo conocía, es una actitud humana muy común… Y el caldo de cultivo de los más irracionales prejuicios.

Dimos la vuelta, rumbo a la Plazuela Merino, centro de reunión de extremismos juveniles cada noche, donde solía encontrarme con trovadores alternativos a beber vino, hasta el amanecer (o hasta que SERENAZGO veía a echarnos). Aproveché la cercanía del Instituto Nacional de Cultura para preguntar por un libro, cuyo título no recuerdo, pero escrito por Eva Boyle. La señorita me preguntó si la presentación a la que asistí, de dicho libro, había sido organizada por Diaconía. Recordé haber visto curas en la ceremonia y, por la temática (evaluación de daños del terrorismo en Piura), pensé que tenía que ser así…

La amable librera me dijo que, en tal caso, el libro estaba en Diaconía, allí al lado. Que golpeara la puerta. Hice caso.

Me abrió una niña, quien no supo qué contestar. Mujeres mayores habían dentro, quienes tampoco dieron razón, y un viejecito salió vociferando desde el patio del fondo, un poco agresivo: “¡No hay nadie, no hay nadie!”.

Entre los casi empujones del señor, las mujeres alcanzaron a decirme el horario de atención del lugar, de lunes a viernes. Agradecí a ellas y al anciano, que no dejaba de repetir: “No hay nadie, no hay nadie”…

Comenté a Angel que la autoestima del señor aquél tenía que estar muy por debajo de sus pies, para decir con tanta insistencia que no había nadie en la oficina, estando él ahí. Reímos. Vimos llegar a una señora con su hija, también a Diaconía. Bromeamos en voz bajita: “¡Señora, no golpee allí! ¡Le va a ir mal!”

Ya encontraré el libro de Eva Boyle (debí comprarlo el día de la presentación).

Una vuelta más por la Sánchez Cerro, camino al cruce con la Avenida Sullana, donde están todos los paraderos de combis y buses, justamente para ir la ciudad de Sullana, donde vive Angel, mi mamá y mis hermanos. Donde crecí y me emancipé. Ya saldré a tomar unas cuantas fotos por allí.

Angel se fue y yo estoy aún por aquí. A ver si termino de hacer lo mío, para irme tranquila a casa, de una vez.


martes, octubre 17, 2006

Una de Sabina, para ti

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Puedo ponerme cursi y decir que tus labios
me saben igual que los labios que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir que me basta
con ser tu enemiga, tu todo, tu esclava, tu fiebre, tu dueña
y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu Dios, tu asesina,
o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
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Puedo ponerme humilde y decir que no soy la mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digna y decir “toma mi dirección
cuando te hartes de amores baratos, de un rato me llamas”
y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío.
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O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazado a una duda, en mitad de la calle y desnudo.
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar...
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Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu Dios, tu asesina,
o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
Y si quieres también puedo ser tu abogada y tu juez
tu miedo y tu fe, tu noche y tu día
tu rencor, tu porqué, tu agonía.
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O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazado a una duda, en mitad de la calle y desnudo.
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar...

viernes, octubre 13, 2006

A propósito de un congreso

Pobladores de Balsas (Suyo) trasladando las llaves para instalación domiciliaria de agua potable. Cuesta conseguir el aporte y compromiso comunal, pero no es imposible y resulta más efectivo que cualquier peonaje remunerado, porque es para que ellos y sus familias estén MEJOR.
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Piura, 10 de octubre de 2006. Día mundial de la lucha contra la desnutrición infantil. No te sientas tan orgulloso de llevar en alto la bandera de la alfabetización. Es importante, no lo niego. Es fundamental. Es tan, pero tan vital que tu población, electora o no, sepa leer y escribir, que ya no debería ser un acto de grandeza de tu gobierno, ni una justificación de tu bajo presupuesto al Ministerio de Educación, sino un derecho humano, inherente al nacimiento, como el mismo nombre, como la vida, como tener acceso a los bienes básicos para dejar de sobrevivir.

¿Por qué me malentiendes? Eres adulto, eres doctor, eres el jefe de una comisión generada por el gobierno central, para tomar decisiones importantes, que pueden mejorar la vida de todos los peruanos y peruanas. No tienes derecho a malentender, ni a malinterpretar, ni a desfigurar mis palabras para manifestarte sabio ante la población que te ha estado escuchando toda la mañana y que sabe muy bien de lo que hablo.

Tampoco tienes derecho a criticarnos porque no pedimos tu interesante presentación en Power Point. Eso vendría luego, ¿o querías que interrumpamos las “buenas maneras políticas” para asaltar con nuestras “USB Memory” a la pobre y salvadora Laptop? ¿O acaso tu soberbia te ciega al punto de no poder admitir que muchos y muchas no teníamos nada qué preguntar, ni a ti, ni a tus colegas autoridades?
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No necesitas esperar a que toda tu gente sepa leer y escribir para educarla, para recuperar sus valores personales y su sentido de nación. Cualquier ser humano puede hacer patria, aunque no tenga firma. Necesitamos capacidades que nos ayuden a vivir con dignidad y para eso está la educación, la recuperación de la autoestima, el conocimiento completo de nuestras realidades, valores y tradiciones variadas, dispersas y totalmente respetables. Necesitamos saber cuáles son nuestros deberes y derechos, cuál es el sentido de ser peruanos y peruanas, cuál es nuestro aporte social, cuánto vale nuestra cultura. Necesitamos aprender que dinero no es sinónimo de desarrollo, aunque así lo parezca, aunque quienes tienen mayor poder adquisitivo estén física y materialmente en ventaja, siempre. Necesitamos entender que merecemos, para nuestras familias y nuestros estómagos, la misma calidad de los productos que cultivamos para exportación.

¿Has aterrizado tus propuestas? Hazlo. Las acciones públicas son importantes, las ceremonias convocando prensa ayudan a difundir, pero difusión no es formación (y que me perdonen mis semi-colegas, los periodistas, pero así son las cosas, en Perú, la China y la Cochinchina). ¿Quieres que la gente de los pueblos pequeños te quiera y te aprenda? Pues tómate el trabajo de conocerlos primero, que el foráneo eres tú, por más capitalino que tengas el acento, el foráneo, aquí en mi departamento y en cada pueblecito, eres tú.

La alfabetización es un derecho humano, no una excusa de elección y reelección. Vergüenza me daría tener que recurrir a asociaciones docentes de último minuto, sin reparar en metodologías adecuadas, para sumar cifras estadísticas aceptables a la escena mundial. Más vergüenza aún de continuar con políticas asistencialistas, que nos han convertido en cojos y mancos, en convenidos y sinvergüenzas, sin querer queriendo. Somos parte del “vicio”, ¿para qué negarlo? Todos y todas. Si no sabemos cuáles son nuestros deberes y valores ciudadanos, ¿podremos entender que la calidad de vida cuesta esfuerzo, orden y trabajo?

¿Y qué me dices de estas marcadas diferencias sociales que han condicionado la voluntad de bastantes? ¿Qué me cuentas de la desigualdad de oportunidades que nos ha llevado, muchas veces, a tirar la toalla?

Apostemos, pues, porque cada quién sea artífice de su propio desarrollo, del progreso, de la obtención de un nivel de vida digno. Pero no nos ampares misericordiosamente a quienes optamos por ti porque eres la única opción. Tu deber (nuestro deber) es otorgar esas capacidades, hacernos útiles, que no lanzar buenamente soluciones insostenibles, que nos hagan parecer “buena gente” sin fundamento.

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¿Quieres saber algo interesante? En el distrito fronterizo de Suyo, Comunidad de Pampa Larga, la mayoría de habitantes son apasionadamente fujimoristas. ¿Sabes por qué? No será porque el controvertido ex presidente les dio educación, alternativas económicas, luz y agua. Nada de eso, esas son estupideces. Lo que hizo fue colocar, en el caserío Encuentros de Quiroz, una antena retransmisora, para que todos los que tuvieran televisor a batería puedan ver los canales peruanos de señal abierta, no los ecuatorianos, que los llenaban de jergas y desinformación patriótica.

Además, construyó un par de sus colegios anaranjados e incentivó a las personas a mantener la bandera peruana izada hasta las 6 de la tarde. Cosa importantísima que estaba olvidando mencionar, por lo cual hasta ahora le recuerdan con respeto y cariño: ha sido el único presidente peruano que no ha tenido asco de llegar hasta sus pueblitos alejados, que ha andado por sus caminos tostados de sol y tierra arcillosa, acariciado a sus niños y niñas y, en fin…

Que ya lo saben, que así de fácil se compran favores y votos, que no es justo, que no abuses tú también, doctor. Que hagas bien las cosas, nada te cuesta. Dale una miradita a los lugares que he mencionado hoy, entérate que en esos caseríos fujimoristas la extracción ornamental de minerales (oro y cobre) está cobrando cada vez más adeptos, con la consecuente venta (ilegal) de terrenos comunales a mineras de norte, centro, sur, contrabando, etc.

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Sólo no nos confundas más, señor doctor inteligente. Sólo descentraliza tus buenas decisiones y procura hacer bien las cosas, tú que tienes la oportunidad, los recursos y la obligación de.

Ya me gustaría haberte explicado mejor todo esto, pero me puse nerviosa y el tiempo era corto. Además, soy “demasiado joven”, ¿no? Pero bueno, se les agradece el chance de poder decirles algo de mucho, ministra, doctor de doctores, catedrático, consejera, especialista, analista, economista, congresista, diplomático, embajador, bienintencionados todos. Sólo… procuren hacer las cosas bien.

Muchas gracias.

lunes, octubre 09, 2006

Camino a la escuela

Cuando lo vi, hace una semana, no llamó tanto mi "atención emotiva", pues es algo con lo cual, la gente de por esta oficina, convive constantemente. Por supuesto, desde nuestra muchas veces cómoda posición "externa". Sin embargo, hemos aprendido a compartir esas sonrisas inexplicables y esos saltitos por las quebradas, ya sin sentirnos tristes, ni avergonzados, ni preguntarnos "por qué", sino, simplemente, agradeciendo a Dios por darnos lo que somos, y trabajando, pues.
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Pero vale la pena difundirlo y votar a favor, como dice Fredy, hay que apoyar a nuestro compatriota Humberto.
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Recomiendo el vídeo, es muy ilustrativo. Y la canción del final es un clásico de las escuelas rurales andinas, por lo visto. Transcribo, más abajo, el comentario que dejé en la página donde está colgado.
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¡Saludos!
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La difusión de este tipo de material audiovisual, estos testimonios de todo lo que somos y todo lo que debemos hacer, para convertirnos, de verdad, en una nación, es importante. También es importante optar por políticas que verdaderamente beneficien a todos y todas, en cada espacio social, en cada cosmovisión. Si la regionalización ayuda, más valdría apoyarla, conocer, buscar información, responsabilizarnos por lo que es, ya que nacimos en esta tierra, nuestra responsabilidad.
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Cuando me toca salir al campo, créanme que me duele en el alma, un poco por indignación, un poco por ser conciente de la incoherencia e ingratitud latente, cada vez que estos niños y niñas desfilan marcialmente con el pabellón peruano, y cantan el Himno Nacional, con sus manitos en el pecho... Es así como nos enseñaron a tantos de nosotros y nosotras lo que es patria: una de esas “cosas” incomprensibles que forman parte de nuestros afectos infantiles, en vez de ser una forma de vivir, una serie de deberes y derechos por cumplir y hacer respetar.

viernes, octubre 06, 2006

Chalaco, en YouTube

Les presento el lugar donde he trabajado los últimos tres años:

jueves, octubre 05, 2006

Plantón contra le pena de muerte

La represión y la crueldad generan miedo. El miedo ayuda a mantener las cosas "bajo control" por algún tiempo, pero la pus siempre encuentra manera de salir, o acaba engangrenando el sistema.

Nuestro país presenta como verdadero y más triste problema social el que su población, generalizando, no cree merecer algo mejor de lo que tiene. Así es fácil cruzarse de brazos, inventar nuevos modos de "viveza criolla", siempre en miras a sobrevivir (que no es lo mismo que vivir), a costa de otros… Es fácil generar injusticia.

Sin embargo, el tratar al pueblo como manada, como animal que tiene miedo al látigo del amo, no es de gobernantes justos e inteligentes. Tal vez sea la norma más urgente, la acción de contención más rápida a aplicar. Pero, ¿y la esencia? ¿Y la educación? ¿Y la formación de valores y conciencia ciudadana? ¿Y la participación democrática?

Entiendo que en algunos casos la expansión de la plaga haga necesario implantar un modelo preventivo radical (como la masificación del uso del preservativo en la lucha contra el SIDA, sin tener la más peregrina idea del control y derecho sexual de nadie). Pero la pena de muerte es otra cosa. Es un atentado contra los Derecho Humanos, que cualquier persona tiene la obligación de respetar y pedir que se le respeten.

Por otro lado, ¿cuántas personas inocentes han sido llevadas al paredón, por un error de la justicia? ¿Cómo se condenará a quienes hacen daño sin saberlo?

Sólo por ellos, me manifiesto en contra. Mis sentimientos se cruzan un poco al pensar en quienes realmente merecerían un castigo ejemplar, por violadores y asesinos, a conciencia plena. Pero hasta escarbando en la cabeza de estas personas, se los aseguro, podemos encontrar graves signos de una enfermedad social que, a fin de cuentas, nos afecta a todos. Se me ocurre pensar en aquél tipo que no tenía cargo de conciencia de haber ultrajado a una niña de ocho años, porque ella andaba por ahí provocándolo, “en calzón”… ¿De dónde salen esas ideas?

¿Opinable? Admito que no me lo parece tanto, pero respeto lo que otros tengan que decir. Yo me manifiesto en contra.
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¡Un abrazo!

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A ver si mi gentita de Lima participa. Yo, desde Piura, apoyo de este modo.

miércoles, octubre 04, 2006

Juegos...

Una vez agradeciste a la música por existir y yo cerraba los ojos, intentando contener tu calor en mi corazón, disimular la sonrisa y la alegría de saber que esa canción que te significa tanto, era importante para mí también, por diferentes razones.

Y ahora, mi olfato aún no olvida tu olor acogedor, los ojos que abres enormemente al sentir placer y tus dientes torcidos, perfectos, que te hacen más único de lo que ya eres.

No hubo tiempo para sentir amor, pero sí el suficiente para saber de cuánto estoy perdiéndome hoy, vacía de nuevo, vacía de ti, que es peor. Pero tuve y tienes razón, más adelante el dolor sería peor (¿y hablabas de bolas de cristal?), si tú continuabas indiferente y poblado de dudas y yo, en la incertidumbre.

En algún momento fallé, amorcito mío. Fallé cuando supe que no podías quererme, cuando descubrí que las ilusiones eran sólo eso y yo, recién golpeada, no estaba preparada para tal ventarrón de desvarío amoroso y vacuidad.

Te extraño. Y da igual la insensatez de extrañarte, habiéndote “tenido” tan poco tiempo, pues tan raro y loco como resulta hoy sentir que te quiero del modo que conozco, fue el empezar, condenados al fracaso, salvo fuerzas sobrehumanas, voluntad divina o qué sé yo.

No somos ángeles, nuestra fuerza se limita a lo que somos, con miedo y más miedo.

Nadie hizo por mí lo que tú en los momentos más dulces, por eso pensé haberte encontrado. Por eso, sin estar preparada, me arriesgué a dedicar a ti el último suspiro de este corazón, que ya moría cuando llegaste, y quiso vivir un poco más, sólo para conocerte.
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Pero dijiste demasiado...
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Ahora, estoy sola y las defensas bajas ya me costaron un nuevo resfriado (las defensas bajas, llorar y el cigarrillo, para ser exactos). Pero espero que pase pronto, más pronto que nunca. No para tenerte de otro modo, no para tenerte distinto, pues eres irremplazable y lo serás, incluso contigo mismo.

Así es la vida. De ahora en adelante, quiero ser diferente.

Procura ser feliz.
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