sábado, octubre 29, 2005

Mariposa

Algo discretamente evidente trae a mi memoria recuerdos de niña, mirando vídeos con papá, en algún canal de televisión ecuatoriano (los que solían verse con mayor nitidez en Sullana, allá en la década de los 80’s).

Es inevitable notar la modernidad nostálgica del primer single-vídeo del nuevo álbum de HIM, Drak Light (no sé por qué el titulito en cuestión no me sorprende). Por algún motivo remite al estilo gótico-rock de "Dancing With Myself" (Billy Idol), y alguna película de duendes y hadas oscuras, tipo “Laberinto”.

Por otro lado, la frialdad de los edificios oscuros y los reflectores de luz azulada, con reminiscencias a “Blade Runner”, intentarían explicar el sentido de Dark Light, la modernidad que todos los globalizados vivimos (marketing puro y duro, para qué negarlo).

Rascacielos emergiendo del mar o un diluvio que lo está cubriendo todo, en ambos caso es muy anime, ¿no? Sin embargo, qué buen vídeo, qué ganas de regresar a Europa, qué bien le ha sentado el cambio de look a alguno de la banda (soy una gruppie, qué le vamos a hacer).

Aquí, Wings of a butterfly. Y, para variar cosas, me la dedico a MÍ MISMA.

Enjoy!


"Wings Of A Butterfly"

Heaven ablaze in our eyes
We're standing still in time
The blood on our hands is the wine
We offer as sacrifice

[Chorus]
Come on, and show them your love
Rip out the wings of a butterfly
For your soul, my love
Rip out the wings of a butterfly
For your soul

This endless mercy mile
We're crawling side by side
With hell freezing over in our eyes
Gods kneel before our crime

[Chorus]
Come on lets show, them your love
Rip out the wings of a butterfly
For your soul, my love
Rip out the wings of a butterfly
For your soul
(Rip out the wings of a butterfly)
Don’t let go
(Rip out the wings of a butterfly)
For your soul

[Chorus]
Come on, and show them your love
Rip out the wings of a butterfly
For your soul, my love
Rip out the wings of a butterfly
For your soul
(Rip out the wings of a butterfly)
Don’t let go
(Rip out the wings of a butterfly)
[x2]For your soul


"Alas de mariposa"

El cielo ardiendo en nuestros ojos
Aún permanecemos a tiempo
La sangre en nuestras manos es el vino
Que ofrecemos como sacrificio

[Chorus]
Ven, y muéstrales tu amor
Rasga las alas de una mariposa
Por tu alma, amor mío
Rasga las alas de una mariposa
Por tu alma

Nos estamos arrastrando lado a lado
en esta milla sin fin de misericordia
Con el infierno congelado sobre nuestros ojos
Sumisión de los dioses antes de nuestro crimen

[Chorus]
Ven, mostrémosles tu amor
Rasga las alas de una mariposa…


lunes, octubre 24, 2005

Dentro

Y no sé cuándo voy a estallar, la verdad. Desde que empieza el día, reclamos, tonterías, mujeres sabias que nunca se dejaron amar (nunca sufrieron) y la soledad las ha vuelto duras, groseras y niñas (o groseras como niñas, también puede ser).

Creo que me han caído mal los sándwiches de sardinas (dijo Yuri que olían a “mujer”), y debo esperar que las señoras de limpieza desocupen el pasillo, para ir al baño elitista a lavarme los dientes (eso, o comprar pastillas de menta).

Es increíble el modo en que he dejado a la nicotina adueñarse de mi cerebro. Gracias a algún dios existen los cigarrillos, o mi mañana habría sido más insoportable de lo que ya, entre cinismos, citas a santos, malos olores y el sonido del scanner.

Y he pasado bastante tiempo sin gritar, ni tirarme de los pelos. Pero aquí, alrededor, el trabajo sigue, aún en hora de almuerzo. Así es siempre, sacrificadas hora de almuerzo, siesta y sueño nocturno saludable, ¡pero ay de ti si llegas algo tarde por la mañana! Políticas, políticas, políticas (mi buen amigo Cobra recomienda el estado "automático", dice que le llaman instinto de supervivencia).

Alguien pretende venderme sistemas de funcionamiento modernos de oficina, pasando por sobre todas las jerarquías. Me he vuelto burócrata, ahora las jerarquías también son parte de mi vida, la dignidad humana es la misma, contesto, pero las capacidades no. En eso consiste el equilibrio, es la base del trabajo en equipo: que todos no seamos buenos en lo mismo. Además, ¿quién paga los platos rotos del grupo? ¿El jefe, no?

La catarsis por msn cuando descubrí una cara más del quíntuple cara que tengo en el trabajo no me ha servido. Es que no estoy hoy para haber salido de mi casa, hoy llevo una nube gris sobre los hombros y me arde la garganta de tanto fumar (ya estoy sintiendo deseos de uno más, a este paso acabaré mi recién comprada cajetilla en pocas horas).

No pues, hoy me tocaba vegetar y rumiar las penas en cama, abrazando el conejito aquél de pantalones rojos. No puedo evitar sentir nostalgia cuando te veo, cuando noto que falta un botón en tu ropa, bicho, que se lo llevó ese novio que tuve el año pasado, ¿lo recuerdas? Quedamos en que te lo devolvería cuando nos volviéramos a ver, pero ya hace rato dejamos esa babosada y mejor te compro un botón nuevo, que así es la vida y así de rápido se cambian los sentimientos (o nos morimos de amor, y eso no es bien visto en estos tiempos, como comprenderás).

Voy por el cigarrillo, que no tolero el ruido que viene de la reunión del fondo, en hora de almuerzo. No vuelvo a meterme en ese asunto tan de última hora, que luego los errores son reclamados con bilis de niña malcriada y hoy soy la más malcriada de las ancianas, no respondo de mí.

Ya no sé, no me he sentido bien desde la semana pasada, y las torturas psicológicas del enamorado no ayudan. Ni siquiera he podido hablar con el importante, para dejar claras algunas cosas. Ay, es que no somos nada. Y mil problemas difíciles ocurriendo alrededor, verdaderas pruebas de espíritu para gente que ya se ganó el cielo. Y yo, ni esto, ni aquello. Sólo, morderme los labios cada vez que escuche al séxtuple cara citar las sabias enseñanzas del santo aquél, por enésima vez, para quedar bien, y seguir desparramando nuestras tripas a diestra y siniestra, por donde le dejen.

¿Acaso somos imágenes, nada más? Va a resultar ser verdad aquello de existir sólo en tanto se nos percibe. Sí pues, eso parece. Y mi buen amigo de Puerto Rico, contándome cuentos de hadas y diciéndome, de todo corazón, bueno, niña, que tú no vives para complacer a los demás. Ve dentro de ti qué es lo que quieres de la vida y hazlo.

Pero chico, no puedo, no puedo. Tantas miradas expectantes y tantos “padres sustitutos” dispuestos a aconsejarme sin que se los pida, han acabado convirtiéndome en la pequeña autómata que ahora soy, hasta me da asco haber pensado que tenía capacidad de iniciativa y raciocinio humano, ¡mira cuánto asco! ¡Qué asco, qué asco!

Por lo menos escribo. Hoy me gustaría que mi vida se acabase en un post, puesta en letras rosa oscuro, sostenidas en la pantalla, sin nada más que lo que dicen, una y otra vez. Eso, eso mismo. Pero no, pues, mi vida no es un post. Ni modo, a seguir (ahora, además de un cigarrillo, también necesito un café).

Menos mal que no fui la responsable de que se inundara el pasillo de las oficinas, ya habría sido el colmo de las torpezas para un lunes en la mañana. Me voy (por fin terminó la abnegada y laxamente inmoral reunión).

miércoles, octubre 19, 2005

Paranoia

Ella amó (pese a que Alexis le dijo muchas veces que el amor humano daña de muerte). Amó y no tuvo miedo de que se le notara, aún con dolores acumulados de siglos y amores traicionados. Tuvo la suficiente fuerza/locura de amar una vez más, temblando de miedo. Él decía amarla también, todo correspondiente, correcto, óptimo, bueno.

Sin embargo, estaba en ese lugar bonito, bonito, muy bonito, del que es imposible hablar, porque tal vez duela más…



La verdad es que estoy muerta de miedo. No tanto miedo, sino desconcierto, aunque bien podrían ser ambas sensaciones: miedo, desconcierto, y una tercera: rabia. Sí, también esa, aunque no se nota mucho, pero es rabia, rabia más impotencia. Desconcierto + miedo + rabia + impotencia. Pésima operación. He tenido las alas rotas muchas veces la última media década, pero nunca atadas. Hoy sí.

Procuro no creer en premoniciones, ni en sueños, ni en miradas malas, ni en vibraciones negativas. Pero creo. Y hoy estoy a mitad convencida de saber quién es ese gato negro que me atacó en pesadillas, hace un mes. Un gato negro, grande, malo. Todas mis conocidas mascotas muertas en el piso, además. Y el gato cruel, hiriéndome.

Dicen que es “malo” soñar con gatos (me encantan los gatos, si son negros, más aún). Los gatos no me atacan, yo soy un poco gato, no hay gato que no guste de estar conmigo, los gatos son así, yo los entiendo. Pero ese gato negro me siguió hasta mi cuarto y me atacó, tantas veces como pudo, mientras yo me clavaba las uñas y golpeaba los nudillos de mis dedos contra la cabecera de madera, para despertar.

Tuve miedo de ese gato. Hoy creo en todas las supersticiones del mundo. Sé lo que significó el gato. No debí saber, no debí soñar con el gato, no debí atar cabos, ni descubrir que, quizás, a lo mejor, no sé bien, ella y la otra ella tuvieron que ver en lo de la semana pasada y en lo de esta semana.

¿Por qué la ella mayor me mintió al verme? ¿Por qué tratar de intimidarme diciendo que conocía a mi mal supuesta “jefa”, cuando la buena mal supuesta afirma que no la conoce de nada, pero sí a la ella menor, a la ella hija?

Amó. Amo. ¿Elección? No quiero elegir, quiero seguir así, estoy bien así. No soy mala. ¿Qué pasa? ¿Por qué si no es mi pasado, es el pasado de él? ¿Por qué tengo tanto miedo? No quiero soñar, no quiero gatos negros, no quiero atar más cabos, no quiero tener malicia, no quiero darme cuenta de nada.

Inocencia. Eso. ¿Dónde está?