miércoles, noviembre 09, 2005

¿Por qué planté a mi enamorado?

Porque la reunión a la que fui duró más de lo previsto, sí… Pero bueno, fue por una causa noble (sorry, ¿sí?). Les cuento:

En algo salí “directamente” afectada a fines de abril de este año, cuando quise ir a la Laguna Negra, desde Palo Blanco. David moría por conocer las Huarinjas, y después de tantas horas andando, ¿ya qué más daba una subida de 5 más? Pero Gloria, asustada, nos recomendó que no hiciéramos tal travesía, pues la gente podría confundirnos con “mineros” y tratarnos mal. Decidí escuchar y no moverme de allí.

Comunicadores como somos, los del equipo sabíamos que el asunto de la mina aquella que quiere explotar cobre al norte de Huancabamba, traería secuelas sociales en toda la zona del andino central, pero los chicos del equipo técnico no nos prestaron mucha atención.

Poco tiempo después, la explosión: en los meses más difíciles de conflicto social por el tema de la minería (julio y agosto de 2005), se nos culpó de andar buscando oro en las tierras de Mijal, para extraerlo (aún teniendo nuestra zona de influencia a 60 Km. -y muchas montañas- de distancia de Henry’s Hill, el yacimiento cuprífero que se planea excavar).

Afortunadamente nos tocó la parte más “suave” del conflicto, nada que una solidificación de fuerzas y estrategias de comunicación en emergencia primaria (sumadas a la confianza ganada durante dos años de trabajo con los habitantes locales) no puedan contrarrestar (también hubieron complicaciones políticas y aún me dura el pálpito de que algún colega habló de más, y a drede, pero bueno, lo peor ya pasó).

Sin embargo, el problema continúa desarrollándose entre cimas de cordillera de cobre y oficinas burocráticas de economía, gobierno, redacción y opinión pública.