martes, mayo 03, 2005

Los caballos eran fuertes, pero no andaluces...

Crónica de 15 horas caminando, de ida y vuelta a La Capilla de Paloblanco (Pacaipampa – Ayavaca, Perú), por puro gusto.
Palo Blanco es uno de miles de caseríos de nuestro país, poblado de gente que vive a su modo, casi sin participar de un sistema político y social que sólo les hace partícipes de sí en tiempos de elecciones, y si es que cubren un porcentaje interesante de adultos con DNI.

Palo Blanco está lleno de mujeres blanquísimas y bellísimas, que pierden los dientes a temprana edad por falta de calcio y, en general, de una buena alimentación. Pero les da igual, sonríen a voluntad y posan para las cámaras de extraños visitantes, siempre y cuando les dejen peinarse un poquito antes, “para no salir tan feas”.

Palo Blanco, como muchos pueblos de nuestra sierra, tiene sus cerros sobreexplotados con cultivos de agricultores que piensan antes en los estómagos de sus familias que en afanes ecologistas universales, esas cosas de las que sólo podemos ocuparnos quienes tenemos las necesidades básicas cubiertas.

Palo Blanco tiene niños que juegan entre rocas, pastizales y abismos, saltando, corriendo, riendo, llorando, pastoreando ovejas que suelen pesar más que ellos mismos, arreando mulas y vacas, yendo a las escuelas los días que el profesor puede subir (3 días a la semana, da igual por culpa de quién), aprendiendo con sus padres a memorizar su agenda agrícola anual, y con sus madres, a nunca morirse de hambre.

Los más coquetos y pudientes tienen caballos, buenos ponchos y sombreros. Los señorones y señoronas muestran orgullosas sus esmaltes dentales tatuados de estrellas, corazones, hoces y martillos… entonces no se sorprenden tanto si les explico que fue esa misma vanidad la que me llevó a perforarme la nariz, y que no duele tanto como parece.

Conocí Palo Blanco hace casi 2 años. He vuelto poco desde entonces. El paisaje es más hermoso a cada retorno, ahora hay una nueva escuela, gracias a Dios y al alcalde de Pacaipampa (hay que ser justos), pues la anterior se estaba cayendo de a pocos.

Los niños y las niñas, sobre todo, me recuerdan. Antes solía contarles cuentos, cuando me sentaba sola en la pradera, lejos de los cooperantes y voluntarios que compartían mi trabajo, lejos de culturas extrañas, de amores perros, de acentos raros y dolor. Me senté bajo el sol a rumiar mis penas, y me vi rodeada de pequeños angelitos, en plena hora del recreo, exigiéndome historias de allá de donde venía, y cuentos de caperucitas y cenicientas.

Les conté las historias y los cuentos con la voz entrecortada, imité a lobos, cerdos y políticos, bailé, levanté los brazos, sonreí forzadamente y aplasté cualquier pena con mímicas. Los niños y las niñas lo agradecieron, lo agradecieron tanto que hasta ahora me recuerdan y se alegran con mis esporádicas venidas e idas de pocas horas. Y siempre me están esperando, me están esperando, me están esperando.

Estuve en Paloblanco hace unos días. Partí con un buen amigo, de esos que siempre están allí para sacarme de apuros, aunque les agradezca sintiéndome muchas veces sola, sola, terriblemente sola, pese a Dios. Desde mi fiel y traicionero Chalaco tomamos carro hasta un caserío pacaipampino llamado Tierra Colorada, a 2600 m.s.n.m. A partir de allí, a las 5 de la mañana, andar cuesta arriba.

Tierra Colorada, Altamiza, Vista Alegre –visita a doña Catalina, viuda y madre de tres hijos, desayuno a 3100 m.s.n.m., donde la doña Herminia, foto con la familia, mi amigo también come tortilla de maíz, sírvale con confianza, ¿me da más café, por favor?, gracias, mil gracias-, Laguna de Mijal (3200 m.s.n.m), no te preocupes, David, que de aquí para adelante, todo es regular (Palo Blanco: 2800 m.s.n.m).

Tres distritos en un solo día: Morropón, Yamango (reforestación con pinos) y Pacaipampa. Sierra cortada a machete, dice David, sierra irregular, caminos extraños, hasta aquí no llegaron los Incas, no señor. Sierra extraña, hermosa, sierra de mierda, maldita mochila de porquería, ¿cuándo dejamos de bajar? ¡Qué paisajes! ¡Esta es la última cuesta! (esa frase siempre es mentira).

Laguna de Mijal

Yamango

Valle de Palo Blanco


El valle del río Palo Blanco, hasta el fondo, bien tocado el valle, foto para que luego te crea tu papá. De aquí sólo nos quedan 2 horas hasta La Capilla (fueron 4). Vamos, es que en realidad nunca he andado antes por este camino, quería explorarlo… ¡Pedazo de guía que te has conseguido, camarada!

Un ángel de esos que aparecen en el camino (por fortuna fue un ángel, a veces son duendes juguetones los que llegan y hacen perder un poco el rumbo, sólo por fastidiar). El ángel se llama Melciquiades, viene de Chalaco, ha estado en la mula desde la 1 de la madrugada. Vive un poquito más allá de Palo Blanco ¿Has comido algo, niño? No, qué va. El atún y el pan han de servir para algo, y ya son más de las doce del día, así que vamos a entrarle nomás.

Nos toca subida, 2 horas (4) de subida. El mulo puede llevar las mochilas, nomás hay que ponerlas en la alforja y amarrarlas bien. ¿No les dije que era un ángel? Subida. Las Lomas de Palo Blanco, de aquí fueron quienes destrozaron un vivero del Programa en el que trabajo, el año pasado. En líos territoriales es mejor no meterse. Bonito sitio, un señor nos ofreció descansar un poco (seguro luego vendría el cañazo). No, gracias, es que el niño quiere llegar pronto y nosotros tenemos algo que hacer en La Capilla. Sigamos.

Topar con uno de los duendes juguetones al salir del caserío, una señora bruja de esas amables que quieren saberlo todo, te piden las botas y te vaticinan lluvia torrencial en pleno camino. Carajo.

Algunas bajadas más, esto ya es familiar para mí. Sí, ese es el desvío a Choco (Yamango). Ah, pues, por aquí me vine hace más (mucho más) de un año. Mira, por eso ya me acuerdo. Sigue Miraflores, ¿verdad? Melciquiades, el mulo y yo, ya en pampas y praderas, haciendo carreras. Le gano al niño, me gana el mulo.

David, sigue constante, se queda siempre un poco más atrás. Dice su papá que apenas sube y baja escaleras, pero el hombre va bien, resbalando, granputeando, recitando a Chocano, admirando la naturaleza y envidiando a las mariquitas en plena época de celo, cuidando a su vulnerable amiga, que es capaz de bajar y subir cerros sin inmutarse, pero se devasta casi por completo con bacterias llamadas amor y webadas de esas.

Por fin, Palo Blanco, allí en esa loma, más abajo. No tengo corazón para contarle a David que, desde allí, faltan más de 25 minutos para llegar. Tampoco quiero contarle que las bajadas son terribles, resbalosas, y hay que correr, porque nos llueve, nos llueve y nos llueve…

Nos llovió y torrencial. Ya no vale correr, nomás mirar al cielo, ¿total? En 3 minutos ya está escurriendo agua de mi chompa rosada de Saga Falabella y el pantalón pesa el doble. Que Melciquiades se adelante con el mulo y las mochilas, yo espero a David, vamos juntos, pese a las caídas y qué diablos, porque se forman charcos horribles, lodo y la arcilla de las bajadas se cobra coxis con regularidad.

Por fin, ya estamos cerca. Mira, este es Palo Blanco… Mi Palo Blanco.

La buena de Gloria se ríe de nuestra “mala suerte” ¿Mala suerte? ¡Mujer, estamos vivos y llegamos! Echando al aire todo nuestro calor corporal, claro, pero vivos. Y estoy en mi sitio, mi sitio bonito, con los niños de siempre, que crecen de a poquitos, y la gente de siempre, al menos Gloria, su esposo Nieves, los pequeños Talía y Stéfano, y tantos otros, y los que no me recuerdan, pues ni modo, será porque yo tampoco les recuerdo bien, En fin, en mi sitiecito y sin más.

En mi rincón...


Flores para sala de tía pituca, junto al cementerio y en toda la rivera...


Palo Blanco es uno de esos lugares que se apropian de uno. Yo lo siento mío, muy mío y por puro gusto, tanto que, si voy con alguien más, tiene que ser bien especial, como mis amigos más queridos, como alguien que vive y trabaja en Chalaco a quien me habría gustado llevar (y lo habría hecho, de no ser por los últimos sucesos… ¡Y tenía que acordarme de él!)… en fin, a mi mamá no la llevo porque no aguantaría en trayecto y mis hermanos aún son pequeños.

Un día entero, quizás algunas horas menos. Dolor muscular, sí, claro, lo normal. Un paseo por los alrededores, repartición de encargos, muchas tortillas de maíz con queso y café (¡buenísimas!), visita a los peroles, con David y las niñas y, por primera vez en lo que llevo de conocer el lugar, animarme a entrar en esa agua helada que te cala hasta los huesos, que te hace doler la cabeza y qué más da, el sitio es bonito para nadar.

Tortillas de maíz, con queso.


Los Peroles de Palo Blanco, manantiales formados por el río del mismo nombre.


Una asamblea de una ONG amiga, viejos conocidos. Más saludos, despedidas, esta vez prometo no tardar mucho en volver, quizás hacia medio año (vamos a ver cuánto vale tu palabra, Angelita). Estoy pensando seriamente en “adoptar” como hermana a Élida, que quiere estudiar en Piura, pero sin desarraigarse. A ver qué hago al respecto.

De vuelta, por una ruta conocida a medias: la empinadísima y peligrosísima bajada a Pacaipampa, para dormir allí y tomar el Albaca del día siguiente, rumbo a Chalaco para mí, y de frente a Piura, para David.

Cima de la cuesta de 1 hora, de Palo Blanco a Pacaipampa. Desde allí, todo va de bajada (¡y qué bajada!)

El camino, devastador. Subida de una hora, sin parar, hasta llegar a la cima de nuestro mundo y nuestra intensamente corta aventura…

Bajada constante por suelo pedregoso y suelto, vueltas y más vueltas, jode un poco ver siempre a Pacaipampa allá abajo, riéndose de lo mucho que aún nos falta para llegar. Tarántulas, algún conocido de visitas pasadas, confiar en el instinto, el tan mal ponderado instinto que, al fin y al cabo y en faenas como éstas, nos mantiene vivos, por más humanos inteligentes y espirituales que digan los académicos (y curas) que somos.

El tramo final, antes de 30 minutos de carretera: un pastizal. Odio los pastizales. Mi “sitio” en Palo Blanco, mi rinconcito donde he rezado, pensado y llorado hasta dormir y casi congelarme, es un pastizal. Sin embargo, para andarlos cuesta arriba o cuesta abajo, les tengo respeto, más bien miedo. Me ponen temblorosa, torpe, me hacen rodar, torcer los tobillos, cansar, ir más lento. Y nos tocó bajar por uno, ya a las 7 de la noche, ya sin luz, ya cansados. Uno de pendiente casi aguda, de caminos en zigzag que dejaban sobrando a David sentado. Dios, Ángel de la Guarda y todos los santos, no podemos caernos aquí, no permitan que caigamos aquí…

Carretera al fin. Gracias Providencia, gracias, gracias, gracias. A seguir, que lo peor ya pasó. De aquí para adelante, Pacaipampa.

Llegar, llamar a la familia, David, además, a la novia. Avisar que todo está bien, comer como vikingos, descubrir que hay que hacer ejercicios para poner mover los brazos con relativa normalidad, después de cargar tantas horas las mochilas.

Día normal al siguiente. Día bonito hasta tomar el carro, viaje un poco duro hasta Chalaco, demasiado agotados para hablar, contemplando en nuestros corazones todo lo vivido. Y Chalaco se acerca, y con él tantas cosas…

Que tengas buen viaje, David, ya nos veremos en Piura. Yo, a lo mío, trabajo y “todo lo demás”. Pero si el viajecito éste no me ha matado, menos lo hará “todo lo demás”. Y gracias a Dios por ello. Amén.

Gracias por el apoyo y por todo, David (y a tu familia, por confiar en que te traería de vuelta sano y salvo, y a Laura, por quererte como te quiere y ser tan como es).

21 comentarios:

Joe Nilson [NiiSan] dijo...

Ya me dieron ganas de ir y visitar la sierra norteña, ;).

Que bueno que la hayas pasado bien, bienvenida a tu cyberpastizal.

:)

Angel Castillo Fernández dijo...

¡Qué bonito post y qué maravillosas fotos! Welcome back, como dicen los gringos.


Saludos

Angela dijo...

¡Sí, vénganse a visitarla, que a esas personas les vendría bien un poco más de turismo!

Me encantó eso de "cyberpastizal", muy apropiado y bonito :)

Qué gusto que les haya gustado el post. ¡Gracias por sus comments!

ferbr1 dijo...

vaya, un placer cruzarme con tu blog, que se acaba de meter en el favoritos de mi pc.
no suelo leer enteros los posts tan grandes, en general.
saludos

Arturo dijo...

Muy descriptivo y comprometido tu post. Me gustó bastante. Suelo hacer trekking por las serranías de Lima y como que se desarrolla cierta necesidad de perderse por esos rincones de las alturas.

Juan Arellano dijo...

Post seleccionado para la sección recomendados de BlogsPerú.

Propuesto también por Arturo.

joe dijo...

que lindo viaje!!! quiero unas vacaiones!!!!!

Beba Newmann dijo...

Impresionante post o blog... Las imágenes y el texto compaginan perfectamente. Es muy cierto lo que algunos "alucinados" firman: "El paraíso está en la Tierra". Me uno al grupo. Bye

Anónimo dijo...

Hola, vaya modo de inciiar, me encanta como escribes y describes los lugares y acciones que haces o te pasan. Tienes mucha razon al decir que hay sitios hermosos en nuestro Perú, y por eso digo Soy Peruano con orgullo, tan solo con leer ya me imagino los lugares, prados y rocas y montañas hermosas.

Sigue conociendo nuestro Peru que es maravilloso y mas maravillosos son los lugareños.

Pepe dijo...

Un placer saber que aun hay razones de esperanza, Angela gracias por testimoniar con fotos y afectos que el Perú no se termina donde se acaban las carreteras de asfalto. Gracias por recorrer las carreteras de los corazones del pueblo.

Anónimo dijo...

qué linda es la sierra peruana, sobre todo la sierra piurana!!!!!!!!!!!

Soy de Piura y al ver estas fotografias me siento más orgullosa de mi Piura querida tan encantadora en sus playas como en sus alturas.
La piuranita.

Fabian dijo...

Hola, me parece muy bueno que hayan personas interesadas en difundir las bondades de nuestra sierra piurana. Muchas felicidades. Espero podamos estar en contacto.

HILDA ROSA dijo...

Hola ,que belleza la de la sierra piurana , como siento la frescura del verdor , de las aguas , como quisiera estar en esas tierras frÍas y de mucho calor humano, es un orgullo ser de PIURA - PERU

Pedro Pintado dijo...

Hola Angela.te elogio por hacer que nuestro pueblo Chalaco sea visto por todo el mundo.
Soy Pedro Pintado del caserio taspa
autualmente vivo en new york Estados Unidos. estudie mi secundaria en el colegio "SAN FERNANDO".
muy pronto llebare a mi esposa y mi hijo para que conoscan mi linda tierra que me vio nacer.
muchos abrazos.

De:
Pedro Pintado

betty lopez cordova dijo...

hola chico no sabia cuan linda es mi tierra querida ..ya me dieron ganas de yr..ya vienen vacaines ...q mas ... esta lindo verdad ..vayan todos

Anónimo dijo...

HOla chicos ..YO estuve por esos lares y llegue a conocer los caserios de Pacaipampa ya que trabaje un año por esas zonas (SERUMS) y mi reto fue cruzar la meseta andina ,fue emocionante sentir la adrenalina.LO volveria a repetir si no fuera porq estoy lejos (Cruzando el charco) pero igual tengo pensando volver a comer tortillas ,queso y el rico cafe ... Gracias por las fotos que me he quedado con nostalgia y recuerdos UN saludo.Danyela (danielapiura@yahoo.com)

julio calle dijo...

mmmmmmmmmmmmmmmmm q bonito mi santa tierra verdad marabilloso,asies amigos si usted quiere bisitar sea bienbenito agustar de bonitos paisajes y asii conoceras pacaipampa la ciudad de los paramos andinos les saluda julio calle y su agrupacion musical SIERRA ALEGRE desde el corazon de pacaipampa para el peru entero, bueno chicas me pueden escribir ami msm duodelamor_28@hotmail.com

Implantes Dentales dijo...

me encanto toda la anecdota, no pude dejar de leerla desde el principio hasta el final

Dentista en casa dijo...

Yo me quedo con esta frase
La buena de Gloria se ríe de nuestra “mala suerte”

mensajes claro dijo...

Que hermozas imagenes

Anónimo dijo...

hola mi nombre es julio Raymundo, te cuento soy guia de turismo( bueno no estudie guiado) estudie turismo y hoteleria aqui en piura, pero me encanta caminar y caminar y explorar, ultimamente estaba llendo a zonas ya conocidas de la sierra piurana, pero vi una foto( tus fotos) de palo blanco!! y quiero ir a como de lugar, porfavor espero me respondas y puedas orientarme y quiza podamos desarrollar turismo en esta zona de la sierra piurana. te dejo mi facebook, espero tener contacto contigo. saludos.
https://www.facebook.com/juliocesar.raymundo.5