lunes, enero 24, 2005

Sueño de bajo presupuesto, hace dos noches.

Es que me he estado preguntando por qué te sorprende tanto. Después de todo, sigo viva, no he perdido los brazos, estoy bien. Además, desde hace varios meses él ya no me hacía ninguna falta. Es cierto, le llamaba con las famosas tarjetitas de 20 soles para escuchar su voz, y recordar (autoengaño) que él estaba allí, amándome, qué más da si al otro lado del mundo. Sin embargo, y siendo realistas, estaba habituada a ello: llamarle, escribirle, y no esperar respuesta, sólo una charla en el msn, con suerte una vez por semana, para sacarle con miedo un "te quiero" (y rezando para que no le siga un "pero").
Un día antes de que Caradeángel (te tomo prestado nombre, mi buen Asturias) dijera: "pero...", pasé una hora eterna conversando con ..., sobre la falta que nos hace escuchar a las abuelas y conservar las tradiciones. Pensé que por venir el muchacho del país primermundista por excelencia, me enviaría a ser "moderna". Nada de eso. Una hora demasiado corta, deliciosa, entre adobes, montañas y niebla. Sólo una hora, que luego debo ir a trabajar, antes que "Santa Clara" me arranque la cabeza. ¿Qué pasó? Hombre, no era necesario que me cuente que le gusté a primera vista, además eso nunca importa tanto (¿sí o no, Caradeángel?).
Anonadada, casi sin sentir la lluvia de no ser porque mis botines nuevos me llevaban corriendo el riesgo de sufrir un estrepitoso resbalón. No me gusta ..., está demasiado grande y no es mi tipo. Sin embargo, con Caradeángel no podría conversar de cosas que me resultan tan importantes, porque no las entendería, o no le importarían como a mí... ¡En fin, no quiero un novio para fisolofar hasta las 3 de la mañana! ¡Con que me quiera como me quiere (ilusa), me sobra y me basta!
De regreso, para no escuchar a todos los santos que bajaban conmigo en la Toyota de focos neblineros, enterrando llantas en el barro, y en especial para que los comentarios de mi buena e inevitablemente snob "Santa Clara" no me empeoraran la gastritis, me clavé los audífonos y del desorden de la mochila saqué lo primero que sentí con forma de cassette. Y a perderme en sueños de otros... con Shakira haciendo de ave agorera, gritándome al oído "Te aviso, te anuncio", "Poem to a horse" y "Te dejo Madrid".
Lo demás, a partir del día siguiente, ha pasado vertiginosamente, y me alegra tener la certeza de estar viva (es que ya una vez estuve muerta por un motivo similar y me he hecho la promesa de no dejar que vuelva a pasar).
Nada... Sé muy bien que mi estado emocional no me permite lucirme con acertadas decisiones, pero al menos tengo claro qué es lo que no quiero la próxima vez. Y sí, pues, ... me mueve las hormonas y el intelecto, pero ya me encargué de mandarle a tomar distancia al principio, así que ahora no voy a retractarme, mucho menos luego de que he llorado por Caradeángel en su hombro. ¿Que por qué no? Seré sincera: por prejuicio. Y porque en verdad quiero estar sola, sin fantasmas, ni demonios, ni chicos lindos como ... ocupando mi tiempo de ocio. Al menos tengo claro qué es lo que no quiero la próxima vez.
Pero te conté mi sueño, aquél en la casa oscura de muchos cuartos, filtraciones de agua, cortinas viejas y colchones en el suelo, con todos mis dispares amigos entremezclándose, tocándose, besándose, haciendo ruidos de sexo, mientras ... y yo nos mirábamos, y yo me preguntaba si sería posible que hiciéramos el amor. No sé por qué te sorprende tanto, si soy libre, si estoy viva y si no quiero seguir llorando a Caradeángel porque fue él quien no quiso quererme más. En serio, no sé por qué te sorprende tanto, pero en fin, tampoco es asunto mío.

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